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Foro Bellver - Presentación del libro ‘Espía accidental’

Jorge Dezcallar: «No puedes exportar democracia a unas mentalidades que no están preparadas»

El diplomático conversó con el periodista Matías Vallés en el Club Diario de Mallorca sobre su nuevo libro, ‘Espía accidental’, y política internacional «La democracia has de trabajarla cada día y en Irak no acaba de funcionar»

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Jorge Dezcallar: «No puedes exportar democracia a unas mentalidades que no están preparadas» B. Ramon

El diplomático y escritor Jorge Dezcallar presentó ayer su nueva novela, Espía accidental, con el periodista de DIARIO de MALLORCA Matías Vallés, en una conversación distendida y reflexiva sobre política internacional en la que trataron épocas pasadas y también el futuro más inmediato. Ambos compartieron vivencias y anécdotas para hablar sobre los grandes acontecimientos de las últimas décadas y pusieron en común algunas impresiones personales.

En el intercambio de preguntas, respuestas y apreciaciones ambos interlocutores desplegaron sus vastos conocimientos sobre política internacional, y repasaron las recientes noticias que llegan desde Afganistán y EE UU. Dezcallar explicó que el mundo está en un «proceso de transición» en el que se ha establecido un «bilateralismo incompleto» porque desde 1945 ha funcionado sobre unas ideas basadas en la tradición judeocristiana: «Hoy no sería posible aprobar por consenso la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948». Vallés añadió que tampoco sería posible una Constitución Española pactada ahora por el Congreso.

A la pregunta sobre si sabía algo acerca del 11S, Dezcallar respondió que llegó al CNI dos meses antes del suceso: «No se veía venir, cogió desprevenidos a los centros de inteligencia más potentes del mundo». Detalló que, hasta ese momento, Al Qaeda no operaba en Europa y tuvieron que adaptarse a un enemigo distinto que tenía otras técnicas y «no dudaba en poner en juego la vida de sus operativos».

Vallés apuntó que muchos de los sucesos actuales son «la herencia de George Bush» a raíz de las decisiones que tomó durante su mandato y Dezcallar replicó que el norteamericano «siempre tiene que quedar como el más fuerte», para acabar añadiendo más adelante que «la guerra es el fracaso de los diplomáticos».

El escritor defiende que nunca dijo que no había armas de destrucción masiva en Irak, sino que «no teníamos pruebas y no podíamos saberlo». Como apuntó Vallés, «los políticos solo atienden a quienes les dan la razón». En ese sentido, Dezcallar afirmó que «no puedes exportar democracias a unas mentalidades que no están preparadas» y que hay hechos que no son posibles, como llevar la democracia a Irak: «La democracia has de trabajarla cada día, y allí no acaba de funcionar».

En un instante de confesión, el diplomático explicó que en países como Afganistán tienen sus propios derechos humanos: «No es racista pensar que los míos son mejores que los suyos. Ellos, por ejemplo, no entienden que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres». En su opinión aún les falta pasar por una revolución, y recordó cuando un dirigente le confesó que «ellos debían cortar sus propias cabezas como en la Revolución Francesa, pero necesitan tiempo». Al incidir en esto, cambió un instante el rumbo de la conversación para contar que «ahora EE UU quiere dedicarse a Asia». En cuanto al tiempo necesario, Vallés repasó la historia reciente de Irán, la incursión de los países occidentales y la «fascinación de la izquierda por Jomeini», y planteó la pregunta sobre qué deben hacer ahora. «Todo ha cambiado y hay nuevas reglas. No puedes pretender marcar la agenda del mundo siguiendo solo tus propios intereses, y eso es algo que han aprendido los americanos», contestó Dezcallar.

Vallés utilizó una metáfora propia, «la doctrina Mbappé», en la que establecía una relación entre la salida forzada de EE UU de Afganistán y la decisión del jugador francés: «¿Por qué se tendría que ir al Real Madrid si ya no es el Real Madrid?». Justo después planteó la cuestión acerca de la pérdida del poder de EE UU. El escritor afirmó que el país es consciente de sus límites y recuerda el «liderazgo indiscutible» de los americanos en 2001, cuando el liberalismo había vencido al comunismo y el fascismo: «Despiertan de esa ensoñación a raíz del 11S y entramos en una época de dudas y desconcierto que llega hasta hoy».

El exdirector del CNI explicó que una de las claves del presente para España está en la zona del Magreb porque el país depende del gas de Argelia, un territorio que está enfrentado con Marruecos y quiere cortar el suministro por el principal gaseoducto que pasa por España: «La zona del Magreb es clave por los gaseoductos y no le estamos prestando la suficiente atención».

Contó que tuvo una «experiencia reveladora» durante su etapa como director de política exterior cuando Javier Solana era ministro. Acudió a una reunión del G-6 y se dio cuenta de que allí tomaban las únicas decisiones importantes, que luego serían refrendadas por la ONU y otros organismos: «El mundo va como va porque hay un grupo de países que son capaces de poner muertos encima de la mesa para que sus intereses se preserven».

Al final de sus intervenciones, el periodista expresó que, desde su punto de vista, Dezcallar seguía con la intención de estar en primera línea. El diplomático aprovechó para contar una anécdota sobre su despedida con el papa Benedicto XVI: «Me recibió cuando dejé la embajada en el Vaticano y me preguntó si me jubilaba. Al decirle que aún era joven, me aconsejó que hiciera ahora lo que tuviera que hacer porque el día que me jubilase no tendría tiempo».

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