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Maria Esperança Nicolau
Maria Esperança Nicolau Directora de la escuela de Sa Torre

«Estamos contentos, pero creo que la escuela de Sa Torre hubiera podido estar lista un año antes»

La directora del histórico colegio de Educación Infantil y Primaria valora la vuelta al centro tras tres años de un ‘exilio’ forzoso en el IES Manacor por problemas estructurales

Maria Esperança Nicolau, directora de Sa Torre. | SEBASTIÀ SANSÓ

Maria Esperança Nicolau, directora de Sa Torre. | SEBASTIÀ SANSÓ

Maria Esperança Nicolau (Manacor, 1975) es la directora de la escuela de Sa Torre. Un centro histórico de educación infantil y primaria de 167 alumnos que, tres años después de un ‘exilio’ forzoso por problemas estructurales en el IES Manacor, volverán a su hábitat natural tras una reforma integral.

¿Cómo espera que sea la vuelta a Sa Torre?

Será mucho más sencilla que la ida, de eso no hay duda. Porque aquí al instituto llegamos de un día para otro, y aunque hemos estado muy bien, todo fue muy precipitado.

¿Recuerda cómo fue?

Hacía poco que habíamos empezado el curso cuando tras una inspección técnica detectaron hormiga blanca. El estado de muchas cubiertas era tan malo que no quedaba otra salida que partir. Nos fuimos hacia el IES Manacor el 15 de octubre de 2018. Hay que recordar que este centro es de 1937 y que, por tanto, se había mantenido 81 años sin ninguna reforma seria, así que había una gran cantidad de cosas y problemas acumulados. Demasiado bien se había comportado para el mantenimiento que había tenido. Es un edificio pensado en tiempos de la Segunda República y que ya tenía goteras y muchas otras cosas.

¿Todo estará ya listo para empezar el curso en septiembre?

Casi todo. Ahora hay cierta prisa por recepcionar la obra y que podamos entrar a dar clase, pero ya nos han avisado que según qué equipamientos se tendrán que ir poniendo durante el curso. En todo caso, no creo que haya demasiados problemas.

¿Tres años no son demasiado tiempo de espera para una reforma que el Govern dijo que sería urgente?

El último año ha sobrado. Creo que hubiera podido tardar menos, porque, cuando ya había pasado un año y medio, todo estaba aún tal y como cuando salimos. Es cierto que la torrentada de Sant Llorenç, que fue por las mismas fechas, determinó muchas prioridades económicas, lógicamente. De cualquier manera, creo que hubo cierta dejadez inicial y hubiera podido estar lista un año antes.

En cualquier caso, ha valido la pena.

Sí, completamente. Hacía años que desde las administraciones se hablaba de una reforma, pero nunca llegaba. Así que al final tendremos que estar agradecidos a la hormiga blanca, a la que ya le hicimos incluso gloses en Sant Antoni... Sin ella nos hubiera podido caer el tejado sobre la cabeza. Literalmente. Hacía unos meses que ya se había tenido que apuntalar la entrada porque una boadilla de marés se había desprendido. Después de un estudio del Ibisec, una empresa especializada tuvo que venir para ver qué pasaba. Lo que encontraron después fue todavía más preocupante. ¡Había cubiertas que se aguantaban con listones! No ya con vigas, ¡listones!.

"Casi todo estará listo para septiembre. Algunos equipamientos se pondrán durante el curso"

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¿Usted cuándo llegó a Sa Torre?

El curso 2015-2016. Llegué después de cuatro años en Sa Graduada y habiendo conseguido la plaza definitiva en el Molí den Xema. Pero en aquellos momentos, a pocos días de tener que empezar el curso, el equipo directivo dimitió, lo que hizo que el Ayuntamiento se preocupara mucho temiendo que tendría que cerrar el centro... Imagínese. También hay que decir que durante los últimos años en Sa Torre se ha trabajado mucho para conseguir que dejara de ser mayoritariamente de alumnado migrante. El 90% llegó a ser magrebí y con ratios muy elevadas, lo que hizo que incluso ya no se celebraran fiestas tan populares como Sant Antoni o Sant Blai. Como le decía, se trabajó muchísimo para intentar repartir ese alumnado entre todos los centros de Manacor. En buena parte gracias a Jerònia Galmés. Todo eso se lo decía porque fue cuando Xisca Bergas, Joana Maria Ramis y yo entramos como equipo directivo para intentar ‘salvar’ la situación.

Ahora que hablaba de administraciones, usted también estuvo en política como concejal del PSM. ¿Qué recuerda de aquella etapa?

Sí, casi tres años entre 2003 y 2006, hasta que dejé paso a Sebastià ‘Garba’, que luego sería el candidato a la alcaldía. En aquellos momentos, el partido pasaba por momentos complicados porque veníamos de un pacto de gobierno con ALM que terminó por explotar, y habíamos pasado de cinco a dos concejalas, Margalida Capó y yo. Tenía 28 años y aprendí mucho, pero no era mi manera de funcionar, porque siempre quieres conseguir cosas que ves que al final son imposibles por cuestiones que se salen de la política.

"Sa Torre forma parte del modelo de escuela viva y activa, y va muy bien. A los resultados me remito"

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¿Como por ejemplo?

Luché mucho para que no se firmara el convenio del centro de alto rendimiento de tenis, en la Torre de los Enagistes. Unas pistas que nacieron como públicas y que ahora son también utilizadas por quien todos sabemos, como si fueran parte de su centro-academia, como también ocurre con el uso del aparcamiento del campo de fútbol y la pista de atletismo. Tampoco se respetaba el uso del suelo.

Ahora parte del edificio histórico también entrará a formar parte de la escuela. ¿Es así?

Así es. En una segunda fase, durante el curso, la planta baja de Sa Torre de ses Puntes pasará a tener un uso escolar de lunes a viernes, desde las 9 hasta las 14 horas. Habrá la sala de maestros y la sala de psicomotricidad. Además también hay un compromiso por parte del Ayuntamiento de ceder la plaza de Sa Torre para que forme parte del patio de la escuela, para que pueda cerrarse de alguna forma y quede integrada. El patio interior es muy pequeño para mezclar a los alumnos de infantil con los de primaria.

¿Sa Torre funciona por ambientes?

Forma parte del modelo de escuela viva y activa, basada en tres pilares: respeto a las necesidades auténticas de los niños, el acompañamiento emocional y las inteligencias múltiples. Y va muy bien... A los resultados me remito. Todo está por hacer, por analizar y crear, con el fin de que tengan competencias muy firmes como personas. Yo tengo a mis tres hijos aquí, o sea que si no creyera...

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