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Dagné Pupo Doctora

"El bronceado no es saludable"

Afirma con seguridad que deberíamos desterrar de nuestra cultura el hábito de tomar el sol «porque el envejecimiento de la piel por la exposición solar es brutal»

Dagné Pupo.

Dagné Pupo. Marga Salas

Cubana de nacimiento, sus vivencias profesionales la han llevado a vivir por diversos países del mundo hasta asentarse en Mallorca. Practica la medicina estética holística, huye de lo comercial 

«Lo importante, en realidad, es cuidarse el alma». Es toda una declaración de intenciones que puede parecer contradictoria viniendo de una doctora que ejerce la medicina estética y que busca la belleza exterior…

Es que cuidar el alma es algo vital. Cuando hago esta afirmación quiero decir que hay que cuidarse interiormente, cuidar los sentimientos, cómo estamos por dentro. Si uno no se siente bien, es muy difícil que se dé el paso para cuidar el aspecto físico, que es lo que trabajamos en consulta. En medicina estética podemos cometer el error de tratar de compensar esa falta emocional que tiene una persona con un retoque o un arreglo. Por eso es muy importante ver cómo está el paciente. Cuando se habla de algo holístico, me refiero a que hay que tratar a la persona como un todo, y no como una zona aislada.

Es mucho más fácil tener una autoestima alta si se tiene, o la gente considera que tienes un aspecto físico bonito.

Todos tenemos dañada la autoestima en estos tiempos de tanta exposición en redes sociales. Mi labor es iniciar ese diálogo con el paciente. Manejar las expectativas es fundamental. Porque se puede hacer el tratamiento, pero solo supone un 20 o un 30 por ciento del trabajo final. Si uno no se cuida o no tiene un ritmo de vida adecuado, no se alimenta bien, no practica deporte… al final no servirá de nada.

¿Cuál es la diferencia entre la estética convencional o la estética holística que usted practica?

Se trata de no romper la fina línea que divide lo que hace un médico de lo que hace la medicina comercial. En mi caso, además, el abordaje que yo hago del paciente es total. No escatimo en tiempo. Es fundamental para poder obtener un buen resultado.

Hace de psicóloga, entonces…

Todos los médicos tienen que tener un poco de psicología para iniciar el diálogo. Si un paciente te pide algo que tú no estás dispuesto a hacer, pero acabas accediendo a sus deseos, es que algo ha fallado.

De Cuba a Mallorca pasando por Barcelona, Yakarta, Singapur o Portugal. Su formación profesional y sus vivencias personales se nutren de diferentes y variadas culturas…

Y fíjate que la migración que más me costó en mi vida fue la primera, la que hice dentro de Cuba. Yo soy del oriente del país y nos mudamos a La Habana. Tenía 18 años y pasé de estar interna a ir a la universidad en una ciudad completamente distinta. Después de esto, todo lo demás fue más sencillo. En 2013 me fui a vivir a Turquía y tras esta experiencia, hice la inscripción para seguir mis estudios en la Pompeu Fabra, de Barcelona. Cuando terminé la carrera, supe que me decantaría por la rama de la estética. Ya en 2019, acabando un máster en Mallorca, conocí a un grupo de personas que estaban montando el servicio de medicina estética en Miramar Juaneda. Escucharon la manera en la que yo abordaba esta profesión y aquí estoy.

¿Qué fue lo que le sedujo para que optara por la medicina estética?

Las expectativas que tenemos cada uno y que entendamos que el estar bien físicamente y prevenir el envejecimiento ayuda en nuestro estado de ánimo. La medicina estética se ha banalizado durante mucho tiempo, y luego se convirtió en un lujo apto solo para personas superficiales. Y no. La estética también es medicina, hay mucha ciencia detrás.

No podemos huir de lo inevitable. Nos vamos a hacer viejos.

Por eso ha cambiado el concepto. Ahora lo que hacemos es envejecer mejor, de una manera más saludable.

Dice que todos tendríamos que tener un médico de estética de cabecera, pero eso resulta un lujo para la mayoría de la gente.

Depende, yo creo que no. Una consulta de medicina estética a veces es solo ir a pedir consejo y asesoramiento. Yo no lo cobro. También creo que los médicos de familia deberían tener cierta formación en la prevención del envejecimiento. Es muy importante el conocimiento de uno mismo, de cómo va a envejecer.

En su consulta no hay bisturís.

No. Yo no soy cirujana. Además, no me gustan los tratamientos permanentes. Durante muchos años se ha venido realizando una medicina estética que se notaba, por eso ahora cuesta tanto explicar que yo no quiero hacer las mismas caras: quiero mantener las expresiones, el movimiento natural.

Desde su perspectiva, ¿cuál es el país con el ritmo de vida más saludable?

Más que país ideal, diría que tendríamos que adoptar los hábitos más saludables de otros lugares a nuestras rutinas. De los hábitos estéticos en España, el que deberíamos evitar sobre todas las cosas, es el bronceado.

Que no tomemos el sol. Acaba de matarnos turísticamente.

Es que no hay bronceado saludable. Es un hábito cultural que hay que desterrar. Yo voy a la playa, pero no tomo el sol. Me niego por completo. El envejecimiento solar es dañino en la piel. Estamos haciendo algo que creemos bonito, pero es pensar a corto plazo . Voy concienciando poco a poco a mis pacientes sobre esto.

En corto

P. ¿Qué suena en la playlist de la doctora Pupo?

R. En mi playlist, música cubana. También en la sala de espera. En consulta nunca faltan Frank Sinatra y Nora Jones.

P. ¿Qué hace cuando no hace nada?

R. Leer. Leo mucho sobre medicina, porque debo estar en constante evolución y aprender. Y luego me encanta pasear por la isla. Me encanta Mallorca. 

P. ¿Es la isla un lugar ideal para envejecer?

R. Sin duda. 

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