Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Así era el Tinder de los 90 en Ibiza: "Señora de 50 años interesada en relación con señor hogareño"

Contactos tinder

Contactos tinder

Observar las fotos, deslizar a la derecha en la pantalla del móvil y… ¡'match'! Con un poco de suerte, comienza una conversación entre esas dos personas hasta hace unos segundos desconocidas y, si todo sale bien, un día materializan sus pensamientos e intenciones. Es el funcionamiento de las aplicaciones de citas, nacidas para ligar o, simplemente, para encontrar una amistad, sea Tinder, Badoo, Grindr, Meetic... pero ¿existía este proceso antes de generalizarse los 'smartphones' o las páginas de encuentros? Sí, en cierto modo. Antaño, Cupido moraba también en los periódicos, en las muchas veces recónditas y olvidadas páginas de anuncios. Ibicencos que buscaban un compañero de vida, viudas que necesitaban a un amigo para ir al cine o al teatro o mujeres con necesidad de bailar por las tardes con otras amigas. Ese era el espíritu que copaba el papel con sus deseos.

En el filme 'El amor tiene dos caras', el protagonista, Gregory, harto de su devenir en el amor y escéptico en cuanto al sexo, decide colocar un anuncio en un diario local para que lo lea alguna mujer que crea en lo que promulga el profesor de universidad. Finalmente, la hermana de Rose, el otro personaje estelar, decide contestar a la cita por ella y Greg tiene una cita con la misma Rose, también docente en la enseñanza académica. Para los millennials, ese 'modus operandi' podría sonar más a película que a realidad, pero tiene más de lo segundo que de lo primero, y desde las páginas de Diario de Ibiza también surgió el amor (o simplemente el deseo) y la amistad desde la tinta de la imprenta.

Posiblemente, llamando a la puerta de los que venían de vuelta, no frecuentaban locales nocturnos, la timidez les desbordaba o, simplemente, querían probar algo diferente, solo ellos y ellas lo sabrán, estos espacios 'papeleros' les servían como vía de escape hacia un mundo nuevo semejante al de las pantallas de nuestros días. Con el único salvoconducto de la palabra para atraer al prójimo, pero ya lo decía Pablo Neruda: “El amor no se mira, se siente”.

De todo, como en botica

En las páginas de Diario de Ibiza de los años 90 se pueden observar escuetos reclamos amorosos que rezaban así: “Señora enseñaría a bailar a señores tímidos, sólo baile de salón”, exponía una mujer de Ibiza. Otro joven de 26 años y "formal" buscaba a una señorita de "iguales condiciones" con "fines serios"; y otro varón más, “de 28 años, atractivo, rubio y bien proporcionado” ponía un anuncio en la sección de Contactos de es Diari para relacionarse con otro señor. Algunos de ellos acompañaban sus propuestas con el número de teléfono, otros, con un estricto apartado postal, y los más osados requerían una imagen previa antes de cruzarse cualquier suerte de mirada.

Quienes también recurrían a esta forma de contacto, tan habitual por entonces, eran los que se desplazaban a Ibiza por motivo de trabajo: "Señor desplazado a Ibiza varios meses desearía relación con señora 33-38 años libre, interesante, culta, guapa, atractiva y sin problemas personales. Posibilidad de seguir relación en Barcelona".

Estos corazones solitarios eran de todas las edades y algunos de ellos, además, hilaban muy fino en sus preferencias, como en el caso de Ángela: "Desearía encontrar compañero. Señor de buena presencia, inteligente, educado de alto nivel social, sobre unos 51 a 54 años. Alto, delgado, moreno, simpático. Catalán".

El intercambio de idiomas siempre ha sido una gran excusa para relacionarse con otros. En los años 90 también se podían leer anuncios como este: "Hombre de 45 años, culto, hablando inglés, francés, alemán, deportivo (tenis, náuticos...) busca amiga española atractiva de 30 - 45 años para estudiar la lengua española. Seriedad absoluta. Interesadas enviar carta a Diario de Ibiza".

Los amores fugaces o las relaciones esporádicas no son sólo una característica de las aplicaciones actuales para buscar un 'apaño' a la soledad. En los años 90, y antes (obviamente) también se buscaban aventuras que no implicaran ninguna relación estable. Como ejemplo, un botón: "Somos dos amigas ibicencas. Contactaríamos discretamente con señores de paso por la isla". No podemos olvidar que en los temas del corazón, en ocasiones también es importante el bolsillo. Por eso en numerosos anuncios de este tipo publicados en Diario de Ibiza aparece la palabra "espléndido", como una de las características solicitadas para hacer efectivo el encuentro, como Carmen: "Estoy interesada en conocer señor romántico y espléndido", o Miguel Ángel: "Soy un chico homosexual, bonitos ojos, buen cuerpo. Me relacionaría con señor discreto y espléndido".

Algunos otros tienen unas exigencias que se acercan más a la sinvergonzonería': "Señor de 50 años, agradable, cariñoso, discreto, busca señora entre 25-40 años para amistad personal y 2 horas de limpieza en un chalet. Precio a convenir".

Los tríos, vigentes desde tiempo inmemorial, también se solicitaban en Diario de Ibiza: "Señor de 34 años, agradable, casado, discreto, gustaría contactar con parejas, para bellos momentos... sin ánimo de lucro, dispongo de lugar de encuentro, si no lo tienen".

Una pandemia de sentimientos

Desde el decreto del estado de alarma en España, el uso de las aplicaciones para citas ha aumentado de forma considerable. Ya a mediados de marzo del 2020, la cifra despegó un 25%, según afirmaba entonces un portavoz de Tinder a la agencia Europa Press.

Pero en España, ya eran muchos los adeptos a este nuevo canal tecnológico, tanto que en el 2018, según Google, el país ocupaba la primera posición en toda Europa, y la tercera en todo el mundo, tan solo superado por Estados Unidos, en primer lugar, y por Brasil, en el segundo.

Compartir el artículo

stats