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El reportaje

La fascinante historia de los motores "unión" fabricados en sa Pobla

Industriales de sa Pobla protagonizaron desde 1948 a 1952 un exitoso proyecto empresarial de fabricación de motores para la extracción de agua, que se implantaron en numerosas fincas agrícolas de Mallorca. Son los motores conocidos popularmente como 'Unión'

La técnica de construcción de los motores era sencilla, con un solo pistón vertical.

La técnica de construcción de los motores era sencilla, con un solo pistón vertical. arxiu tallers soberats

La exitosa eclosión observada a lo largo de las cuatro primeras décadas del pasado siglo XX por los motores de explosión en las marjales pobleres y su comprobado rendimiento satisfactorio, aplicado a las diferentes bombas extractoras de agua de los pozos, sustituyendo a las norias y los molinos, empujó a diferentes mecánicos de la localidad a la fabricación de motores en sus propios talleres.

Así, surgieron motores fabricados en los talleres de Can Pèl de mel, Can Gelabert y Can Aixut, donde ya habían fabricado un motor marino tiempo atrás. Sin embargo, la historia más curiosa la protagonizaron un grupo de amigos mecánicos, cada uno con su propio taller empresarial.

El médico y escritor Nofre Pons, en su libro Les Venes del Món, cuenta la fascinante historia de los motores Unión, que le contó de viva voz el propietario de uno de los talleres participantes en su proceso de fabricación, Jacinto Soberats Mestre de Can Cinto. Eran unos años de plena motorización de los campos de cultivo de sa Pobla y de otras zonas agrícolas de Mallorca, lo que animó a un grupo de mecánicos poblers a la empresa de fabricar un motor de explosión, sobre ideas y planos de otros fabricantes, repartiéndose los trabajos entre sus distintos talleres.

Dice Pons que "la culpa de que se fabricasen los motores Unión la tuvo el golpe de estado de Franco. En diciembre de 1937, la Junta de Fabricación de Material de Guerra militarizó un grupo de industriales mecánicos que tuvieron que aprender a estar a sus órdenes, especializándose en tareas en las que no tenían experiencia alguna, o sea a trabajar en serie, por lo que era inevitable que entre dichos industriales se entablara una sana amistad."

El grupo de los que lanzaron la idea y la llevaron a término estaba integrado por Jaume y Miquel Pons Fornari, de Can Puça; Pere Nicolau Reynés, de Can Tronxet; Tomeu y Toni Ferrá Cliá, de Can Xim; Miquel y Jaume Gomila, de Can Catany; y los hijos de Jacinto Soberats, Cinto y Toni Soberats Mestre. Tenían la costumbre de merendar cada mañana en el celler de Can Cotà y después tomar el café en la taberna de Ca s'Espicier. Después de la militarización que acabó con el fin de la contienda, siguieron conservando aquella sana costumbre y fue en 1946, cuando tomando café alguno de ellos dijo: "Podríamos fabricar un motor a gasolina para sacar agua."

Le dieron vueltas a la idea y se pusieron manos a la obra. Uno de los primeros pasos fue darle nombre y decidieron bautizarlo como "Motor Unión", que fue denegado por la Delegación de Industria porque ya existían los Autocares MUSA (Motor Unión S.A.). La otra propuesta fue ponerles la marca "Grif", inspirados por el grifo rampante que figura en el escudo de armas de la villa de sa Pobla. El Ayuntamiento de sa Pobla autorizaba la marca con fecha 20 de febrero de 1953 con licencia para venta de motores y maquinaria agrícola, aún que el nombre de Unión ya rodaba y así se quedó y fueron conocidos los referidos motores.

Sigue el relato contado por Cinto Soberats a Nofre Pons, : "Con un crédito de cien mil pesetas (casi una fortuna en aquellos tiempos) que les concedió La Caixa por mediación del señor Colomer, comenzaron la aventura."

Empezaron a mirar y estudiar diferentes modelos de los motores que ya se habían instalado en distintas fincas del municipio y, según Soberats se inspiraron mucho en los legendarios motores "Diter", "pero lo cierto es que acabaron por copiar descaradamente, sin perjuicio de seguir cogiendo ideas de un motor y otro. De hecho fueron a ver un motor instalado en Alcúdia, y después de llegar a un acuerdo con su propietario, se lo llevaron para copiarlo." sentencia Pons. Los nuevos fabricantes acudieron a los moldistas Gelabert y Barceló de Palma. La fundición Titán les fundió el primer motor. Después utilizaron las fundiciones: Taissa, Mallorquina, Casasnovas y Tous-Adrover, todas de Ciutat.

