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Entrevista

José Vera: "Los músicos cada vez cobramos menos, el precio lo pone la dignidad de cada uno"

"La música que tiene más visibilidad en la televisión es la de raíz andaluza: flamenco, rumba, bolero..." - "España es muy cerrada, debería abrirse para crecer musicalmente"

José Vera posa en el Portixol. guillem bosch

José Vera (Mallorca, 1972) estudió en el Conservatorio de Palma solfeo y contrabajo. Acabó los estudios en Barcelona y recaló en Madrid, donde lleva viviendo 27 años. El momento más emocionante sobre el escenario lo vivió en el certamen de jazz que se celebró en Es Born de Ciutat hace más de siete años. Aspira a retirarse en la isla y continuar visitando con asiduidad Nueva York, donde recorre los clubs de jazz para someterse a una cura de humildad.

¿Qué ventajas tiene ser un músico en la sombra?

Ya no estoy del todo en la sombra porque he publicado dos discos propios. Tengo una carrera como creador, pero con una música más minoritaria que es para clubs, sitios que normalmente no hago con los artistas para los que trabajo. Creo que un músico tiene que saber moverse en todos los ámbitos. Tiene que saber tocar en un club y disfrutarlo y tiene que saber tocar en un palacio de los deportes y disfrutarlo también. Muchos músicos cuando terminan las giras con artistas del momento se quedan después todo el invierno en su casa. No han sabido mantener a otros artistas más pequeños que te permiten estar tocando todo el año. Yo intento no dejar nada y disfrutar con ambas cosas.

¿Cómo concilia a nivel artístico sus gustos con la música de otros artistas para los que trabaja?

Recuerdo una época de mi vida, antes de sacar mi propia música y mis dos discos, en la que me iba siempre un poco compungido a las giras. Pero fue editar mi propio material y desaparecer esa sensación. He aprendido a disfrutarlo. Quizá puse fin a cierta frustración que arrastraba. La gente también notó a la hora de salir de gira que yo me sentía realizado. Mi primer disco salió en el 2006 y el segundo en 2010. Y ahora estoy intentando terminar el tercero, que saldrá en 2018.

¿Con quién toca ahora?

En 2017 he estado en Sudamérica con Sergio Dalma. Fueron 20 días. Luego hemos estado parados el resto del año porque está con nuevo disco. Lo está grabando en Italia. También estoy con Pasión Vega, quien ha parado hasta noviembre. También estoy haciendo festivales de jazz y algunos clubs acompañando a otros artistas y he estado grabando La Voz porque estoy en la orquesta del programa.

¿Por qué se fue de Mallorca?

Mallorca está limitada a nivel musical. Cuando tenía 18 años, tocaba en un club de jazz de Cala Mayor que se llamaba Jazz Forum. Ese verano acompañé a tres pianistas: un noruego, un holandés y un madrileño. Yo era un jovencito que destacaba un poco y los tres me dijeron que no me quedara en Mallorca, que me iba a echar a perder. Me convencieron. Por el idioma, decidí irme a Madrid.

De los artistas para los que ha trabajado, ¿cuál es el que más le ha marcado sobre el escenario?

Depende. He sacado muchas cosas de todos. Cada uno te deja poner tu granito. Ahora ya llevo ocho o nueve años con Sergio Dalma. Y se ha creado un vínculo muy bueno porque es un artista en el que creo, es un buen músico, un buen cantante, súper profesional y hace que yo esté a gusto. Antiguamente, cada dos años, me cambiaba de artista. Porque notaba que cada dos años la relación se deterioraba. Con Sergio eso no me ha pasado. A él no le noto carencias. A Pasión Vega tampoco, es una súper artista. Saben crear complicidad sobre el escenario.

¿Le gustaría trabajar con artistas comerciales extranjeros?

Sí. Estamos muy lejos del mainstream de Inglaterra por ejemplo. España es muy cerrada. Debería abrirse si quiere crecer y avanzar. Se ve en la tele. Los concursos jamás los ganan personas que cantan en inglés. Sólo se hacen con el podio los que hacen flamenco, rumba, bolero... Siempre ganan los que tiran por la música española de raíz andaluza.

Estuvo con Aute en dos periodos diferentes.

Sí, fue genial. Justo estuve en el 95-96 y luego hacia 2014. Aute es un referente de la música de cantautor. Después de estar con él me llamaron otros cantautores. Empecé a tocar con Ismael Serrano, Antonio Vega? Recuerdo con Antonio una noche en Córdoba. Estábamos a punto de salir y él estaba en el camerino como de bajón, disecado. "José, cómo me gustaría estar ahora en la furgoneta yéndome a casa", me dijo. De repente el guitarrista se lo llevó aparte. No sé lo que pasaría, pero salió de buen humor y dio un conciertazo. Y yo me preguntaba, qué habrá pasado ahí. Con el tiempo ya supe todo lo de las drogas. Es un mundo que nunca me ha interesado.

¿ Le molesta la presuntuosidad de algunos músicos?

No me molesta, pero veo postureo en algunos músicos que a veces no tienen idea de tocar. Por ejemplo, un día me hago un festival de jazz y al siguiente uno de indie, y el contraste es muy grande. Ese postureo no lo tiene un músico de jazz, porque va sobrado con lo que hace y sabe perfectamente de su capacidad.

Vivió los años en que se pagaban buenos cachés a los artistas.

Tengo una frase que quiero que pongas: "El recuerdo trae dolor". Viví la época en que se pagaban 700 y 800 euros el concierto. Fue la época de Ella Baila Sola. Ahora hemos pasado a cobrar 300. La cosa está remontando, pero no llegamos a los 3.000 euros que cobrábamos por grabar diez canciones de un disco. El problema es que aquí no hay sindicatos ni nada para establecer unos mínimos. Al final el precio lo pone la dignidad de cada uno.

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