07 de octubre de 2016
07.10.2016
Rescate de una adolescente

José Fidalgo: "Escuché gritos y, al entrar, encontré a la menor del otro lado de la barandilla"

07.10.2016 | 02:45
El policía José Fidalgo, ayer, en la base de Gran Via Asima.

El agente sujetó 'in extremis' por un brazo a una adolescente de 17 años cuando ella trataba de lanzarse al vacío desde una quinta planta de un edificio abandonado de Palma. Tras un esfuerzo ímprobo la logró poner a salvo en el inmueble con la ayuda de varios compañeros del Cuerpo

Una intervención rutinaria de policías por un supuesto robo de aluminio en una antigua residencia de ancianos de Palma se tornó en una actuación heroica de un agente. El funcionario logró sujetar 'in extremis' de un brazo a una adolescente de 17 años cuando esta pretendía tirarse al vacío desde un quinto piso. Tras un esfuerzo titánico, el patrullero logró izar a la adolescente al interior del inmueble y ponerla a salvo.

Los hechos ocurrieron sobre las doce y media del mediodía del pasado 27 de septiembre tras recibir la alerta de un posible roto de metal en un inmueble abandonado de la calle Anselm Turmeda, que hacía esquina con General Riera. Un radiopatrulla del Cuerpo Nacional de Policía recibió el aviso y se dirigió hacia el lugar.

"Recibimos una llamada diciendo que estaban robando metales. Suelen ser listones de aluminio, que los cogen del doble techo y los depositan en carritos de la compra", precisó el policía José Fidalgo, de 34 años, agente de radiopatrullas de la Brigada de Seguridad Ciudadana con base en Gran Vía Asima en el polígono Son Castelló.

De repente, mientras se hacían cargo de devolver los metales al interior que intentaban sustraer, se escucharon unos gritos de una chica procedentes del interior del inmueble. "Nos requirió una mujer y nos dijo que su hijo podría encontrarse dentro", explicó el policía.

Sin vacilar ni un ápice, el policía de radiopatrulla se introdujo en el inmueble abandonado. "Al entrar, me encontré allí con varios menores y me dijeron que podría estar en el quinto piso".

El agente subió las cinco plantas del inmueble con toda la velocidad que pudo desplegar y se encontró a la menor en una estancia. "Ella estaba del otro lado de la barandilla y se comenzó a descolgar agarrada de una sola mano", indicó.

José Fidalgo se dirigió con celeridad al lugar donde ella estaba. "La agarré con todas mis fuerzas, pero ella no paraba de bascular con la intención de soltarse. Desde abajo me gritaron '¡no la sueltes' y me esforcé todo lo que pude", abundó. "Ella se seguían moviendo como un péndulo y mis compañeros pusieron abajo los brazos para tratar de frenar su caída"

El forcejeo con la menor, mientras ella trataba a toda costa de lanzarse al vacío, causó al policía una serie de arañazos en un brazo y un pequeño principio de esguince en un dedo. Pese al dolor, hizo un último esfuerzo para tirar de la adolescente. Otros agentes llegaron al lugar donde se encontraba José Fidalgo y entre todos lograron ponerla a salvo en el interior del inmueble.

Quejas vecinales

Las asistencias sanitarias se hicieron cargo de la adolescente y la trasladaron al área de psiquiatría de Son Espases para que fuera explorada. Mientras, la madre de la menor expresó al policía su infinito agradecimiento por la proeza del agente que había conseguido salvar la vida de su hija.

"La madre insistió en escribir una carta de agradecimiento a la Policía y me consta que su hija, cuando ya estaba recuperada en el hospital, también nos ha dado las gracias", resaltó.

El policía resaltó que las quejas vecinales hacia este inmueble abandonado y okupado son continuas. "Han pedido en repetidas ocasiones que lo tapien. Es un sitio conflictivo en el interior hay menores que coinciden allí con okupas y drogadictos", señaló.

José Fidalgo hace seis años que ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía y los tres últimos ha estado en radiopatrullas. La destacada intervención del martes de la semana pasada se suma a otras actuaciones que tampoco han estado exentas de riesgo.

Así, en febrero de 2014, Fidalgo tuvo que actuar con otro compañero para evitar que dos individuos acabaran con la vida de un hombre en plena calle usando machetes de carnicero.

A finales del año pasado, este policía también consiguió impedir otro suicidio de una mujer arrojándose al vacío en la calle Blanquerna. "Fuimos por el tejado y le quitamos un cuchillo jamonero que se había puesto en el cuello para intentar degollarse con él", indicó Fidalgo.

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