Se trataba de un motor de prodigiosa sencillez. Un solo pistón vertical con un gran volante o polea que transmitía, a través de una correa de cuero, el movimiento hacia la bomba de extracción de agua, generalmente del tipo centrífuga. La mayoría de los motores Unión funcionaban a gasolina, algunos otros a gasoil, que necesitaban calentar la culata para ponerlos en marcha. Tenían de 3 a 6 caballos de potencia, y podían sacar agua desde una profundidad de unos cuarenta palmos. Los hojalateros hermanos Bonnín, Pep, Miquel y Pere, construían los depósitos para el combustible. La junta de culata de "clin-clan", así como las camisas de los cilindros, los pistones y turellones los adquirían en ca Don Toni Bibiloni de Palma, y la ferretería de ca s'Alemany de sa Pobla servía las válvulas y sus muelles y los contrapesos. Las magnetos que montaban eran de las marcas Saprisa y Mareñi, pero los últimos años hizo algunas el electricista local Rafel Ballester. Los motores Unión pronto alcanzaron fama de seguros y gastar poco combustible.

Cadena de montaje

También resulta curioso y a la vez avanzado en el tiempo el régimen empresarial que adoptaron aquellos artesanos para llevar a término su negocio. Cada uno de los mecánicos trabajaba en su propio taller familiar y se repartían las piezas que tenían que fabricar y adaptar. Montaban los motores en el taller de Can Puça y tenían el local de exposición y venta en el taller de Can Cinto, en la céntrica calle Major, si bien cada uno hacía su propia publicidad para dar a conocer la máquina. Cada taller pagaba su licencia fiscal, ya que en el mismo se realizaban otros trabajos de herrería y mecánica y pagaban conjuntamente la licencia de exposición y venta que estaba a nombre de los Soberats.

De aquellos intrépidos mecánicos, ninguno sobrevive desde hace años, aún que sí lo hacen bastantes descendientes que apenas recuerdan aquella hazaña. Uno de ellos, perteneciente a la tercera generación de la familia Soberats de can Cinto, Jacint Soberats Payeras, custodia como oro en paño la historia escrita de aquella hazaña.

Entre otros documentos contables, un minucioso "Trabajo de Historia Económica Contemporánea" del historiador local Rafel Alexandre Ballester Riutort, que refleja curiosos e interesantes datos sobre aquella apasionante aventura industrial.

Después de ofrecer un estudio sobre las características técnicas de los motores Unión, de los que destaca que "la técnica utilizada era bastante moderna y no estaba nada desfasada, además de tener las características de poder alcanzar gran potencia con un bajo consumo." Tales características favorables y el hecho de la cercanía de los fabricantes para solucionar cualquier avería y la inmediata disposición de piezas de recambio hicieron que en poco tiempo el motor "Unión" alcanzase gran éxito entre los agricultores de sa Pobla y otras zonas agrícolas de la isla.

En vista del éxito, sus fabricantes hasta pensaron en construir una nave para montar una fábrica, proyecto que no prosperó debido a la muerte del maestro Jacinto Soberats y la progresiva pérdida de entendimiento entre los socios, que procedieron al cese en aquella actividad en 1954, "perdiéndose así la oportunidad de dar un paso adelante hacia la industrialización de sa Pobla", concluye Ballester en su estudio.

También se tienen noticias del interés de compra de toda la producción de motores Unión por parte de una empresa catalana, que no se llevó a término, ya que los socios no quisieron vender su producción a un precio establecido por la casa de Barcelona, mientras aquella podría vender a precio de mercado.

En el balance final que hace Rafel Ballester de la producción de motores Unión, desde el año 1948 a 1952, que fue el periodo que duró aquella aventura, se construyeron 85 motores, con 271 HP de potencia, que fueron instalados en fincas agrícolas de sa Pobla (59), Muro (10), Ariany (1), Maria de la Salud (3), Sant Jordi (1), Pollença (5), Petra (2) y Manacor ( 1 ).

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