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Una fusión muy productiva

La historia del Club Náutico se inicia en 1948 consolidándose definitivamente a partir de 1950

Javier Sanz, a la izquierda, junto a Juan Enseñat. Las terrazas del Club Náutico tienen unas de las mejores vistas de Palma sobre su bahía.

Javier Sanz, a la izquierda, junto a Juan Enseñat. Las terrazas del Club Náutico tienen unas de las mejores vistas de Palma sobre su bahía.

Todavía no había concluido la década de los cuarenta del pasado siglo, cuando, concretamente en 1948, con Mallorca y toda España padeciendo una dura posguerra nació el Club Naútico de Palma, resultado de la fusión de dos viejos clubes, el de regatas y el de vela. La fusión hizo que dos años más tarde, hacia 1950 obtuviera el club formal carta de naturaleza. El turismo empezaba nuevamente a poner su punto de mira en la isla, por lo que disponer de un club náutico en la ciudad constituyó una iniciativa que no se topó con obstáculos de consideración. "La idea que tengo del Club Náutico es la de que se trata de una institución irrepetible, que ha sabido adaptarse perfectamente a todas las épocas para acabar convirtiéndose en un club de referencia a escala mundial", afirma el presidente del mismo, Javier Sanz. Es una opinión compartida por uno de los socios que, en su ámbito profesional, trata de promocionar las empresas náuticas y la proyección del club. Juan Enseñat asegura que "el Club Náutico ha sido un elemento integrado en la ciudad, que forma parte de ella, que han disfrutado y disfrutan, aparte de sus socios, muchos ciudadanos". "Sus puertas siempre han estado abiertas a todos durante la grandes regatas y acontecimientos que han tenido por escenario sus instalaciones", añade. El presidente Sanz realza el "enorme" prestigio que el Club Náutico de Palma tiene en el mundo internacional de la náutica, al estar considerado, por los medios de comunicación británicos especializados, uno de los diez mejores del planeta. "Los mejores regatistas del mundo han pasado por aquí", asegura Sanz.

El nacimiento del club fue posible por la decisión de los directivos de dos entidades vecinas: el Club España y el Real Club de Regatas, que vieron una oportunidad, a raíz de la remodelación del Paseo Marítimo y el puerto, de crear un nuevo club mucho más potente y con mucha mayor proyección. "Acertaron plenamente", destaca Javier Sanz. Desde entonces, el Club Náutico ha tenido una "presencia destacada", según su presidente, tanto en la vida deportiva como social de Palma. La nómina de personajes famosos que a partir de la década de los cincuenta recalaron en el Club Náutico es muy extensa: Errol Flynn, Ava Gadner, Jean Fontaine, John Wayne, Anthony Quin, Anita Eckberg, Tyrone Power, Rainero y Grace de Mónaco y hasta el emperador de Etiopía, El Negus. El primer presidente del club fue José Porcel Zamora, al que sustituyó Juan Femenías y a éste Manuel Bennásar.

Es a partir de los años setenta cuando al club se le da un empuje decisivo, al procederse a la construcción de nuevos amarres y la piscina, que desde entonces se convierte en uno de los elementos imprescindibles de las instalaciones. Juan Enseñat precisa que "a partir de los años setenta el entonces príncipe Juan Carlos en verano ya regateaba en el club". La relación de la Familia Real con el club ha sido una constante. En realidad, se remonta nada menos que a 1904, cuando el bisabuelo del actual rey, Alfonso XIII, desembarcó, en una vista a Palma, junto al Real Club de Regatas para acceder desde sus instalaciones al automóvil que le aguardaba para dirigrse al centro de Palma. Es en 1968 cuando se solicita la denominación "real club" a la entonces denominada Delegación de Educación Física y Deporte. La afición a la vela de la Familia Real ya era manifiesta cuando, en el citado año de 1968, se se instituyó el Trofeo Princesa Sofía, en el que competía el futuro rey de España Juan Carlos de Borbón a bordo del primero de la larga serie de los "Fortuna". "La vinculación de la Familia Real con el club es algo que nunca podremos agradecer suficientemente", destaca Jaiver Sanz, quien precisa: "Tanto Mallorca como el club han de ser conscientes de que la contribución de la Familia Real, de nuestros reyes, primero Juan Carlos y Sofía y ahora Felipe y Letizia, ha sido y es impagable, algo que los mallorquines debemos tener muy en cuenta". Añade que el Rey ha participado y seguirá haciéndolo en la Copa del Rey, "porque es su evento". Sanz informa que la "repercusión mediática" de la Copa del Rey ofrece una rentabilidad cuantificada en 30 millones de euros. También anuncia que en la edición de este año se procederá a inaugurar el busto del rey Felipe VI realizado por Damià Caubet, hijo de Remigia, que fue quien, en su día, realizó el de Juan Carlos.

