05 de octubre de 2016
05.10.2016

Un galardón que por un momento la UIB creyó rozar

Alicia Sintes, al frente del único grupo español participante en la detección de las ondas gravitacionales, razona que la candidatura no llegó a tiempo

05.10.2016 | 01:35
Sintes (c), junto al equipo de Relatividad y Gravitación.

Faltaba un cuarto de hora para las doce y la menorquina Alicia Sintes estaba dando una clase en la Universitat, cuando en Estocolmo se anunció que el Premio Nobel de Física de 2016... no era para los fundadores de LIGO, el proyecto internacional que asombró al mundo con la primera detección de ondas gravitacionales. Ayer todas las quinielas fallaron.

Sintes y Sasha Husa están al frente del grupo de Relatividad y Gravitación de la UIB, el único grupo español que participa en LIGO. Desde un principio tenían claro que la candidatura había llegado tarde para optar al Nobel este año ya que el plazo se cierra a finales de enero y LIGO reveló su descubrimiento en febrero.

Sin embargo, dada la magnitud del descubrimiento (supone el inicio de la astronomía gravitacional y abre un nuevo camino para conocer el universo) la semana pasado todos los medios especializados daban por sentado que el galardón iría para los tres fundadores de LIGO. Y Sintes admite que, con toda la rumorología disparada, sí que hubo un momento en que creyó que era posible.

¿Será el año que viene? La física no se quiere mojar –"podríamos tener un 50% de posibilidades", deja caer– y asegura que con todos los aplausos, reconocimientos y premios cosechados hasta ahora ellos "tienen más que suficiente". Desde el Govern se les han adjudicado más recursos y la semana pasada se resolvió la convocatoria de planes nacionales y sus proyectos han sido "muy bien evaluados", indica.

A pesar de que ella se muestra tranquila y dice no estar decepcionada, sus alumnos no reaccionaron ayer de igual manera y cuando entró un colaborador en clase para anunciar en quién había recaído el Nobel, los jóvenes no pudieron evitar exclamar al unísono un "¡uuuuuy!" de desilusión.

Las ondas gravitacionales son ondulaciones del espacio-tiempo generadas por fenómenos muy violentos del cosmos. Era el último fleco pendiente de comprobar de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. LIGO ya ha detectado dos señales de ondas, ambas resultantes de la fusión de dos agujeros negros, y el grupo de Relatividad y Gravitación ha contribuido con complejos análisis de datos. El próximo octubre la UIB volverá a fijar sus ojos en Suecia.

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