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La Fiscalía archiva las denuncias por acoso sexual contra dos directivos de la Esadib

El exdirector de la Escola Superior d’Art Dramàtic, Pere Fullana, y el exsecretario académico, Martí B. Fons, demandan a la conselleria de Educación por despido improcedente al no haber esperado a que hubiese una resolución judicial

Imagen de archivo de la inauguración de la Esadib en enero de 2007.

Imagen de archivo de la inauguración de la Esadib en enero de 2007.

Las denuncias por acoso sexual contra dos directivos de la Escola Superior d’Art Dramàtic de les Illes Balears han sido archivadas por la Fiscalía debido a que tras su investigación no ve indicios de delito. El exdirector de la Esadib, Pere Fullana, y el exsecretario académico, Martí B. Fons, están libres de la acusación de haber abusado de tres estudiantes del centro público, tal como informó ayer la Fiscalía de Balears.

Tras tener conocimiento de las denuncias, el Govern despidió a los dos encausados, que además de pertenecer a la junta directiva eran profesores de la Esadib. En concreto, lo hizo el patronato de la Fundació per als Estudis Superiors de Música i Arts Escèniques (Fesmae), encargado de gestionar la escuela y que depende de la conselleria de Educación, pero como no esperó a una resolución judicial ni inició ningún tipo de investigación, ambos docentes demandaron a la Conselleria por despido improcedente.

Hace escasos días se enteraron del citado archivo por parte del Ministerio Público, aunque no pueden retornar a sus anteriores puestos de trabajo en la Esadib y ahora se encuentran a la espera del juicio para tratar de volver o recibir una compensación por el daño reputacional y económico provocado. Los dos despidos se produjeron el 30 de marzo tras una reunión del patronato de la Fesmae, que aprobó la decisión por unanimidad después de tener conocimiento en febrero de las «conductas inapropiadas» por parte de los profesores. Tal como informaron desde Educación, la medida se adoptó «teniendo en cuenta informes de la Abogacía de la Comunidad, el Institut de la Dona e Inspección Educativa a partir de los hechos denunciados por 56 alumnos del centro».

La Conselleria dio a conocer el caso el 26 de febrero a través de un comunicado de prensa en el que informaba de que los supuestos hechos se remontaban al pasado diciembre, cuando otro docente comunicó a la jefa de estudios que un compañero de trabajo estaba «acosando a una alumna y sabía que se habían producido situaciones similares en cursos anteriores». La responsable se reunió con la estudiante, recogió en un acta su versión de todo lo sucedido y le informó de que podía presentar una denuncia en la Guardia Civil o la Policía Nacional. Asimismo, trasladó el caso al departamento de Inspección Educativa, desde donde el técnico encargado instó a un encuentro con el acusado, a quien requirieron «que dejase de enviar mensajes a la alumna de manera inmediata», tal como se señalaba en la nota. También se acordó realizar «un seguimiento del caso e informar si el docente volvía a contactar con la alumna» o si se observaban «indicios de acoso sexual», añadían.

Hubo más novedades el 24 de febrero, cuando dicha estudiante y dos compañeras más acudieron al despacho de la jefa de estudios para explicarle que sentían una «gran incomodidad» debido a las «presuntas conductas y comentarios» del mismo profesor. A ello hubo que añadir un comunicado anónimo recibido en el centro en el que se hablaba de «varios casos que se remontan varios cursos atrás», por lo que Educación optó por enviar todo a la Fiscalía, «ante la gravedad de las acusaciones», según la Conselleria.

Dos semanas después de salir a la luz estos supuestos hechos, fueron cesados el director de la Escola Superior d’Art Dramàtic, Pere Fullana, y el secretario académico, Martí B. Fons, y a finales de marzo la Fesmae los despidió. La Fiscalía de Balears abrió diligencias penales contra ambos profesores y, tras las pertinentes averiguaciones a cargo de la fiscal Dolores Rodríguez, se archivó el caso y se informó a la conselleria de Educación en mayo. Los dos denunciados se enteraron hace escasos días.

El pasado febrero también se conocieron los presuntos abusos sexuales y de poder que tuvieron lugar durante años en el Institut del Teatre de Barcelona por parte de tres profesores del centro y que fueron denunciados ese mes por una veintena de alumnas a través del periódico catalán Ara.

El actor y exprofesor interino de la Escola Superior d’Art Dramàtic de les Illes Balears (Esadib) Jaume Seguí (Xuia) pide al conseller de Educación del Ejecutivo balear, Martí March, «que declare desierta la plaza para dirigir la Esadib en el caso de que la única candidatura sea la de Maite Villar», la directora suplente desde que el anterior responsable, Pere Fullana, fue cesado y después despedido. El motivo, según argumenta Seguí, es que la aspirante «aprovechó una convocatoria de ayudas que iba dirigida a los alumnos para preparar su tesis doctoral», una situación «irregular similar a la del profesor del Conservatorio de Música que se aprovechaba del trabajo de estudiantes para cobrar subvenciones del Institut d’Estudis Baleàrics».

El plazo de presentación de candidaturas ha finalizado esta semana y, a la espera de posibles aspirantes que lleguen a través del correo, parece que la única presentada es Villar y su equipo directivo, que ahora se encuentran al frente del centro público de forma provisional.

En verano de 2011, cuando el denunciante era alumno de la Esadib, participó con otros seis compañeros en la tesis sobre el proceso creador del actor en el teatro corporal. Durante 2013 la escuela, especializada en interpretación textual, creó el Espai de Recerca, Innovació i Creació (ERIC) para promover este tipo de proyectos para titulados en Arte Dramático y el primero que se impulsó fue la citada tesis, que recibió una ayuda económica del Govern y una subvención de los fondos europeos Feder. Lo que denuncia Jaume Seguí es que la actual directora suplente «se benefició personalmente de una subvención pública destinada en principio a los graduados de la Esadib, no a los profesores», según su explicación.

Critica además que tiempo después llevó a cabo un segundo proyecto cuyo resultado fue la creación de una compañía de teatro dirigida por ella misma. Asegura que hay más casos de irregularidades en el centro y los perjudicados «no se atreven a hacerlos públicos», por lo que les anima a ello. Este diario trató de ponerse en contacto ayer con la directora acusada por el antiguo estudiante y profesor, aunque de forma infructuosa.

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