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El Amplificador | Carlos Oliver: Cuando el rock se hace emoción

‘Trance’ es el título del próximo trabajo de Paul Zinnard, el alter ego de Carlos Oliver, un apasionado del pop y el rock que se instaló en Madrid en los 90 para liderar dos bandas, The Bolivians y The Pauls

Carlos Oliver (Palma 1966) reside desde hace 30 años en el barrio de Lavapiés.

Carlos Oliver (Palma 1966) reside desde hace 30 años en el barrio de Lavapiés.

Carlos Oliver (Palma, 1966) es un rockero que transmite emociones en sentidas canciones, un artesano que se deja llevar por la intuición y por unas melodías que resultan infalibles y atrapan al oyente. Tras liderar The Bolivians y The Pauls, bandas con las que llegó a publicar siete discos entre las dos, se convirtió en Paul Zinnard, lo de Paul, por su anterior proyecto, y lo de Zinnard, por un pintor olvidado de principios del siglo XX, fruto de su imaginación, para un montaje que finalmente no llevó a cabo. De eso hace diez años. Lo último suyo es Trance, diez canciones creadas y grabadas en Madrid, donde reside desde hace 30 años, que verán la luz en marzo.

El rock siempre ha estado a gusto con Carlos Oliver. Ambos se conocieron en Son Espanyolet, en la casa natal del músico, con el Machine Head de Deep Purple. «Un grupo perfecto. Me fascinaba su capacidad para crear canciones increíbles. La fuerza no está en el volumen», defiende Oliver. Más tarde llegaría a Dylan, y al folk, otro lenguaje que le define. Pero fue su encuentro con los Beatles y los Stones, gracias a una cinta que le dio a probar su hermano mayor, Javier, el que le abrió los ojos a un mundo del que no quiso salir. «Yo tendría 9 años y tocaba al piano a Bach, Clementi y Bartók, como alumno del Conservatorio que era. Aquella cinta me descolocó y mi hermano, con el que iba a las clases de piano, me sugirió que tocara el bajo».

Con veintitantos dejó la isla para instalarse en Madrid, en Lavapiés, «un barrio que me recuerda a mi infancia», apunta. Allí dio forma a dos bandas, con las que no dejó de aprender y divertirse, primero The Bolivians, cuyo trabajo se centraba en grabar (dieron dos discos, The Bolivians y Midnight Small Talk), y luego The Pauls, enfocada al placer de tocar en directo (uno de sus álbumes, el Miss Tokyo meets her lover, sería elegido Mejor Disco Nacional del 2010 por el programa Hoy empieza todo de Radio 3). «No fueron grupos escuela. No creo en la experiencia como valor. Siempre empiezo de cero. Las ideas tienen que ser flexibles», reivindica Oliver. En la escritura también ha encontrado otra fuente de placer. «Escribo por hobby porque me gusta leer. Participo en clubes de escritura, mano a mano con escritores con los que quedo en bares», comenta un compositor que considera al poeta Dylan Thomas, por su poderosa declamación, «la primera estrella del rock».

En Madrid ha creado su nuevo álbum, cuyo lanzamiento está programado para el mes de marzo con el sello que él mismo montó hace ya un tiempo, Two Mad Records. Se llama Trance y reunirá diez canciones. Rock sentido que te sujeta y te lleva con él. El instinto y la intuición han dejado marca en un trabajo que se grabó en cinco días, a las afueras de la capital, en un chalé destinado a estudio, en plena pandemia. «Con las restricciones de movilidad nos pararon. Tuve que mostrar los papeles de autónomo y fotos de la grabación. Funcionó», apunta. La banda que le arropó, con la que ha encontrado el equilibrio que buscaba, la integran Patricia de Velasco (guitarra eléctrica y coros), Willie B Planas (piano y órgano Hammond), Cristian Chiloé (batería y coros) y Miguel Morell (bajo). «Hicimos cinco ensayos de tres horas para que los músicos no se aprendieran del todo las canciones. No había trabajado antes de este modo, y nos dejamos llevar. Eso es lo importante, dejarse llevar, algo que siempre he perseguido».

No hay pose en el rock de Paul Zinnard, la palpitación viene por el lado de la emoción. «No puedo cantar una canción en la que no crea. Tengo vergüenza escénica y me sonrojaría. Si uno es honesto logrará un eco en el oyente. No escribo canciones, las vomito. Espero que Trance transmita una emoción que no conocías, que te descubra una parte de ti que desconocías». Su escucha en directo dependerá del Covid. En la agenda, una fecha para octubre. En mente, un evento en internet.

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