16 de junio de 2019
16.06.2019
La crónica
Albacete10Mallorca

El Mallorca se pone a 180 minutos de la Primera División

El Mallorca se mete en la final por el ascenso al resistir en el Carlos Belmonte en un duelo que no mereció perder ante el Albacete

16.06.2019 | 21:10

El Mallorca se ha colocado a 180 minutos de la Primera División. Seis años después de aquel traumático descenso tras dieciséis temporadas seguidas entre los mejores, los bermellones se han ganado la posibilidad de luchar por volver a la elite. Ayer cayó por 1-0 ante el Albacete en el partido de vuelta, pero la renta de 2-0 de la ida en Son Moix fue decisiva para meterse en la final por el ascenso. El Deportivo de Pep Lluís Martí espera el próximo jueves y domingo a las 21 horas a los de Vicente Moreno, que resistieron a un hostil estadio Carlos Belmonte para seguir alimentando el sueño de regresar a la máxima categoría. Y con porteros como Manolo Reina, que estuvo soberbio, será más fácil conseguirlo. [Vea aquí las imágenes del partido]

 La tensión marcó un duelo en el que los baleares fueron mejores en el global, las cosas como son. El tanto de Bela provocó mucho miedo, incluso pánico, pero el Mallorca supo gestionar sus emociones, sobre todo gracias a una segunda parte en la que se mereció empatar el duelo.

Cada acción, acertada o no, despertaba la protesta airada del rival. Fuera del Albacete o del Mallorca. Así empezó un partido en el que, contrariamente a lo que suele dictar el guion en estos casos, el primer disparo fue de Estupiñán, que se le escapó de las manos a Tomeu Nadal. Pero como si el director de la película fuera un aficionado de los locales, el Albacete se adelantó en el minuto quince. Un tiro de falta de Bela se coló en la meta de un Reina que dio la impresión de que podría haber hecho más en su estirada ya que, además, la barrera no estaba bien colocada. El de Villanueva del Trabuco, por supuesto, tiene derecho a no ser infalible. La cuesta se le empinó de golpe a los baleares, que demostraron personalidad a pesar del mazazo. Otro equipo se podría haber ido abajo, pero no estos jugadores, que hace un año estaban en el barro de la Segunda B.

Quizá no tenía el control del juego como le gusta a Moreno, pero sí que paulatinamente fue elevando su dominio del balón. Y eso se tradujo en más llegadas que ocasiones, quizá con más corazón que cabeza, pero las suficientes para asustar a los de Ramis. Abdón, Leo Suárez y Lago lo intentaron con su presencia en el área, pero la que realmente generó peligro fue un tiro de falta de Salva Sevilla que despejó Tomeu Nadal como pudo. El Albacete, sin hacer nada del otro mundo pero con mucha fe, también tuvo sus opciones, sobre todo con un remate alto de Fran García y otra ocasión en la que Rey Manaj no metió la bota para rematar cuando estaba solo de milagro. Sin embargo, en este tramo final los visitantes siguieron apretando. Un cabezazo de Valjent y, sobre todo, uno de Abdón, elevaron la emoción de los seiscientos mallorquinstas desplazados al Carlos Belmonte. El Mallorca salió muy bien en la segunda mitad, con menos ansiedad a la hora de la circulación del balón, con las ideas más claras y con más intensidad.  Un tiro de Estupiñán y de Leo Suárez fuera y un remate desde el corazón del área de Dani Rodríguez, cortado por Gentiletti, avisaron. Y Sastre, fabuloso en ataque, estuvo cerca con un zurdazo que se marchó desviado por poco. Era el momento de marcar, pero el tanto no llegaba. Salva Sevilla, justo después, lo intentó con un testarazo que se fue fuera.

     El Albacete espabiló y dio un paso hacia adelante, lo que provocó que el partido se rompiera por momentos. Rey Manaj dispuso de una buena ocasión con un disparo seco que se fue desviado, casi tan buena como la de Zozulia, que obligó a Reina a lucirse tras un cabezazo. No obstante, el Mallorca volvió a estar cerca del gol con otro testarazo de Pedraza que obligó a Tomeu Nadal a realizar una gran intervención. Era el minuto ochenta y los isleños tenían que aguantar como pudieran. Y lo pasaron mal. Por ejemplo, cuando Reina se tuvo que ganar el sueldo al blocar como un muro una volea de Fran García. Y Zozulia, poco después, no acertó a rematar en condiciones en el interior del área. Pero el corazón que ahora fantasea con ver en Son Moix a los Messi y compañía se encogió con un disparo de Eugeni que hizo todavía más gigante la actuación de Reina, que se estiró como un chicle para despejarlo. Estaba claro que había que sufrir. Es lo que tiene luchar por los sueños tan ambiciosos como este.

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