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Palma a palma

Diccionarios

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Poco podía imaginar Leonard Kleinrock, uno de los inventores de internet, que su descubrimiento iba a atestar un golpe mortal a algo que parecía inmutable: los diccionarios. En los últimos tiempos, si le preguntas a un niño qué es un diccionario te mira con expresión asombrada. "¿Un diccio.. qué?" Nadie busca nada en diccionarios. Todo está en internet.

Sin lugar a dudas, la red ha supuesto un avance impensable en el conocimiento. Gracias a herramientas como Google o la Wikipedia, buscar datos está chupado. Cuando recuerdo la época en que para saber una fecha de nacimiento o una biografía tenías que recorrer bibliotecas y hemerotecas, me doy cuenta de la revolución. Claro que para la generación actual, es lo más normal del mundo. Y no le dan la menor importancia.

El diccionario era, como la enciclopedia, un puntal de la investigación. Debías tener uno bien a mano y consultarlo con frecuencia. Era obligado. Ahora basta con abrir otra pestaña del ordenador.

Ahora bien, con ello se ha perdido también una forma de lectura. Porque el diccionario no sólo era una fuente de consultas. También es un paisaje de conocimiento muy especial. Uno siempre fue lector de diccionarios.

Por ejemplo, el Diccionari català-valencià-balear de Alcover-Moll te ofrece unas posibilidades infinitas. No hace falta que busques nada en concreto. Basta con abrir una página al azar y leer las entradas. Todas están llenas de interés, de curiosidades, de saber popular y literario.

Así como una novela o un libro de ensayo te atrapa con una lectura progresiva, lineal, envolvente, el diccionario te ofrece la experiencia corta. Intensa, variada. El mariposeo cultural más absoluto. Puedes abrirlo o cerrarlo en cualquier momento. Ir hacia adelante o hacia atrás sin perderte nada. Es como ir abriendo ventanas sobre el saber, que puedes cerrar cuando quieras.

Ahora, de vez en cuando, me encuentro diccionarios y enciclopedias tiradas en el contenedor de la basura. Un espectáculo que produce infinita tristeza.

Triste civilización la que tira diccionarios y enciclopedias como si fuesen cosas inútiles.

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