Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Análisis

Preocupa el Mallorca, no Luis García

Luis García protesta una acción en el partido del Mallorca contra el Levante.

Nos podemos poner por un momento en la piel de un entrenador que ha sido testigo, hace escasos minutos, de cómo su equipo ha dejado escapar un empate en la ultimísima jugada del partido por unas inocentes manos en el área y ante un rival en inferioridad numérica. No debe ser fácil porque los nervios están a flor de piel y el estado de ánimo no ha de ser el más óptimo. Pero entra en el sueldo del técnico, en este caso Luis García, responder a las preguntas de la prensa con un mínimo de corrección. Le pueden molestar algunas cuestiones al madrileño, pero ha de entender como lógica, y hasta obligatoria, después de ocho derrotas en los últimos diez partidos, la pregunta del enviado especial de este diario a Vigo: «¿Teme por su puesto?». Su respuesta es que no nos preocupáramos por él. Señor Luis García, por quien nos preocupamos es por el Mallorca y el peligro, cada vez más real, de que descienda a Segunda. No por usted, aunque le deseemos lo mejor porque lo será también para el club bermellón. 

Luis García ha de entender como lógica, y hasta obligatoria, la pregunta del enviado especial de este diario a Vigo: "¿Teme por su puesto?"

decoration

Luis García, desbordante de simpatía en las victorias y cascarrabias en las derrotas, huyendo de la autocrítica, siempre ve segundas intenciones en las preguntas, enemigos en la sala de prensa y no profesionales que, como él, intentan hacer su trabajo lo mejor que pueden y saben. Puede proclamar todas las excelencias que quiera de su equipo, que nunca ha estado en plazas de descenso, que han perdido puntos de forma increíble, pero los números le quitan una gran parte de la razón que pueda tener. 

Suerte tiene Luis García de militar en un club con una propiedad conservadora, poco amigo de cambios drásticos, y el del banquillo lo sería. Porque en cualquier otro equipo posiblemente ya estaría destituido. Aquí dispone de tiempo, y estaría bien que se dedicara a aprovecharlo para intentar una salvación que todavía es posible.

Compartir el artículo

stats