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Música

La Bien Querida: «Yo hablo de esas pasiones que, como decía Battiato, nos matan por dentro»

«Hacer canciones es algo que me llena y da sentido a mi vida» - «No hay que tomarse la vida demasiado en serio, si no, sufres»

La Bien Querida, durante una actuación en el Festival de Benicàssim. | EFE

La Bien Querida, durante una actuación en el Festival de Benicàssim. | EFE

La cantante de pop independiente Ana Fernández-Villaverde, conocida por su pseudónimo La Bien Querida, llega al festival Cultura es Vida, que se celebra en Son Fusteret, este jueves a las 20.00 horas. Será la siguiente parada de su gira por España después de visitar Bilbao y Barcelona, entre otras ciudades, donde ha interpretado algunos de sus temas más célebres como Los jardines de marzo y Muero de amor.

La intérprete bilbaína se encuentra en un momento realmente fructífero de su carrera musical a pesar de las dificultades que ha entrañado la pandemia para los profesionales del sector cultural en general y para ella en particular. Hoy, con 6 álbumes de estudio a sus espaldas y miles de fans por todo el mundo coreando sus temas, se siente profundamente afortunada de haberse embarcado hace diez años en la aventura musical después de dedicarse la mayor parte de su vida a la pintura: «Creo que hay trenes que pasan delante de ti y los tenemos que coger porque luego no se vuelve a presentar dos veces la misma oportunidad. Yo tuve la enorme suerte de dedicarme a la música y la cogí, pero también me encanta pintar», admite agradecida. La artista, quien animada por el vocalista de la banda Los Planetas, J, comenzó en el mundo de la música subiendo temas propios con su guitarra al portal Myspace, confiesa que, desde entonces, «hacer canciones es algo que me llena muchísimo y da sentido a mi vida».

Su triunfo le ha conducido a participar repetidamente en la banda sonora de series españolas de alcance internacional tan populares como Élite, La casa de papel, Paquita Salas, La casa de las flores y Déjate llevar. Además, el pasado mes de diciembre grabó un anuncio con su versión de Soy rebelde de la cantante Jeanette. Ante el rápido éxito de sus canciones, la artista define su experiencia profesional actual como «otro tren que no quiero desaprovechar y en el que quizás se encuentre mi futuro». Añade que está «encantada y feliz de ver que a los directores les gusta mi voz para poner música a sus series», si bien destaca que se considera tranquila y con los pies en la tierra: «A mi edad no hay que creérselo mucho cuando gustas demasiado. Creo que no hay que tomarse la vida demasiado en serio porque si no, sufres mucho... yo solo voy haciendo», sostiene.

La cantautora, que se declara amante de los iconos indies Lana del Rey y Cigarrettes after sex , se reafirma hoy más que nunca en su rechazo a encasillarse en un estilo musical definido, aunque sí defiende que sus temas «huyen de los estereotipos de la música comercial, porque a mí esa música no me gusta». En la mayor parte de ellos aparece la temática amorosa como motivo central, aunque lejos de los clichés propios del amor romántico, subraya: «Yo hablo del amor pasional, de las pasiones que, como decía Franco Battiato, nos matan por dentro, y esa clase de amor presenta un atractivo irresistible porque ofrece una felicidad que no es moderada, es algo extraordinario». Sus canciones son un canto a la aventura amorosa como motor vital ya que, sostiene, «no hay ningún antiséptico que te mantenga el corazón tan joven como el amor, la empatía, la entrega o el compromiso hacia una causa. El amor nos hace vulnerables pero eso también es lo bonito». Sus letras, que buscan explorar este sentimiento desde una perspectiva moderna y lejana a la tradición, la han situado con frecuencia como una referente del feminismo en la música. No obstante, ella afirma que a pesar de haberse criado en un entorno feminista no le gusta «llevar la bandera de nada, pero es obvio que la igualdad de género está presente de forma implícita en mis temas».

Considera que el panorama musical presente está marcado por una rica variedad de géneros a los que la mayoría tiene fácil acceso, si bien sufre cierto temor ante la forma en la que han cambiado los hábitos de consumo de canciones. «Escuchas un single y no lo acabas, pasas al siguiente, y lo mismo cuando ves un vídeo. Esta falta de concentración me parece algo muy peligroso y creo que deberíamos desintoxicarnos».

Después de un año de enormes complicaciones para el sector cultural, Fernández-Villaverde está viviendo su actual gira con tremenda ilusión pero también, destaca, con « resignación», debido a que las medidas sanitarias impuestas por el covid dificultan poder disfrutar de los conciertos como antes. «Voy esperando a que todo pase porque la música está para juntarse, cantar y abrazarse, y ahora mismo no se puede hacer nada de eso». Actualmente, las restricciones le están obligando a realizar la mayor parte de los conciertos en acústico, pero confía en volver a tocar de nuevo con su banda, integrada por ella como vocalista junto a David Rodríguez, Manuel Cabezalí y Nieves Lázaro. «Así podemos reproducir todos los sonidos de este disco y de los otros».

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