Salud

¿Es posible planificar una Navidad libre de excesos?

Dietistas y nutricionistas gallegos exponen cómo afrontar comidas y cenas navideñas de la forma más saludable posible

“Es importante volver a la rutina al día siguiente”, aconsejan

Brindis sobre una mesa navideña.

Brindis sobre una mesa navideña. / ARCHIVO

M. González

Con la Navidad a la vuelta de la esquina, y un calendario repleto de cenas y comidas con familiares y amigos a las puertas, no parece mala idea realizar una planificación de cómo abordar todos los excesos navideños que ya acechan. Si durante todo el año la dieta es la adecuada, acompañada de ejercicio físico, no hay motivo para preocuparse. Basta con retomar los buenos hábitos cuanto antes y no habrá que lamentar males mayores.

“Se trata de mantener durante la Navidad la planificación que se estaba realizando hasta ahora. Las celebraciones navideñas forman parte de la vida y hay que saber adaptarse”, refiere la dietista Sandra Carbó, quien dirige talleres nutricionales específicos para afrontar las fechas navideñas de la manera lo más saludable posible, supervisados por el nutricionista Nicolás Piedrafita. Carbó subraya, eso sí, que “se trata de unas fechas muy concretas, no de todo el mes de diciembre”. “Podemos tener esa tradición de juntarnos y preparar ciertos platos que quizá no se preparan en otros momentos, pero en fechas muy puntuales. No se trata de empezar a comer turrón a principios de diciembre”, apunta.

“Podemos tomar esos alimentos sin ninguna culpa y sin ningún problema siempre y cuando tengamos claro en qué momentos lo estamos haciendo, y que disfrutemos de ese momento, pero no hace falta alargarlos demasiado”, insiste. En este punto, Carbó pone el foco en “el concepto de la saciedad”. “No hace falta que hagamos un consumo desmedido de ciertas cosas porque vamos a sentirnos peor. Es mucho más interesante poder disfrutar, tomarnos un tiempo para comer tranquilamente, saboreando”, añade la experta.

Cuestiona la idea de la compensación. “Como voy a cenar mucho en Nochebuena, pues ese día no como tanto, o no meriendo... Y eso va a hacer que llegues a la cena con mucha más hambre y ese concepto de la saciedad se te dispare y no seas capaz de controlarlo. Compensar nunca es la clave. Lo más interesante es hacer una planificación donde tú sepas lo que vas a comer, para no llegar con hambre, y que esos momentos de compartir a la mesa con la familia los disfrutes tranquilamente”, sostiene la dietista.

Sin necesidad de “depurar”

consumes de forma habitual

“Es normal que haya ciertas celebraciones donde hagamos un consumo diferente, pero hay que volver después a una rutina equilibrada y con las cantidades saludables y recomendadas a cada persona”, expone Carbó, que en sus talleres también suele recomendar recetas o preparaciones. “Subestimamos mucho el tema de los aperitivos, que quizá nos pueden solucionar prácticamente una cena”. Y pone ejemplos como “unas brochetas de verduras con algo de queso, huevos rellenos, algo de marisco o el típico pavo asado”: “Las preparaciones al horno suelen gustar mucho y, con una buena cantidad de verdura o unas buenas ensaladas navideñas, son platos muy interesantes”.

Diseñar menús equilibrados

“Hay gente que se restringe mucho, se prohíbe las cosas y acaba no disfrutando, pero nuestra idea es que tanto la comida como el resto de actividades que realices no sean un suplicio, al contrario. Se trata de saber gestionarlo. La idea no es ni castigarse ni estar muy restringido para no ganar peso, ni tampoco darse a la buena vida y estar comiendo polvorones desde el 25 de octubre”, explica.

No obsesionarse con el peso

Así que planificar los menús va a ayudar, ya no solo en Navidad sino en general, “a que los hábitos sean más fáciles de llevar, a conseguir de manera óptima nuestros objetivos y a economizar tiempo y dinero”.

Días críticos para los afectados por trastornos de la conducta alimentaria

Las celebraciones navideñas pueden ser un momento crítico para aquellos que abordan un problema de conducta alimentaria. “Para nuestros pacientes son unas fechas especialmente complicadas”, afirma Fátima Pérez, directora de la Asociación de Bulimia y Anorexia de A Coruña (ABAC). “Insistimos mucho en intentar eliminar la estigmatización que tienen estos pacientes y sus familias, que muchas veces son cuestionados. Parece que si tenemos una enfermedad física todo el mundo nos arropa, nos apoya, pero si tienes uno de salud mental, al final no eres más que esa enfermedad y realmente es una enfermedad como otra cualquiera. Se habla mucho de la importancia de la salud mental, y estamos muy de acuerdo, pero luego no se ponen los recursos ni públicos ni privados adecuados”, sostiene. “Seguimos teniendo falta de apoyos, y nuestras listas de espera siguen creciendo”, subraya. Dentro de los TCA, se engloban diferentes trastornos, como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón, la vigorexia o el síndrome del comedor selectivo. La detección temprana y el tratamiento multidisciplinar son cruciales para prevenir consecuencias significativas. “Los TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria) son enfermedades graves que pueden tener un impacto devastador tanto en la vida de las personas que los padecen como en sus familias”, afirma la directora de ABAC. “Además, están rodeados de mitos y estereotipos que dificultan su comprensión y empatía, así como el diagnóstico, tratamiento y recuperación. Estas falsas creencias sociales, perpetuadas por medios de comunicación, industrias, redes sociales, influencers y la sociedad en general, pueden hacer que las personas que están luchando contra un TCA se sientan avergonzadas y culpables. Pueden pensar que son responsables de su propia enfermedad, lo que puede aislarlas aún más de su entorno familiar y social e impedirles pedir la ayuda que necesitan”. Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra los TCA, que se conmemoró el 30 de noviembre, ABAC ha lanzado la campaña 10 reflexiones para comprender y luchar contra los TCA, que pretende promover la reflexión sobre 10 cuestiones clave sobre los TCA para ayudar a romper con los estereotipos y la estigmatización asociados a estas enfermedades. Tras la pandemia se constata “un aumento de todos los trastornos mentales, pero especialmente en TCA”. “Estuvimos mucho tiempo encerrados, con más influencia de las redes sociales de lo habitual y en este tipo de pacientes no es nada adecuado”. “Hay que visibilizar más que, aunque sea minoritaria, la prevalencia en varones está creciendo y el rango de edad también. Cada vez se inicia antes y debutan casos más allá de la adolescencia también”, insiste.