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Oblicuidad

´Borgen´, algo huele a podrido en Dinamarca

´Borgen´, algo huele a podrido en Dinamarca

´Borgen´, algo huele a podrido en Dinamarca

En los escarceos iniciales de la primera temporada de Borgen, la indispensable teleserie danesa que la semana próxima se estrena con notable retraso en España, la esposa del primer ministro danés exhibe serios trastornos psicológicos. La dama monta un escándalo en una tienda de ropa, su marido acude al rescate y, para sofocar la zapatiesta, abona una factura ridícula con su tarjeta de crédito oficial. Se ve obligado a dimitir de inmediato, un desenlace incomprensible para el telespectador español.

A resultas de este incidente, Dinamarca recibe a su primera jefe de Gobierno, la Birgitte Nyborg que prefiguró el acceso al cargo de Helle Thorning-Schmid. La única diferencia entre ambas es la coloratura capilar, porque la estupenda actriz Sidse Babett Knudsen es morena. Es posible que tres de las cinco mejores series contemporáneas sean danesas. En concreto y por este orden, las tres temporadas de The killing salvo el desenlace de la tercera, la primera y la tercera entregas de Borgen, la primera dosis de The bridge. Quienes salivan con la pastosa True detective se han limitado a contemplar un pastiche de las anteriores.

El quinteto se redondea con El ala oeste de la Casa Blanca, sin duda la mejor serie de todos los tiempos además de anunciar la venida de Obama, y con la primera temporada de la adaptación americana de House of cards. Entre ellas se sitúa Borgen, que puede entenderse como una adaptación de The west wing de Aaron Sorkin, con el travestismo del presidente Bartlett.

Las desventuras de la primera ministro que protagoniza Borgen demuestran que algo huele a podrido en Dinamarca. El espectador español se sorprenderá ante los paralelismos con la política autóctona. Las facciones intrapartidistas, la intromisión de la prensa, la ausencia de escrúpulos de los spin doctors, los grandes empresarios que acceden sin llamar al triple palacio gubernamental, judicial y legislativo llamado Borgen.

La conciliación del ejercicio del poder con la vida familiar funciona de contrapunto al discurso de Borgen. Sin adelantar los sobresaltos que sacudirán a la familia de Birgitte Nyborg, la dedicación absoluta que exige el Gobierno recomendaría el aislamiento de sus practicantes, durante los años que invierten al timón de sus países.

Subsidiariamente, Borgen plantea la incógnita sobre el abismo entre la elegancia televisiva de un país de seis millones de habitantes y la envolvente zafiedad de geografías más próximas. En la BBC, la serie congregaba a audiencias millonarias, pese a emitirse en danés con subtítulos. Otra diferencia notoria con los contornos.

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