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Diario de Mallorca

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Pablo Urbina: «Debemos hacer que quien tiene miedo a la música clásica se acerque a ella»

«Para acercar la música clásica no todo vale, no debemos banalizar el arte»

El director de orquesta Pablo Urbina.

Director de orquesta. Asistente de Pablo Mielgo en la Simfònica, dirige esta tarde un concierto familiar en el Teatre Principal de Palma con ‘La Historia de un soldado’ de Stravinsky y ‘Pedro y el lobo’ de Prokofiev

¿Qué es lo que hace que un concierto de música clásica sea considerado familiar?

Interesante pregunta. La verdad es que si ponemos el calificativo de familiar a un concierto es porque queremos indicar que el repertorio es apetecible para los más pequeños de la familia, pero al mismo tiempo que no decepcionará a los adultos que los acompañen. Si bien las obras de un concierto familiar pueden gustar a los niños, de ninguna forma están pensadas solamente para ellos, no podemos dejar de lado a los padres o hermanos mayores.

Las dos obras que componen el programa son de compositores del siglo XX. Curioso cuando muchos melómanos piensan que esa música es difícil de captar.

Cierto. Pero yo siempre digo que la música de nuestro tiempo no debe asustar a nadie, pensemos que la música de cine, por ejemplo, es también clásica contemporánea. Tanto Stravinsky como Prokofiev, los dos compositores que protagonizan el concierto, también están ligados al séptimo arte.

¿Podemos decir que, tanto Stravinsky como Prokofiev, pueden adoptar varios registros, uno más experimental y otro más convencional?

Tanto uno como el otro son compositores eclécticos, ya que pueden ser geniales en muchas formas y estilos. Mire por ejemplo a Stravinsky que compone La Historia de un soldado en 1918, solamente cinco años después de La Consagración de la Primavera, cuando ya había dejado el neoclasicismo. Y con Prokofiev ocurre lo mismo, alterna la modernidad con lenguajes menos experimentales.

En los conciertos familiares es habitual mostrar músicas que cuenten historias.

Lo bonito de la música, y no solamente de la clásica, es que si no nos cuentan nada, si no hay narración explícita, cada uno puede imaginarse su propia historia. Esa es la magia de la música. Ahora bien, es cierto que si interpretamos obras relacionadas con una historia en el fondo hacemos lo mismo que una banda sonora en el cine: nos ayuda a entender y a involucrarnos más, emocionalmente.

¿Las personas que disfruten de ese tipo de conciertos familiares serán melómanos en el futuro?

Por supuesto. Y la Simfònica lo tiene muy claro: debemos acercar la música de muchas maneras para conseguir el público del futuro. Debemos hacer que personas que le tienen miedo a la música clásica, se acerquen a ella. Y si es a través de sesiones familiares, pues muy bien. Que nadie piense que la clásica no va con ellos. En la música se sintetizan siglos de nuestra cultura.

Usted ha trabajado la música de Michael Kamen.

Cierto. Kamen fue quien organizó y dirigió aquel legendario concierto de la Orquesta Sinfónica de San Francisco y el grupo Metallica, que fructificó en el álbum S&M, que tanto ayudó a que muchos jóvenes se acercaran a la música clásica. Ahora bien, para acercar la música clásica no todo vale, no debemos banalizar el arte.

Su trayectoria como director está ligada a Amber Trust, la organización que ayuda a niños con discapacidad visual. Háblenos de ese proyecto solidario.

Cuando pasé unos años en el Reino Unido empecé la relación con Amber Trust que se ha consolidado a través de promover y concienciar el trabajo que está realizando. Como embajador de la organización he dirigido conciertos y actividades para recaudar fondos y para dar a conocer su mensaje. Creo que, a través de la música, esas personas pueden mejorar sus capacidades, vivir mejor e integrarse mucho más en la sociedad. Esa institución viene a ser lo que la ONCE es aquí.

¿Usted es el director asistente al titular de nuestra Simfònica. ¿Cuál es su trabajo como tal?

Esencialmente mi trabajo consiste en ayudar al director en toda su labor como director artístico, dirigir algunos ensayos, facilitarle el trabajo, en definitiva. Para los familiarizados con el mundo del fútbol, sería como un segundo entrenador, que realiza una misión secundaria, pero necesaria.

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