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Yo fui una esclava sexual

India Oxenberg, en un momento de la serie documental.

India Oxenberg, en un momento de la serie documental.

Aquella noche de enero del 2016, tras quitarse obedientemente la ropa, India Oxenberg fue conducida a una habitación en la que había una mesa e instada a tumbarse sobre ella. «Dos chicas me agarraban las manos y los pies para evitar las convulsiones», explica. «Cuando el cauterizador entró en contacto con mi piel, el olor a quemado invadió toda la estancia». Le dijeron que debía enfrentarse al dolor para demostrar su lealtad, y para mejorar como persona. También le dijeron que el dibujo que acababan de sellarle en la pelvis era un símbolo de los elementos de la naturaleza, pero en realidad eran unas iniciales: K.R.

India, hija de la actriz Catherine Oxenberg –conocida sobre todo por su trabajo en el culebrón Dinastía– y nieta de la princesa Isabel de Yugoslavia, dejó la universidad para abrir su propia compañía de catering. «Pero sentía que me faltaba iniciativa empresarial para ello», explica a través de videollamada. Por eso, cuando su madre la llevó a un nuevo curso de autoayuda organizado por una asociación llamada Nxivm –pronúnciese «Nexium»–, sintió que era justo lo que necesitaba. «Me dijeron que me proporcionarían todas las herramientas que necesitaba para triunfar en la vida». No podía imaginar entonces que durante los siete años siguientes permanecería atrapada en una de las sectas más infames de la historia, donde sería psicológicamente reprogramada, marcada como el ganado y obligada a ejercer de esclava sexual del gran líder, Keith Raniere (K.R.). India es ahora la protagonista de Seduced: Inside the NXIVM Cult, serie documental, disponible en Amazon Prime, que se estrena el próximo 15 de noviembre. Keith Raniere fue condenado a 120 años de cárcel.

Isabel de Yugoslavia (izquierda), su hija Catherine Oxenberg (centro) y su nieta India.

Nxivm fue fundada en 1998, y los carísimos cursos que organizaba llegaron a atraer a un total de 17.000 personas, entre ellas multimillonarios y estrellas de Hollywood, a pesar de que la fama precedía a Raniere; después de todo, aquel hombre bajito, rechoncho y estrábico ya había tenido problemas con la justicia por organizar un esquema piramidal. «Keith es un gran manipulador, y logró crear un sistema que lo veneraba y lo promocionaba como a un mesías», explica India. «Cuando yo lo conocí me pareció sorprendentemente insignificante, pero me sentí muy culpable por pensar eso de él». En todo caso, quien la introdujo en DOS, el entramado de explotación sexual oculto dentro de Nxivm, no fue Raniere personalmente sino su mano derecha Allison Mack, actriz que en su día protagonizó la serie Smallville y que ahora se enfrenta a una sentencia que podría llevarla a prisión durante 40 años.

Durante dos años, India vivió bajo el mismo techo que Mack, completamente sometida a ella. «Tenía que pedirle permiso para salir a la calle y hasta para comer. Es obvio que la relación era abusiva, pero entonces yo sentía que eso era lo que necesitaba». Fue obligada a mantener una dieta estricta de solo 500 calorías diarias, porque le dijeron que era «ideal para fortalecer el carácter», y a efectuar todo tipo de tareas absurdas y humillantes; si no las cumplía, era castigada con duchas de agua fría, ejercicios abdominales y raquetazos. Cuando ya era suficientemente sumisa y suficientemente delgada, empezaron los abusos sexuales de Raniere. Se prolongaron durante un año.

Sentimiento de culpa

Catherine Oxenberg, su madre, sigue sintiéndose culpable por lo que pasó. «Ese sentimiento nunca desaparecerá, porque fui yo quien la introdujo en Nxivm», explica en una escena de Seduced. «Y, en buena medida, esa culpa me dio la energía para luchar por su libertad como lo hice». En abril del 2017, la actriz conoció la existencia de DOS gracias a un mensaje anónimo, y desde entonces movió cielo y tierra para recuperar a su hija. «Pero yo no quería escuchar a mi madre, me sentía herida y furiosa con ella por lo que trataba de hacerme», cuenta ahora la joven.

No dejó la secta hasta el 2018, tras los arrestos de Raniere y Mack, y desde entonces siguió una intensiva terapia de desprogramación. «Muchas personas suelen pensar, ‘a mí nunca me pasaría algo así’, pero están muy equivocadas», opina. «Cuando los abusos empezaron a suceder, yo ya llevaba cinco años sufriendo un adoctrinamiento constante por parte de personas a quienes consideraba mis amigas».

Su madre coincide con ella. «Las tácticas de los depredadores sexuales como Raniere, o como Jeffrey Epstein, son muy hábiles; hacen que las mujeres se exploten las unas a las otras. Por eso es importante que sigamos insistiendo en la importancia de la sororidad femenina. De otro modo, ese tipo de monstruos seguirán existiendo», concluye.

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