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Josep Colom: «En la buena música no todo está en la partitura»

El pianista catalán, uno de los grandes de su generación, cierra mañana en Son Marroig el Festival de Música de Deià con un programa a cuatro manos junto a Carmen Deleito. El concierto se repetirá el viernes en Sa Bassa Rotja de Porreres

El pianista catalán Josep Colom, sobre el piano.

Sin duda es un pianista muy particular, pues, aparte de ser muy respetado como gran músico que es, sus valores como profesor y como persona son indiscutibles. «Intento saborear y agradecer todo lo que la vida me ofrece, como músico, naturalmente, pero también como ser humano», afirma, para añadir que uno de sus deseos «es poder ver crecer a mi nieto de dos años, poder ver como encamina su vida, sus estudios, su formación, ese es mi deseo como persona».

Acaba de grabar, a los setenta y cuatro años y en formado vídeo los Estudios de Chopin, obras que según comenta «todos los pianistas y profesores hemos trabajado, aunque muchas veces sin darnos cuenta que, más allá de lo que tienen de método pedagógico, son obras muy completas en sí mismas, todas ellas llenas de poesía. Esos estudios son únicos y están a la misma altura que sus Preludios». Preguntado sobre por qué los ha grabado ahora, en la madurez, contesta: «No pretendo descubrir nada, pero he querido mostrar mi visión personal, pero no para que nadie compare con otras grabaciones, ha sido una especia de cuestión propia, de decirme a mí mismo cómo veo esas partituras en ese momento concreto de mi vida. Y es que toda grabación es eso, una fotografía de un momento concreto».

Escuchando esas grabaciones, el melómano puede darse cuenta fácilmente que tienen ese toque personal, fuera de las modas y del sonido que ha marcado la tradición. Y es que para Colom vale la pena «volver a los orígenes, a la manera de tocar esa música como se hacía en la época en la que fue escrita. Piensa que incluso era normal incluir algunas improvisaciones durante los conciertos, así que he intentado recuperar esa visión libre, en la que el pianista es también colaborador de Chopin, aceptando que en la buena música no todo está en la partitura».

Chopin no aparece en el programa que Colom y Carmen Deleito ofrecerán en Mallorca, ya que no tiene obras a cuatro manos. «Tocar a cuatro manos es muy diferente de tocar obras con dos pianos, pues en el fondo la sonoridad es la misma, pues se trata del mismo instrumento. A cuatro manos se crean sinergias entre los dos instrumentistas, que a su vez escuchan lo mismo pues están uno junto al otro. Con dos pianos lo que se establece es más un diálogo entre solistas».

Para Colom, «el hilo conductor de los conciertos en Mallorca es la forma, el dominio que tienen Brahms y Ravel a la hora de combinar voces». Y añade: «Si bien las estéticas son muy diferentes, las obras que hemos elegido alternan la parte íntima con la parte brillante».

En la primera parte un monográfico Brahms con algunas de las danzas y las Variaciones sobre un tema de Schumann, que, «sin dejar el aire inicial, Brahms transforma y ordena», apostilla el pianista.

En la segunda parte, otro monográfico Ravel, con Ma mere l’oye y la Rapsodia española: «Dos obras muy diferentes, pues si en la primera hay un cierto aire lúdico, de aparente sencillez, en la segunda todo son frases complicadas que no hacen más que resaltar el aspecto español de la partitura, con una habanera, una jota y una malagueña. No olvidemos que la madre de Ravel era española».

Colom, que a veces ha sido calificado de ir a contracorriente, cree que el sector de la música se ha industrializado: «El sistema capitalista nos ha llevado a priorizar la ganancia y el provecho antes que el disfrute. Hay corporaciones que priorizan el negocio y el vender, y eso nos ha llevado donde estamos, donde un uno por ciento de la humanidad posee el noventa por ciento de la riqueza»

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