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Baltasar Bibiloni: «En música nada puede hacerse sin entusiasmo»

«Lo importante no es crear profesionales, sino niños que sepan cantar o llevar el ritmo, y sientan amor hacia la música»

Baltasar Bibiloni.

Baltasar Bibiloni.

Compositor, profesor y director de coro. Exdirector de la Escolania dels Blauets de Lluc, ofrecerá esta tarde la lección inaugural del Curs de Direcció Coral que por primera vez ofrece la UIB como especialidad propia. El acto tendrá lugar en el salón de actos del edificio Gaspar Melchor de Jovellanos del Campus de la UIB a las 17.30h y llevará por título ‘L’art coral’

¿Cuál es la tesis de la lección que impartirá esta tarde?

Después de tener algunas reticencias a la hora de aceptar el encargo, pues creo que hay otras personas más cualificadas, al final, los organizadores no me convencieron, pero sí me vencieron para darla. Voy pues a indicar algunas cosas que, a mi entender, puedan ser útiles a los alumnos matriculados en este curso, como es la figura del director de coro, y además repasaré de forma rápida la historia del canto coral en Balears.

Usted ha sido durante muchos años profesor universitario, ligado a la Escuela de Magisterio primero y luego a la Facultad de Educación ¿Cómo está valorada la música en los estudios universitarios?

Aquí fuimos pioneros en la implantación de maestro especialista en música, antes que lo hiciera el ministerio estatal. Fueron épocas de mucha satisfacción, pues el trabajo que llevábamos a cabo veíamos que daba frutos, ya que los titulados salían con una cierta preparación. Ahora bien, con el tiempo me he llevado cierta decepción, sobre todo al ver como en las escuelas, por falta de espacio, recursos o tiempo, no se ha seguido con una educación musical coherente. Mire por ejemplo las pocas escuelas que tienen una coral infantil. Sin duda, la enseñanza reglada ha disminuido con el tiempo el interés hacia la música. Mire otro ejemplo que lo corrobora: ya no salen titulados especialistas en música. Los maestros generalistas de hace cincuenta años estaban mejor preparados para dar clases de música que los de ahora.

Muchos de sus alumnos también cursaban estudios en el Conservatorio.

Cierto. Cosa que aumentaba el nivel de preparación de los maestros. Aprender música no es cosa de tres años ni de unos cursos, es cosa de mucho más tiempo, de decenas de años de preparación.

«El canto coral hoy en Balears mantiene una buena situación y se desarrolla de forma más que aceptable»

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Los alumnos de primaria hoy hacen la música fuera del aula.

Es muy importante la labor que se hace en las horas extraescolares, sea en la misma escuela o en academias. Lo importante no es crear profesionales, sino niños que sepan cantar o llevar el ritmo y sientan amor hacia la música. Deberíamos organizar audiciones para niños, como se hacen para adultos. Hay una frase del que fue presidente del movimiento coral A Coeur Joie International, Marcel Corneloup, y que hago mía pues coincido con ella absolutamente: «Si no tenemos tiempo para enseñar música, enseñemos a amarla».

¿Cómo ve la situación del panorama musical en Mallorca?

He de decir que estoy bastante retirado de la actividad y me entero de muchas de las cosas que pasan a través del DIARIO de MALLORCA, le soy muy franco. Ahora bien, a través de directores de coro que me piden colaboraciones y de un magnífico estudio que publicó Llorenç Gelabert, uno de los directores de este curso, puedo decir que vivimos un momento muy bueno por lo que a canto coral se refiere. El canto coral, hoy en Balears, mantiene una buena situación y se desarrolla de forma más que aceptable.

De todas maneras usted es de las personas a las que todo el mundo musical admira y que, sin duda, ha dejado buena ella.

Si es así, pues muy agradecido. Y lo de dejar huella es buena cosa, aunque habrá otros que la continuarán y la mejorarán aún más. Cuando empecé a dirigir, a los veinte años, era muy difícil acceder a un repertorio de autores de aquí, pues solamente había una versión de La Ciutat de Nàpols de Massot, otra de S’estrella de S’Auba de Tortell, alguna cosa de Thomàs y poco más. Así que decidí dedicarme a la composición y al ver como en Cataluña tenían un repertorio de música popular tan grande opté por adaptar a coro algunas canciones tradicionales, la primera el Copeo matancer.

«Lo último que he compuesto es una cantata que debería haberse estrenado el curso pasado»

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Usted está muy presente, a través de sus composiciones, en programas de mano de corales de aquí y de fuera de la isla, incluso de Canadá, Argentina o Rumanía. ¿Cómo vive ese reconocimiento?

Es una alegría, claro. Saber que cuentan contigo es estimulante. Y, modestamente, le diré que no puedo atender todas las peticiones de obras nuevas que me solicitan. Lo último que he compuesto es una cantata que debería haberse estrenado el curso pasado, pero por los motivos de la covid no se estrenó. Toma versos del salmo número 8: «De la boca de los niños habéis sacado una alabanza».

¿Cuál es la valoración que hace de este Curso de Cant Coral?

Sin duda era muy necesario y, aunque el título del mismo se refiere a la dirección coral, mirando el programa vemos que tiene además una vertiente pedagógica muy importante, lo que hará que pueda aumentar el interés de las escuelas hacia la música. Este curso sigue los pasos de aquellos cursos de dirección coral que organizamos, hace ya muchos años, Joan Company y yo mismo. Los que se apuntaban eran personas con vocación musical. Eso es lo que hace falta hoy en las escuelas, personas con vocación musical. Un director de coro tiene que serlo por vocación. En música nada puede hacerse sin entusiasmo.

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