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Perdón por la indiscreción | Crónica social de Mallorca
Entrevista

Pablo Fuster, CEO de Relojería Alemana: «La compra de un reloj no es solo una inversión, es arte, historia, unos recuerdos»

Está al frente de la histórica empresa familiar junto a sus hermanas Blanca y Paula, con quienes afronta el reto de conjugar tradición y modernidad en un sector que atraviesa un buen momento. Acaban de reabrir las puertas de su emblemática tienda en el carrer Colom

Pablo Fuster, en ‘El saloncito’ de la reformada tienda del carrer Colom. G. Bosch

Cuarta generación de una empresa como Relojería Alemana, con toda la historia y responsabilidad que eso supone. ¿Cómo lo lleva?

Bien, con responsabilidad, pero feliz. Tenemos muy claro qué es Relojería Alemana: es nuestra tienda, un lugar familiar donde acompañamos al cliente desde el primer reloj que adquiere hasta el último. Somos muy partícipes de su vida y nos gusta ser los cómplices de todos sus momentos especiales. 

Más de 140 años de un negocio familiar que acaban de celebrar remodelando la mítica tienda que abría en el carrer Colom en el año 1879. ¿Ha costado mucho? 

Es verdad que al ser la tienda ‘madre’, afrontar una reforma nos daba respeto, pues no es fácil cambiar lo que habían hecho nuestros padres y generaciones anteriores. Estudiamos muy bien qué es lo que queríamos hacer partiendo de que debíamos mantener el espíritu original. Surgió la pandemia y eso nos hizo retrasar todo el proyecto, pero al fin lo hemos podido inaugurar. La gente ha entendido muy bien el concepto, y el día que abrimos vinieron a conocer el nuevo espacio. Estamos muy contentos. 

¿Usted siempre había querido ser relojero o no le dieron opción?

No tuve opción (risas). Mi padre nos cogía a mis hermanas y a mí, nos metía en el taller y nos decía «esto os tiene que gustar, sí o sí». Pero, al final, este negocio es precioso, algo muy nuestro, y ahora ya no me imagino haciendo otra cosa. 

Es el CEO de la empresa pero no sé si le hubiera gustado más diseñar... 

Me encantaría, pero es verdad que no tengo tiempo porque dirigir este negocio es complejo. Es una faceta que me gustaría potenciar en el futuro.

Hace unos años, una encuesta revelaba que los jóvenes no usaban relojes. Hoy en día, lo compran, pero no para mirar la hora, sino como complemento de moda. ¿Temen que las nuevas generaciones vayan dejándolo atrás?

Antiguamente, la gente se compraba un reloj y era para toda la vida, pasaba de padres a hijos. Con la llegada de los smartwatch es cierto que sufrió un segmento de la joyería, pero nosotros no lo hemos notado. Hoy el reloj es más un complemento y hay clientes que tienen cinco o seis porque les gusta. Y por inversión, claro. 

¿No se ha perdido un poco entonces ese encanto?

No lo creo. Antes el reloj era más un instrumento, una herramienta para saber la hora, y en la actualidad yo diría que hay más conocimiento y más gente que sabe todo el trabajo de artesanía que hay detrás. Un reloj no es solo una inversión, sino una historia, recuerdos, emoción, arte... De hecho, uno de los espacios más importantes de nuestra tienda es ese taller artesanal con el que queremos poner en valor el oficio del relojero.

¿Y se siguen comprando como antes de la pandemia o ha bajado el volumen de negocio?

De hecho, desde la pandemia la gente prefiere invertir en un valor refugio como son las casas, un cuadro, una escultura o un reloj. Les da tranquilidad.

Relojería Alemana no es solo un establecimiento que vende relojes, sino mucho más... ¿Cuál sería vuestro otro producto estrella?

En 2015, junto a Paula y Blanca sacamos una marca, ‘79’, ligada a Relojería Alemana pero dirigida a otro público. Ahora esta firma de joyas es otro emblema de la casa. 

¿Y los retos del futuro? 

Hay varios proyectos para Mallorca y fuera de la isla. Nuestra idea es seguir expandiéndonos.  

¿En Palma, en otros países?

No voy a adelantar mucho, pero pasará algo muy pronto en Ciutat. Y luego, antes de dar el paso a la península, haremos otro proyecto previo fuera de la isla. Habrá más tiendas.

¿Cuántos consejos recibe de su padre a día de hoy?

La verdad es que nos deja hacer, pero sigue siendo nuestro consultor principal. Una anécdota reciente y que puedo contar es que durante toda el proceso de remodelación de la tienda, no quiso saber nada. El otro día vino sin avisar a verla, y nos mandó un mensaje a todos porque se había emocionado. Para nosotros, esas palabras de nuestro padre han supuesto mucho. 

La discreción, otra seña de identidad de la casa. ¿Y es usted es más discreto o tímido?

Yo diría que discreto, aunque es verdad que de primeras puede ser que se crea que soy tímido. Pero me gusta pasar desapercibido. 

¿Dónde se ve Pablo Fuster dentro de 20 años?

Pues supongo que aquí, con nuevos proyectos, pero algo más relajado y dando paso a la quinta generación. 

¿La habrá?

Yo quiero que mis hijos decidan. Ojalá les guste tanto este oficio como a su padre, pero no les voy a obligar. 

P. ¿Qué regalaría en una primera cita?

En una primera cita, nada. Luego, para un primer regalo más especial, una pulsera o collar personalizado de ‘79’.

Ponga la banda sonora al remodelado y nuevo espacio que acaban de abrir en el carrer Colom...

¡Qué pregunta más difícil! Supongo que sonaría algo de jazz, de blues...

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