25 de junio de 2019
25.06.2019

Demarco Flamenco: "Los músicos nos debemos a la gente que paga las entradas"

Marcos Borrego triunfó en 2017 con la publicación de su primer disco, 'Uno', algo que provocó que su vida diera un cambio radical

25.06.2019 | 14:23
Demarco Flamenco: "Los músicos nos debemos a la gente que paga las entradas"

Aficionado a la música desde que era pequeño, Marcos Borrego, más conocido como Demarco Flamenco, no se esperaba cumplir el sueño de vivir de ella a los 38 años. YouTube fue la plataforma que le dio la herramienta perfecta para luchar contra su timidez. El feedback de la gente le metió el gusanillo de la música en el cuerpo y luego todo fue "pasito a pasito". El pasado marzo publicó Le sonrío al agua, su segundo trabajo, que presentará en el Trui Teatre el próximo 28 de junio. 

P En el concierto del próximo viernes en Trui Teatre presentará Le sonrío al agua, su segundo trabajo discográfico, que vio la luz a finales de marzo. ¿Cómo es de diferente a Uno, el trabajo con el que se dio a conocer?
R La diferencia es notable por el tema de producción, hemos tenido otros medios. Además, del 2017 a ahora, ha cambiado la música y también algunas de mis influencias, hay más madurez en las letras, que ahora son más refinadas, sin perder la esencia. Pero sí que he notado una diferencia en la manera de expresar lo que siento en cada canción. En cuanto a las influencias, siento que bebo más de la música que triunfa ahora, aunque siempre la mezclo con el flamenco, que es donde están mis raíces. El trap, por ejemplo, es uno de los estilos en los que me fijo a la hora de componer.

P En 2017 tenía 38 años y la vida hecha. Sin embargo, su vida dio un giro total.
R La verdad es que sí, que ha cambiado muchísimo. Fue un giro radical. Yo era la segunda voz de otro artista. Componía para mí, pero tenía otro trabajo que no estaba relacionado con la música y cuando podía iba de gira con la formación en la que participaba. Cuando pensamos en sacar el disco en solitario yo ya tenía 30 temas compuestos. Salió el disco y tuve que dejar de trabajar, empezaron a surgir conciertos. Pedí una excedencia porque no podía con todo. Fueron cinco meses alternando el trabajo con la gira y fue una locura. Tenía que renunciar a algo. Y no quise renunciar a mí sueño.

P A los 38 años y cumpliendo un sueño...
R Los sueños de niño y juventud se van difuminando te vas haciendo una vida. No es como cuando eres joven que no tienes ataduras como yo tenía con 38 años. Mi familia, mi casa, mi trabajo€ Es mucho más complicado creerte que puede llegar a pasar. Y mira. Llegó de pronto, con mucho trabajo detrás, pero uno lo hace sin ningún tipo de intención y sucede. El primer disco fue una carta de presentación.

P Parte del éxito gracias a YouTube, usted siempre lo dice.
R Sí, porque yo siempre he sido muy tímido. Cuando cantaba en fiestas familiares o con amigos, me preguntaban que por qué no me dedicaba a ello. Pero yo siempre he sido un poquito reacio a mostrarme, enfrentarme al público me daba mucho reparo. Y YouTube me dio una herramienta para poder enseñar mi música y no dar la cara, entre comillas. Me animó muchísimo la gente que me escribía diciéndome que le gustaban los temas. Poco a poco se me metió el gusanillo dentro y luego todo fue pasito a pasito.

P ¿Cómo se adaptó al éxito? ¿Lo pasó mal?
R Lo he llevado bien. No sé si es por la edad€ Que te pille con 38 años no es lo mismo que que te pille con 18. Pero he de decir que tampoco me dio tiempo a darme cuenta de lo que estaba pasando. Cuando explotó todo me pilló en plena gira y muchos cambios. No me ha dado tiempo a saborear la fama. Sí que me conocían por la calle, pero no hacía vida más allá de los conciertos. Me montaba en la furgoneta e iba a hacer el bolo. Hasta que no paramos, en noviembre de 2017, no me di cuenta de la magnitud de todo.

P Dice que le debe a su público el poder vivir de la música.
R Yo creo que los que hacemos música o cualquier tipo de arte nos debemos a la gente que paga las entradas o que lo compra. Yo no hago una cosa diferente a lo que siento, y hay una simbiosis entre esto y lo que le gusta al público. Eso es lo bonito de lo que estoy viviendo, que la reciben muy bien.

P ¿Qué artistas le inspiran?
R Muchísimos. Desde chico he escuchado todo tipo de música, no solo flamenco, aunque esta sea mi base. Camarón es el artista que más de fascina. Pero bebo de muchísimas fuentes, como el flamenco más antiguo de Caracol, o de gente más moderna como Niña Pastori o Ketama, incluso Triana, El barrio. Y luego Ozuna me gusta muchísimo, Manuel Carrasco, Pablo Alborán, Vanesa Martín. Me gusta escuchar todo tipo de música.

P ¿Le ilusiona visitar Mallorca por segunda vez?
R Sí, vengo con mucha ilusión. Este disco es muy importante para mí porque viene después de un gran éxito y sabemos lo difícil que es mantener esa línea. Le he puesto mucho esfuerzo a este trabajo y tengo muchas ganas de venir. El espectáculo ha cambiado muchísimo, tenemos visuales, hemos ampliado la banda, llevamos otro repertorio porque con el primer disco solo teníamos 10 canciones. Todo viene más rodado, con más experiencia. La gente va a ver un cambio muy grande.

P La isla del amor fue tu gran éxito. ¿Podría ser Mallorca?
R Por supuesto, totalmente. Además cuando estuvimos la otra vez tuve la oportunidad de pasear un poco por allí y me pareció un sitio precioso y fantástico. Y tengo ganas de volver porque no lo he hecho desde entonces.

P Tu nombre real es Marcos Borrego. ¿A qué se debe tu nombre artístico, Demarco Flamenco?
R Cuando empecé a cantar con 6 o 7 años, y en los pueblos pequeños te conocen por la referencia de tus padres, el mote o el apellido. Y la gente cuando hablaba de mí se refería al 'niño de Marco', así se llamaba mi padre. Me acuerdo perfectamente de plantearme con qué nombre firmar las primeras maquetas que subí. Delante del ordenador, preguntándome ¿y ahora qué nombre pongo?. Y eso que no sabía dónde íbamos a llegar. Se me ocurrió elDemarco, y flamenco se refiere al estilo. Mi padre era súper aficionado, le gustaba mucho cómo cantaba. No ha podido ver nada, pero bueno, así al menos la gente sabe de dónde vengo.

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