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Mallorca presta a Barcelona dos figuras de Marte de época talayótica

Las valiosas y singulares piezas del Museu de Mallorca son las esculturas más antiguas de la exposición que el prestigioso CCCB acaba de inaugurar en torno al fascinante planeta rojo

Guerrero de Son Favar.

Guerrero de Son Favar.

Marte fascina. En el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) acaba de despegar un viaje al planeta rojo que coincide con la llegada al mismo del Perseverance. Sólo que en la travesía del museo se entremezclan mitos, creaciones literarias, ciencia e imaginación. Es precisamente en el ámbito de la mitología donde Mallorca ha hecho su aportación, en concreto, a partir del préstamo de dos esculturas que pertenecen a los fondos del Museo de Mallorca. «Son dos obras de mucha calidad, muy bien conservadas y muy valiosas que están en unas salas de reserva de la institución y que nos gustaría mostrar en la isla cuando tengamos a punto y reabramos las salas de arqueología», explicó a este diario la directora del Museu de Mallorca, Maria Gràcia Salvà. La responsable del centro se encontraba ayer en Barcelona y acudió a la inauguración de la muestra el pasado miércoles invitada por el CCCB.

«Hemos prestado dos Mars Balearicus, es decir, son dos representaciones del dios Marte de época talayótica», detalla. Dos figuras espléndidas de bronce «que seguramente fueron producidas en el sur de Italia, en la Magna Grecia», especifica. La más grande representa a un guerrero desnudo con un casco tipo frigio y un escudo. Está datada entre los siglos IV y III a.C. «Fue hallada en Son Favar, en Capdepera». Esta escultura mide 47 centímetros y está sobre un soporte.

Pieza de Son Amer.

Pieza de Son Amer.

La segunda pieza es otro guerrero de la misma época, con casco y lanza. Mide 23 centímetros y procede de la Punta de Son Amer de Son Carrió, en Sant Llorenç des Cardassar.

Reunión en el Museu d’Arqueologia

«En el marco de la exposición del CCCB, estas obras están en el primer ámbito, que es donde se explica el mito del dios Ares, Marte para los romanos», señala Salvà. «Hay otros préstamos de otros museos en esta sala, pero podemos afirmar que las figuras de Mallorca son de las más antiguas que hay de Marte. En esta muestra, son las esculturas más antiguas», certifica la directora del Museu de Mallorca, que ayer mantuvo una reunión con el Museu d’Arqueologia de Catalunya para cerrar el préstamo de unas piezas para poder preparar una exposición temporal en la isla de espadas talayóticas.

La exposición Marte, el espejo rojo, comisariada por Juan Insua, podrá verse hasta el próximo 11 de julio y en ella se invoca también La Guerra de los Mundos de H. G. Wells y diferentes relatos sobre el planeta rojo. «En ella, se enfatiza lo que tiene de especular este planeta con el nuestro, es una suerte de advertencia de cómo podemos acabar nosotros, porque se sabe que en Marte hubo agua, que tuvo condiciones habitables, pero que todo cambió millones de años después», comenta Salvà. «El enfoque de esta exposición es interesante porque es como una advertencia para nuestro planeta, sometido al cambio climático y a otras amenazas», concluye.

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