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La finca Planícia recupera más de 28 hectáreas para uso agrícola

El plan de gestión agroforestal de la conselleria de Medio Ambiente trabaja en la conservación de este espacio emblemático de la Serra de Tramuntana

EL conseller Mir, en el centro, visitó ayer la finca Planícia junto a miembros del Ibanat. | CAIB

EL conseller Mir, en el centro, visitó ayer la finca Planícia junto a miembros del Ibanat. | CAIB

La finca pública Planícia ha recuperado 28,5 hectáreas del terreno para su uso agrícola. Ayer, el conseller de Medio Ambiente, Miquel Mir, visitó el lugar para comprobar, en primera persona, cómo se desarrolla el plan de gestión agroforestal que se está llevando a cabo en este espacio y que ha logrado, entre otros hitos, ampliar las zonas de cultivo.

En concreto, el proyecto gira en torno a cuatro ejes principales: la recuperación y el mantenimiento de las zonas de cultivo y la incorporación de ganadería para la gestión integral de los recursos agropecuarios de las fincas. Además, se trabaja para restablecer la gestión forestal, a través de la protección de la biodiversidad y de la ejecución de fajas de protección contra incendios, por ejemplo. El último eje en el que se trabaja es el de garantizar el derecho de acceso al medio natural sin poner en peligro la conservación del espacio.

«Planícia es un ejemplo perfecto de que la gestión activa, la recuperación de los usos tradicionales y el acceso al medio natural no son solo compatibles, sino que son complementarios», aseguró el conseller Mir, quien recordó que la gestión adaptativa del paisaje «es una herramienta imprescindible para hacer frente a uno de los grandes retos que tenemos: la emergencia climática».

«Con una actuación integral como esta conseguimos espacios naturales más resilientes a los desastres naturales cada vez más frecuentes, como grandes incendios forestales o inundaciones», remarcó.

Desde la conselleria de Medio Ambiente ahondaron en que el objetivo del Govern, desde que en 2009 adquirió la finca ubicada en el término municipal de Banyalbufar, siempre ha sido el mismo: dar respuesta al abandono de este espacio. Y es que la dejadez ha propiciado una pérdida de las antiguas zonas de cultivo y una extensa continuidad de la cubierta forestal. Este incremento puede suponer -advirtieron- un potencial para incendios más intensos y extensos. Por ello, la recuperación de parte del suelo agrícola, junto con las medidas de autoprotección, como las fajas, son clave para disminuir el riesgo de incendio.

Cabe destacar que la finca pública Planícia, que está siendo gestionada por el Instituto Balear de la Natura (Ibanat), es un espacio de especial interés botánico, con una riqueza de endemismos y con un gran número de especies de distribución reducida. Destacan el hipéricon balear, los cojinetes espinosos, la dedalera y la cebollada. En cuanto a la fauna, cabe apuntar la presencia del sapillo balear, endémico de Mallorca.

La riqueza de Planícia

Además, el bosque de Planícia es uno de los encinares donde se encuentra una mayor concentración de círculos para el carboneo y barracas de carbonero. Se habla de más de 150 círculos, con sus barracas y diversos hornos de pan. También hay hasta siete hornos de cal.

Así, el predio de Planícia disfruta de una antigüedad considerable, ya que las casas aparecen citadas en el siglo XIV. Destaca por la nidificación del halcón peregrino y el águila calzada. También son numerosas las fuentes que manan dentro de la finca, como la de sa Menta, una de las más importantes del término de Banyalbufar.

Años 50

En los años 50, cuando se explotaba la finca Planícia de forma privada, se llegó a tener más de cien hectáreas dedicadas al uso agrícola, que fueron menguando con el tiempo hasta ser residuales. Una situación que se empezó a revertir en 2009 con la compra de los terrenos por parte del Ejecutivo autonómico.

A lo largo de estos años, el Govern ha logrado recuperar un total de 28,5 hectáreas para su uso agrícola de un espacio que tiene una extensión de 442 hectáreas.

Recuperar los usos tradicionales ha favorecido -destacaron desde la Conselleria- a la conservación de la finca y ha planteado nuevos retos, sobre todo encarados a promover una nueva bioeconomía que apoye al aprovechamiento de los productos agrarios (cereales, olivas, ganado, etc.) y forestales (madera, biomasa, setas, etc.) que «se generan gracias a una gestión activa de las fincas públicas y privadas de las zonas agroforestales de Balears».

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