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Debut | Bajo ‘El cielo de tus días’

Greta Alonso, seudónimo de una autora que preserva su identidad, debuta con una novela tormentosa

Greta Alonso escribió la electrizante El cielo de tus días hace cuatro años para sí misma: “Sin intención de sacarlo a la luz. Lo leyeron algunos amigos, insistieron en que intentara publicarlo, y finalmente decidí hacerlo; eso sí, bajo seudónimo. Disfruto escribiendo, pero convertirme en personaje público me generaría mucho sufrimiento; viví un episodio de estrés extremo que no supe manejar, conozco mis límites, y el seudónimo es un mecanismo de defensa, un modo de mantener mi vida como hasta ahora. En mi caso es prioritario”. Preservar su identidad “me va a permitir escribir sin alterar mi rutina, sin exponerme públicamente, con libertad y sin temor al escrutinio público. Quién sea yo es secundario, lo importante es la novela, y hacerlo así fue una línea roja. La gente de la editorial se arriesgó a aceptar esta condición aun conociendo la dificultad de lanzar un autor novel sin rostro, sin promoción, sin giras ni presentaciones. Pero no cabía otra opción. Lo primero es uno mismo”. Admira a los autores “capaces de dar la cara, de salir de su círculo de confort; y es una lástima no poder interactuar con los lectores de modo más directo, pero me estoy manejando muy a gusto en las redes sociales, y los seguidores me han mostrado un apoyo inesperado”. Se animó a escribir la novela “después de un tiempo con la idea orbitando en la cabeza. Una tarde, me senté a dar forma a una historia ambiciosa, a aquello que había imaginado. Los personajes cobraron vida, y durante nueve meses me volqué en la trama. Escribía compulsivamente al salir de trabajar. Las ideas llegaban a traición, me asaltaban en cualquier momento”.  Una trama compleja: un sobre anónimo aparece en el buzón de una inspectora de la Policía. En su interior, un mechón de pelo, y una fotografía con nueve palabras: ‘Esta era ella, este es su pelo, yo su asesino’. La chica de la foto, Alicia, había sido asesinada hacía quince años en el monte Buciero, en Cantabria, y aunque hay un presunto culpable en prisión, se reabre el caso. Las pesquisas se desarrollan entre Bilbao y Madrid, y los investigadores, van alternando la voz narrativa: Natalia Herreros, y su jefe y mentor, Álex Brul, que había mantenido una relación con la víctima meses antes del crimen. Se han definido a conciencia los caracteres, las personalidades de los personajes: los gestos, los silencios y los diálogos, muestran de modo implícito la atracción que surge entre ambos. Sus personalidades son fuertes, muy extremas, y tratan de rebelarse contra los convencionalismos, contra la rutina en que cada uno de ellos se ha embarcado: relaciones de pareja estancadas, lacras del pasado, dilemas éticos. Para acabar de complicarlo todo, empiezan a recibir unos emails de alguien que se hace llamar ‘el asesino’, y en ellos se relatan los últimos meses de vida de la víctima, Alicia. Quizá haya algo mucho más gordo de lo que se creyó en un principio”

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