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Qué es cultura

Una invitación y una entrada

A. C. Grayling propone en Historia de la filosofía un fascinante viajepor el pensamiento universal

“Contar la historia de la filosofía es ofrecer una invitación y una entrada...”. A. C. Grayling propone en Historia de la filosofía un viaje por el pensamiento universal. Nada más y nada menos. La aventura es apasionante, quién lo duda. A estas alturas, ¿tiene sentido seguir prestando atención a libros que se plantean acercar la filosofía a un gran número de lectores de forma asequible pero sin perder un ápice de rigor y profundidad? Es decir, con amenidad, inteligencia y capacidad de conectar con el presente a partir de las distintas corrientes filosóficas. Respuesta: si son como el de Grayling, sí. Comienza antes de la era de Buda y Confucio, para avanzar después en las antiguas escuelas griegas, el dominio del cristianismo, el Renacimiento y la Ilustración, ese momento crucial en el que el desarrollo de las ciencias naturales y las ideas sobre el estado moral de los individuos alcanzaron trascendental influencia.

El autor se aproxima luego a los filósofos modernos que alimentaron con sus reflexiones las ciencias sociales, además de las más importantes preocupaciones filosóficas que llevaron a su máxima altura el cálculo y la ciencia cognitiva. No solo de filosofía occidental se trata, también se ocupa el libro de grandes tradiciones de la India, China, el mundo islámico y el continente africano.

El monumental trabajo de Grayling se mueve por los terrenos de la epistemología, la metafísica, la ética, la estética, la lógica, la filosofía de la mente, del lenguaje… Qué hemos aprendido a partir de este antiguo cuerpo de pensamiento. De eso se trata. La invitación es general: el libro “está destinado tanto al lector general como a quienes desean embarcarse en el estudio de la filosofía en sí (...) Antiguamente se daba por supuesto que a la gente instruida le interesaban las ideas filosóficas; de ahí que autores como Descartes, David Hume o John Stuart Mill escribieran para todo el mundo, y no solo para devotos de la profesión avezados”.

El método del autor es “proporcionar una narración tan clara y concisa como pueda de las principales figuras e ideas filosóficas”. Lo consigue gracias a un estilo ágil, directo y preciso, evocador también cuando la ocasión lo permite de momentos fascinantes en la evolución del pensamiento humano, y con una admirable capacidad para hilvanar conceptos y episodios históricos con armoniosa claridad y sencillez (que es lo contrario de la simpleza). Y advierte: “Una diferencia entre esta historia de la filosofía y otras ya existentes es que esta no se desvía hacia aquello que en otras más abunda, es decir, las teologías de Agustín, de algunos de los padres del cristianismo primitivo y de los ‘escolásticos’ de finales de la Edad Media, como Tomás de Aquino o Duns Escoto. Esta es una historia de la filosofía, no de la teología o de la religión”.

A ella nos vamos.

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