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Historia

Destapar el mito

El historiador mallorquín Sergio Giménez responde a la cuestión ideológica que rodeó la vida del célebre militante de la CNT Ángel Pestaña, quien recaló en Mallorca en varias ocasiones

Sergio Giménez.

Sergio Giménez.

Fue secretario general de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y uno de sus referentes durante casi veinte años. Accedió a hablar con José Antonio Primo de Rivera en una cafetería de Barcelona y se opuso a los tejemanejes del Partido Comunista de España durante la Guerra Civil. La historia de Ángel Pestaña (Santo Tomás de las Ollas, León, 1886 - Barcelona, 1937), su acaso condición camaleónica, la cuenta el historiador mallorquín Sergio Giménez, quien en su reciente Ángel Pestaña, falangista. Anatomía de una mentira histórica (Piedra Papel Libros) da respuesta a la histórica cuestión que rodeó los últimos años de vida del insigne militante de la CNT: cuál fue su verdadera orientación ideológica. 

Del anarquismo y el anarcosindicalismo, Pestaña se postuló por la participación política en la Segunda República, una decisión que le supuso rechazo por parte de sus antiguos compañeros, y fue diputado en las Cortes tras las elecciones generales de febrero de 1936 por el Partido Sindicalista. En Mallorca, asistió a varios actos. El primero fue en agosto de 1930, en la Casa del Pueblo de Palma, para mostrar su apoyo a la liberación de presos políticos y sociales encarcelados durante la Dictadura de Miguel Primo de Rivera. Fue todo un acontecimiento, como así lo señala la crónica del diario El Obrero Balear. Tres días después de ese discurso dio una conferencia en el Teatro Victoria de Santa Catalina. Y a comienzos de enero de 1936 vino de nuevo a la isla, esta vez para representar a su partido en dos actos celebrados junto a los republicanos federales, uno en el Teatro Balear de Palma y otro en el Teatro Principal de Manacor. Cuando se marchó, comenzó a organizarse la agrupación palmesana del Partido Sindicalista.

En 1934, Ángel Pestaña tuvo un encuentro con José Antonio –por aquel entonces Falange Española tenía cuatro meses de vida, por lo que se encontraba ideológicamente en una fase incipiente, muy escorada a la derecha–, a quien, supuestamente, Benito Mussolini le habría aconsejado que lo reclutara. Pestaña había rechazado varias invitaciones y, aunque accediera a hablar con Primo de Rivera en el Glaciar de Barcelona, finalmente no hubo ningún acuerdo entre ambos. Sin embargo, este hecho ha llevado a que muchos recrearan en su imaginario a un Pestaña potencialmente interesado en las ideas políticas de la Falange, que de confirmarse (les emplazo a salir de dudas con la lectura del libro de Sergio Giménez) aligerarían, cuanto menos, su compromiso republicano.

El historiador Sergio Giménez da respuesta de forma magistral a esta histórica cuestión y destapa otros mitos que han acompañado el recorrido de un Ángel Pestaña entregado en vida a la lucha sindical. El protagonista, cuya vida podría encuadrarse a la perfección en la de un agente de los servicios de inteligencia que consigue acceder a cualquier recoveco que se le plantee, falleció durante la Guerra Civil, tras meses de frenético servicio al Gobierno. Su entierro fue una de las últimas grandes manifestaciones multitudinarias de dolor en la España republicana.

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