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"La de pintor no es una profesión de glamour, es peligrosa"

"En los momentos que estamos viviendo no está mal dar optimismo, por eso en mis obras hay una cierta brillantez en los colores"

«La de pintor no es 
una profesión de glamour, es peligrosa»

«La de pintor no es una profesión de glamour, es peligrosa»

¿Cómo se acercó al mundo del arte?

Desde niño me gustó mucho dibujar... En mi casa siempre había lápices, pinturas, acuarelas, y así como los niños tocan la armónica o la flauta, yo hacía eso.

¿Por qué eligió la pintura y no otra expresión artística?

Lo veía más natural. Era lo primero que tenía en la mano y naturalmente lo cogía casi inconscientemente. No me arrepiento. Hice algún curso puesto que tenía intención de estudiar Bellas Artes en Madrid pero finalmente no me interesó porque entonces me parecía que el arte iba por otros caminos y lo que ahí enseñaban era más antiguo, más arcaico y a mí me apetecía hacer lo que se hacía en ese momento.

¿De dónde le nace la inspiración a Broto?

Ya lo decía Picasso: «La inspiración que te coja siempre en el estudio». Trabajando, probando, notificando y viendo los resultados que vas teniendo.

Sus referentes no deben ser pocos.

Siempre me han gustado los pintores abstractos americanos, como Mark Rothko o Barnett Newman. También Joan Miró y Antoni Tàpies.

¿Qué le llevó de Barcelona a París?

Estábamos en Barcelona y decidimos cambiar de aires. Nos fuimos con la intención de estar un par de meses y nos quedamos veinte años en París. Es una ciudad estupenda, mucho más atractiva y mucho más excitante desde cualquier punto de vista pero principalmente desde el arquitectónico y el cultural; las galerías, los museos... A mí me encanta la música clásica, y claro, París estaba repleta de música.

¿Hay música en sus obras?.

No se oye, pero sí. Siempre he estado muy influenciado por la música, puesto que es una de los artes más abstractas que hay y a mí me interesa este tipo de arte. En mis comienzos era más figurativo porque la abstracción ha nivelado la pintura de la tiranía de la mímesis, porque antes el criterio de valor de un cuadro era el parecido y aquí no hay parecido, no hay historia, no hay personajes... Tengo muchos amigos músicos a los que envidio muchísimo.

Sus pinturas no tienen título.

No todas, algunas sí. He hecho series, por ejemplo, la última, Otros universos, otros mundos. Precisamente por eso, porque no soy un pintor figurativo ni retrato la realidad sino lo que intento hacer son imágenes que estén fuera de este mundo, por eso titulaba Otros mundos, otros universos o no los titulaba.

Hace 25 años también presentó una exposición en esta misma sala, ¿qué diferencia hay de ese día a día de hoy?

El color. Pero no hay tanta diferencia, afortunadamente hay lugares en Mallorca que no se han transformado. Siguen haciendo unas ensaimadas estupendas.

¿Y qué le ha cambiado la isla en su manera de pintar?

La luz, hay una cierta alegría en el vivir, se respira un cierto optimismo y eso sí lo he reflejado en las imágenes. Además, en los momentos que estamos viviendo no está mal dar optimismo, por eso en mis obras hay una cierta brillantez en los colores.

Háblenos de esta exposición, ‘Papers’.

La técnica es acrílica e impresión digital, muchas de las imágenes están hechas con ordenador y luego están impresas. Lo que pasa es que no se diferencia lo que está hecho con una cosa o con la otra. Son las obras que he hecho últimamente en el estudio y hay alguna que hice durante el confinamiento. Cuando tenemos una serie de cosas las presentamos y cuando me lo propusieron elegí estas.

¿Un pintor siempre tiene que tener una misma línea o puede cambiar?

No creo que tenga que tener siempre la misma línea, pero sí puede tener siempre algún elemento reconocible. Los artistas se desarrollan y buscan nuevas expresiones y evolucionan, y eso es muy interesante. Se puede hacer porque uno llega a tener ciertos mecanismos casi como inconsciente porque las cosas salen siempre en un mismo sentido. Es mejor proponerse cosas distintas y pequeños estímulos que hagan que la cosa avance.

Sus obras están llenas, cargadas de colores.

Lo que realmente me interesa son los colores, brillantes, que sean atractivos. Los colores no son un adorno sino que realmente son el motor del cuadro, del dibujo o de las imágenes. Los colores son los protagonistas y tienen una función estructural en mi trabajo. Pero también en la parte más crítica hay mucha cromatofobia, sí, se tiene la idea de que cuando uno trata de transmitir un pensamiento tiene que ser en blanco y negro. Recuerdo que cuando era muy joven se pusieron de moda las películas de arte y ensayo y eran en blanco y negro porque se suponía que era algo más intelectual. Nunca he estado de acuerdo con esto.

Y ya que hay tanto color. ¿De qué color es Mallorca?

Azul. Mallorca tiene una luz maravillosa.

¿Y la pandemia?

No tiene color.

¿Qué le trajo a la isla?

Empezamos a estar más tiempo aquí que en París. Veníamos todos los años y, al final, compramos una pequeña finca cerca de Sant Llorenç.

Cómo sabe, Sant Llorenç sufrió una devastadora riada hace dos años. ¿Lo vivió en primera persona?

Estaba de viaje y llegué al día siguiente, fue dramático. Estamos pasando una temporada malísima.

No obviemos el tema. ¿La cultura es segura? ¿Ha tenido el apoyo que se merecía?

No, nunca la ha tenido. Los artistas siempre hemos estado en crisis y confinados. A los artistas afortunadamente esto del confinamiento no nos ha afectado demasiado. Es una profesión de riesgo porque no hay ninguna seguridad de que esto funcione. No hay apoyos institucionales, no hay nada.

¿En las islas la cultura está limitada?

En Palma hay muchas galerías y actividad cultural pero claro, no se puede comparar con Madrid, ni Barcelona... porque no hay los recursos para hacer este tipo de cosas, pero sí, hay mucha oferta cultural.

¿Qué proyectos tiene por delante?

Seguir trabajando y pintando. Estoy preparando Arco 2021 y una exposición en Logroño.

¿Qué consejo les daría a los jóvenes que ahora empiezan?

Valor. Que no es una profesión de glamour, es peligrosa, y ni siquiera puedes prever que puede pasar y, que por supuesto, no hay ninguna seguridad de que puedan vivir de lo que estén haciendo.

De todos los lugares donde ha estado, que han sido muchos, ¿se queda con Mallorca?

Sí, es un lugar muy agradable y espero que lo siga siendo. Es un paisaje muy pacífico.

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