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Crítica de música | Eje París-Viena

No sé si a Beethoven le hubiera gustado que su Tercera sinfonía, sí, en especial la tercera, fuera alguna vez dirigida por un músico francés. Y es que el compositor alemán, después de una época en la que sentía devoción hacia lo francés por lo que de revolucionario significaba el adjetivo, pasó al odio extremo, llegando incluso a no querer armonizar canciones populares en la lengua de Napoleón, como sí hizo, y con mucho ingenio, con canciones escocesas e irlandesas, cuya audición es muy recomendable, por cierto.

Y hablando de Napoleón: la entronización del personaje fue el motivo por el cual Beethoven dio la espalda a Francia. No podía creer que un hombre nacido de cuna modesta, como él, y llegado a la cima a través de la constancia, la inteligencia y el trabajo, se autoproclamara emperador. Fue por ese motivo que cambió la dedicatoria de la Sinfonía, que pasó de llamarse Sinfonía Buonaparte a Sinfonía Grande, sin más. Aunque hoy nos ha llegado con el calificativo de Heroica, pues de héroes anónimos va la cosa.

Pues bien, en el concierto del pasado jueves, nuestra Simfónica y Beethoven se dieron la mano de forma más que amistosa, a través de un director francés, Lionel Briguier, que supo conducir a la formación hacia una enorme calidad interpretativa. Con unos tempi rápidos (ojo, no «demasiado rápidos»), incluso en la Marcha fúnebre, el director y orquesta ofrecieron una lectura realmente conmovedora de esa «vida de héroe» beethoveniana. Pura delicia, en todo momento. Con unos vientos/maderas en estado de gracia y unas cuerdas bien afinadas y muy musicales siempre; sin olvidar el gran papel de los timbales, siempre tan importantes en Beethoven.

En la primera parte, el conjunto ya había dado muestras de buen hacer a través de esa obra inclasificable, sin interés especial, que es la Sinfonietta de Francis Poulenc. Una partitura que agrada, que se deja oír, pero que no aporta demasiado.

Noche de aplausos, pues, tanto el público como los propios profesores de la orquesta agradecieron de forma unánime el trabajo del director francés.

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