El Club Naútico tuvo que afrontar, unos veinte años atrás, problemas económicos de envergadura, solventados al encomendarle la gestión de la entidad a Gabriel Barceló, quien, a partir de 1995, lo rescató de una práctica quiebra consiguiendo su relanzamiento. "Ahora se encuentra en una situación económica saneada, dispone del suficiente músculo financiero para afrontar los proyectos que tiene en cartera", afirma el actual presidente. El club cuenta con 1.900 socios, a los que hay que añadir los cónyuges e hijos menores de 25 años, lo que da "una masa crítica" de entre cuatro y cinco mil personas, a la que hay que sumar la de los deportistas, vela y piragüismo, que constantemente utilizan las instalaciones del club. "Nos enfrentamos con un problema de espacio insoluble, dado que no podemos crecer", dice Javier Sanz, quien informa que "no se pueden ampliar los 900 amarres actuales", aunque desde septiembre se cuentan con los 55 amarres adicionales de las instalaciones del Puig de Sant Pere. Interviene Juan Enseñat para destacar, en referencia al proyecto de construcción del centro empresarial náutico, que "me atrevería a afirmar que la inmensa mayoría de socios del club estamos a favor del proyecto presentado por nuestro presidente, porque es necesario para la ampliación de la concesión y posibilitará afrontar nuevos retos deportivos que ahora no se pueden acometer por falta de espacio".

El Club Náutico tal como era en la Palma de finales de la década de los cincuenta del pasado siglo. Archivo MANUEL GÓMEZ.

En sus 65 años de vida el Real Club Náutico de Palma ha sido el escenario de "multitud de eventos", dice Javier Sanz, quien destaca las actividades tanto culturales como sociales que se han programado parejas a las deportivas. También Juan Enseñat incide en este aspecto resaltando que "con el paso de los años el club se ha convertido en un punto de encuentro, en sede social de muchas tertulias y de reuniones importantes". Sanz, al mostrar las remozadas instalaciones, en especial uno de los restaurantes, destaca los reservados del mismo, en los que se han sustanciado cenas y comidas de políticos "de alto nivel". Es imposible evitar que el presidente del club vuelva una y otra vez al proyecto que se ha convertido en la principal baza para renovar la concesión. "El centro empresarial náutico -reitera- no es un capricho ni una manera de conseguir que la Administración nos renueve la concesión, sino que se basa en la necesidad que tiene una ciudad como Palma de disponer de un lugar de esas características, un centro que en las ciudades costeras en las que existe, ha contribuido decisivamente a dinamizar tanto los deportes náuticos, que para Mallorca nadie discute que son esenciales, como todo el sector empresarial que llevan aparejado".

El Club Náutico carece de capacidad física para ampliar el número de amarres disponibles.

Para el presidente del Real Club Náutico la historia de la entidad "se confunde con la de Palma, puesto que desde su fundación ha sido una de las instituciones privadas más destacadas, posiblemente la que más ha contribuido a que su nombre, y el de Mallorca, se hayan conocido en todo el mundo". E insiste en asegurar que la "vinculación" que la Familia Real ha mantenido con el club, "y la que seguirá manteniendo en el futuro, de lo que no me cabe ninguna duda, constituye la garantía de futuro de que el Club Náutico y Palma seguirán caminando unidos". Javier Sanz afirma que "más de sesenta años después de su creación, el club está pasando por un buen momento".

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