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Marc Seguí: «Me gustan las cosas cotidianas en mis temas, que reflejen el entorno y te lo imagines»

«Me divierto con el estilo pop o indie pop porque las letras no siempre son tan serias»

Marc Seguí

Músico. Con 22 años y más de 600.000 seguidores mensuales en Spotify, este joven «súper orgulloso de ser mallorquín» estrena ‘Thermomix’ en la plataforma

¿Thermomix es una mezcla de estilos porque no le gusta que le encasillen musicalmente?

En la vida en general no me gusta encasillarme y, en cuanto a la música, escucho todo tipo de estilos, por lo que cuando estoy en el estudio de grabación, fluyo y un día sale una idea poco más rap y en otro momento algo más pop o indie. Voy día a día, según la inspiración, no es que decida premeditadamente «no quiero encasillarme en un estilo».

Me dijeron que era rapero y me quedé de piedra al escuchar Tiroteo. ¿Cómo salió tan naïf?

Jaja, sobre todo el videoclip. Porque voy dando saltos. Hacía más rap en los primeros tiempos, aunque la primera canción que me publicaron, Si nos vamos, no tiene nada de eso. Disfruto y me siento más cómodo con temas pop o indie pop, ya que las letras no siempre son tan serias.

¿Por qué las canciones se van publicando por separado?

 Porque los cinco temas son muy importantes para mí, ya que considero que he evolucionado bastante con el cambio que he hecho desde que vivo en Madrid [se mudó en octubre] y trabajo con productores. Los saco poco a poco porque quiero que la gente también les dé importancia.

¿En Always vacaciones hace un guiño a Mallorca?

El videoclip se grabó en la isla, aunque la letra no tiene nada que ver. Fuera piensan que, como tenemos playa, siempre estamos de vacaciones.

Compone esta canción y otras con Xavibo, también de Mallorca y ambos con disco en febrero. ¿Son tan inseparables como parece?

Sí, nos conocimos hace tres años gracias a la música y nos enamoramos el uno del otro de nuestra forma de trabajar, por lo que desde entonces componemos muchos temas juntos. Él suele estar en el estudio de grabación cuando me toca y yo le ayudo con su disco en lo que puedo, aunque él es más profundo.

¿Qué influencia tiene Mallorca en las letras? A veces hay algún guiño, como «el Mallorca de Etoo» en Cuarentena.

Algún detalle, como este, pero no más. De la isla tengo nostalgia de los amigos y mi madre, de las fiestas antes de la pandemia, la playita... Estoy súper orgulloso de ser mallorquín.

Vivía aquí durante el confinamiento, que te llevó al top 5 de la lista de Spotify. 

Desde casa saqué Daiwal, Contigo Loca, Gameboi y A cuestas, que las tenía de antes. Con la gente en casa encerrada, la música fue una tabla de salvación y muchos empezaron a escuchar mis canciones. Fue un momento muy bueno y muy productivo a nivel creativo, porque compuse los temas que salen ahora.

Su madre le dio el empujón y sale en diversos temas. ¿Sin ella no estaría en la música?

Desde luego. Me ha gustado cantar siempre, pero en la ducha o en mi cuarto. Ella [Mónica Cordero] era la que insistía, la que decía que yo valía para esto, por lo que me empecé a quitar la vergüenza y aquí estoy. Somos inseparables y la echo mucho de menos. Cada noticia buena que le doy, se pone a pegar saltos por la casa.

¿Verdadero es un tema autobiográfico?

Sí. La compuse para intentar explicar cómo soy. Cuando era chaval, daba muchos dolores de cabeza a mi madre, ya que no estudiaba, estaba todo el día con mis amigos por ahí, me escapaba de casa y esas cosas. Nos llevábamos a matar, porque yo era un desastre, y mira ahora. Nos hemos vuelto uña y carne.

¿Las escenas cotidianas en sus letras hablando de relaciones rotas son para dar verosimilitud?

Me gusta que la canción refleje el entorno, que te lo puedas estar imaginando, que todo sea muy literal, con situaciones actuales, del día a día, como una visita al Ikea o utilizar el Tinder. Lo hago en mis temas al igual que otros músicos de mi generación.

¿Todas las canciones de desamor son reales?

Hay una mezcla de realidad y ficción, aunque es verdad que he tenido mala suerte.

Algunas tienen un mensaje de empoderamiento. Si no nos lo dan desde fuera, ¿no somos capaces de conseguirlo?

Es difícil. Cuando estás en una relación, lo que te cuentan los demás es la realidad. Dentro lo vemos a nuestra manera, como en una película. Por eso, aunque las letras sean tristes, introduzco mensajes positivos porque soy una persona alegre en mi día a día e intento no atraer mala energía. Me gusta transmitir buen rollo, algunas veces con los videoclips y también con frases.

Tiene un concierto este mes en Valencia. ¿Es afortunado pese a los tiempos que corren?

Sí, afortunadísimo de poder volver a cantar en directo. Por una parte, da mucha pena recordar la gira que hice con Xavibo por toda España antes de la pandemia, con 14 conciertos, con la gente tan cerca, tocándoles la mano y sintiendo su energía y sus gritos. Ahora todo es complicado y muy extraño, con aforos, el público sentado..., como el que hice en Mallorca este verano con motivo del Atlántida Film Fest. Fue muy bien porque se llenó, pero no es lo mismo que antes.

Comprobó de primera mano lo importante que fue la música durante el confinamiento. ¿Se han olvidado del sector?

Totalmente, de la cultura en general, y lo más injusto es ver que eventos o situaciones mucho más innecesarias congregan a una gran cantidad de personas mientras siguen las restricciones en los conciertos. Yo no puedo quejarme, porque tengo público suficiente en las plataformas para vivir de la música, pero mucha gente se ganaba la vida girando con conciertos todos los fines de semana y ahora apenas hay, pese a que son seguros y cumplen con todas las medidas sanitarias.

Quería comenzar su carrera despacio y no ha podido ir más deprisa. ¿Se ha habituado?

Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo primero es que puedo vivir de ello, con la suerte añadida de que Xavi está a mi lado y me aconseja. Lo malo es que asusta un poco, sobre todo al tomar decisiones complicadas. Si hubiese sido más despacio, a lo mejor sería más maduro y tendría las ideas más claras.

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