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Manuel Vilas: "A través de la literatura hago una defensa de la vida"

"Ha sido una decepción gravísima", dijo sobre don Juan Carlos

Manuel Vilas, antes de participar en la mesa redonda.

Manuel Vilas, antes de participar en la mesa redonda. club pollença

Manuel Vilas (Barbastro, 1962) llevaba ya algunos años dedicado al oficio de escritor cuando le llegó el éxito con su novela Ordesa (Alfaguara, 2018). Un año después quedaría finalista del premio Planeta con Alegría, que viene a seguir tirando del mismo hilo ya que fue escrita durante la gira promocional de la primera. "Yo tenía la urgencia de contar la historia de mi familia, la historia de mi padre y de mi madre y por eso la escribí", dice Vilas sobre Ordesa, quien pensó que lo que estaba trasladando al papel "era una historia muy española y sin embargo ha resultado que la clase media que yo pinto no era solo española, era universal, al igual que las relaciones entre padres e hijos". Lo que tal vez sí sea un fenómeno más local es el hecho de que la democracia española pudiera haberse asentado sobre el esfuerzo de esa clase media que ahora ve cuestionado el símbolo de ese periodo, Juan Carlos de Borbón: "ha sido una decepción gravísima", dice Vilas quien añade que "si mi padre viviera se sentiría muy decepcionado". Sin embargo el escritor recordó que "la clase media sigue ahí y tenemos derecho a seguir progresando como ciudadanía. Hay dos cosas que me obsesionan mucho que son el progreso y la modernidad y yo creo que en la transición fueron dos objetivos que todo el mundo se dio cuenta que para alcanzarlos merecía la pena ponerse de acuerdo". Vilas apuntó a la diferencia señalada por Pedro Sánchez entre la Corona como institución y la persona que la representa en cada momento: "Me ha parecido una distinción filosófica, la Corona está más allá de quien la representa y quien la ha representado, Juan Carlos I, puede ser una persona presuntamente culpable de los delitos que están ahí barajándose pero la institución no está cuestionada. No sé si esa idea se la va a comprar la sociedad española", refirió al tiempo que insistía en la "urgencia" de seguir sacando adelante un proyecto de progreso y de modernidad. "Un escritor no es político, ni historiador ni sociólogo. Simplemente es alguien que hace fotografías sobre la vida social que tienen sentido en el momento en que son expresivas del instante que estamos viviendo. Lo que no le puedes pedir a una novela es que remedie la vida política de un país", opinó Vilas. Como fotógrafo de esos momentos, reconoció que sus instantáneas son generacionales pero que también han sido captadas del lado de la literatura. Son acercamientos más "laterales" que a juicio de Vilas, la gente también necesita. "Me gusta hacer esas fotos para que el lector intente sacar sus propias conclusiones. El ánimo es conocer más la vida, para intentar conocer qué estoy viviendo yo aquí, porque cuando hablas de vida generalmente acabas pensando en la vida social que es la que nos explica".

Tanto en Ordesa como en Alegría Vilas pone el foco en la familia aunque como él mismo explica: "No porque tenga un discurso sociopolítico en que la familia sea importante, simplemente porque yo veo que sigue siendo importante para todo el mundo". En este sentido el escritor remarcó que se refiere más bien a ese "espacio de humanidad pura" que se identifica fácilmente con la palabra familia. "Ha habido un crecimiento sociológico de la idea de familia pero sigue habiendo una necesidad de un espacio de hondo latir humano y eso sigue siendo el lugar de la familia. Un sitio donde tú sepas que puede darse el amor incondicional, esa experiencia atávica que necesita el ser humano de saber que hay alguien en su vida que daría la cara por él pasara lo que pasara". Más que un tema en su literatura, Vilas expresó que "todo es fruto de la experiencia vivida. Cuando escribí Ordesa lo hice por una urgencia emocional, habían muerto mi madre y mi padre y en vez de irme al psiquiatra empecé a escribir una novela". Poner todo eso sobre el papel le hizo darse cuenta de que "lo que para ti es importante lo es para el 98% de la población. Cuando compruebas eso ves que tenemos más en común de lo que nos creemos". Vilas reconoció el riesgo que puede suponer exhibir la propia vida, pero aclaró que " mi manera de entender la literatura me lo pedía, siempre con armas que yo creo legítimas, que es intentando hablar de la vida y tenerla siempre como referencia. Hacer, a través de la literatura, una defensa de la vida".

No olvidó mencionar que en su concepción de la literatura el lector es indispensable: "Una de las cosas más maravillosas que puede experimentar un escritor es que la gente se haga suyos sus libros y entonces ya no hay nada que explicar, el lector ya es el propietario de ese libro y ese es el momento en el que ves el sentido de la literatura".

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