Mallorca, tierra de documentalistas

Los directores Ricard Mamblona y Ariadna Relea ruedan, junto a la productora Mosaic, una película sobre algunos cineastas de Baleares en la que repasan sus carreras artísticas y reflexionan acerca de la situación del documental creativo en las islas

Guillem Porcel

¿Vive el documental balear un momento dulce? ¿Hay inquietudes comunes entre los documentalistas de las islas? ¿Cuál es la situación de la no ficción en Baleares? Estas y muchas otras preguntas son las que tratan de responder los directores Ricard Mamblona y Ariadna Relea junto al productor Miguel Eek en su nueva obra, una película sobre cinco directores nacidos y criados en las islas que se encuentra ahora en la fase final y que está producido por Mosaic. Los documentalistas elegidos son los mallorquines Carlota Bujosa, Joan Porcel y Javier García Lerín, el ibicenco Xavi Herrero y el menorquín Macià Florit.  (Vea aquí la galería).

Los autores cuentan que el proyecto fue planteado como la antesala del festival Majordocs, que se celebra en Palma del 5 al 9 de octubre, y quiere poner en valor a los cineastas de las islas que trabajan el documental creativo.

Ricard Mamblona, codirector del documental, cuenta que la idea le llega a través de Miguel Eek, que quería hacer un proyecto transmedia en relación a los documentalistas de Baleares. El objetivo era seguir creando comunidad en la línea de lo que vienen haciendo con el festival: «Buscábamos dar a conocer algunos directores y obras de los últimos años que son clave en las islas». No conocía personalmente a Ariadna Relea, pero poco a poco fueron encontrando puntos e inquietudes comunes.

Defiende que en Baleares se hace más documental que ficción, pero existen diferencias entre el documental televisivo y el de autor: «Existe un problema de difusión porque falta crear una comunidad fuerte». En ese sentido, la obra quiere enseñar que existen nuevas formas de filmar la realidad y generar conocimiento en el sector. 

Confiesa que tanto él como Relea se preguntaron qué era lo que buscaban como cineastas al abordar este proyecto: «No solo es un documental divulgativo sobre sus obras, sino que supone un proceso de búsqueda propio». Encontraron en todos los perfiles patrones colectivos que estaban relacionados con la identidad, las raíces o la tierra. «Los motivos que les han impulsado a hacer cine están directamente vinculados con aspectos de su vida», añade. Mamblona arguye que estos directores están acostumbrados a trabajar con pocos medios y equipos reducidos, por lo que suelen salir adelante a pesar de los obstáculos.

Ariadna Relea, codirectora del filme, aclara que su objetivo era profundizar sobre qué significa ser documentalista y qué es el documental creativo. «Entender qué buscamos cuando contamos historias. Incluso cuando filmas a otros, estás explicando ciertos aspectos de tu identidad», comenta. En su opinión, muchos de los proyectos que empiezan los cineastas están relacionados con temas propios de una u otra forma: «Había una necesidad de entender por qué tanta gente se siente atraída por Samantha Hudson o Miquel Serra, y de qué forma se vincula con los directores de las películas».

Una de las conclusiones a las que ha llegado es que todos tienen una relación especial con las islas porque en algún momento de sus vidas han tenido que irse fuera para trabajar o estudiar: «En sus obras siempre hay un camino de ida y vuelta en el que buscan las raíces. Existe una atracción muy fuerte de la tierra».

Joan Porcel ha construido una obra fílmica muy analítica acerca de las preocupaciones de su generación. Sus dos documentales, Samantha Hudson: una historia de sexo, fe y electroqueer (2018) y Sempre Dijous (2020) han sido éxitos rotundos, tanto en crítica como en público

Aclara que ha sido un reto porque nunca se había puesto delante de la cámara. Define la experiencia como «un proceso extraño» porque siempre está detrás y sabe cómo funcionan los rodajes: «No estoy acostumbrado a explicar mis dinámicas de trabajo y mi vida». Menciona que fueron 4 ó 5 jornadas de rodaje en varios puntos de la isla, como la casa en la que pasó su adolescencia y donde vivía antes de irse a Barcelona. «Otro día estuvimos con Júlia Colom, que es la protagonista de mi último documental, en el Port de Valldemossa. Allí recordamos el rodaje y cómo fue el proceso», añade.

Carlota Bujosa, directora de Bubota, cree que el hecho de reunir a varios documentalistas de las islas en una misma obra es una iniciativa muy bonita porque, a pesar de que no han interactuado entre ellos, «nunca se nos había puesto en común»: «También sirve para entender que no estás sola y que hay más gente a la que le interesa lo mismo que a ti. El tipo de cine que yo hago, al igual que ocurre con mis compañeros, es muy difícil separarlo de mi vida personal. Son procesos muy largos e íntimos que conllevan una integración total en la película». 

Manifiesta que, gracias a este proyecto, ha podido pararse a reflexionar sobre su vida y obra, algo que aún no había hecho de forma consciente: «Siempre estamos en una rueda en la que inicias y acabas trabajos, sin momentos para pensar en lo que estás haciendo y qué implicaciones tiene». En ese sentido, se ha dado cuenta de que hay más directores haciendo cine documental de autor en las islas de los que creía. «Sé que queda camino por andar, pero vamos entendiendo que no estamos solos y que podemos seguir luchando para que se reconozca como debe», reconoce.

Javier García Lerín lleva años cultivando un cine íntimo, muy vinculado a su vida y la conexión con los protagonistas. «Lo que hicimos fue transitar por la película que había hecho con Miquel Serra y los espacios de mi nuevo filme que estoy rodando en mi barrio», confiesa. Cree que esta es una buena oportunidad para poner en valor ciertos nombres que cuentan con cierta facilidad para contar historias, pero no tienen demasiados recursos: «Las administraciones tienen que abrir los ojos y entender que son proyectos interesantes». Y confiesa que existe un denominador común en todos los que aparecen en el documental: «Resulta más difícil conseguir el dinero que hacer las películas».

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