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Sa Torreta

Un hombre anuncio en conquistador

¿Un hombre anuncio recorriendo las calles de Palma? Ahora es una imagen insólita. Cuando Torrelló tomó la fotografía allá por los años 60 era una actividad excepcional. Hoy la publicidad invade nuestro móvil y las fachadas de los edificios con pantallas multicolores. Cinco décadas atrás las campañas eran mucho más estáticas. Vallas, prensa o una televisión que solo se veía en casa y en blanco y negro.

Los hombres anuncio eran y son en medio mundo sinónimo de subempleo, de supervivencia, de salida temporal e indeseada ante la ausencia de un trabajo más lucrativo. En Mallorca no llegaron a tener mucha proyección, al contrario de lo que hemos visto en algunas películas y en otras ciudades. Cuando se viajaba a Madrid se les veía anunciando algún espectáculo. En la calle Arenal se congregaban los que con carteles amarillos incitaban a los transeúntes a vender el oro de la abuela. La capital inició los trámites para prohibirlos en 2008. "Una cuestión de dignidad", argumentaban los defensores del veto. "Se trata de comer", replicaban los detractores. Actualmente no llevan tableros rígidos, pero aún intentan captar clientela provistos de chalecos reflectantes con la leyenda 'compro oro'.

La fotografía que ilustra el artículo ha sido captada en la calle Conquistador. La toma lateral impide saber qué promociona. Lo habitual era que se dedicaran a popularizar un establecimiento próximo pero ocultó en una callejuela lateral. También fueron muy utilizados para divulgar espectáculos.

Observo una selección de hombres anuncio y encuentro de todo. Desde los clásicos carteles delantero y trasero hasta montajes dignos de una falla. Reproducen jarras de cerveza o máquinas expendedoras de bebidas. Hay anuncios machistas portados por mujeres anuncio, que muestran modelos con poca ropa en fotografías que parecen una prolongación de la trabajadora. Incluso los hay electrónicos.

Insinuábamos que los hombres anuncio están en proceso de extinción. Falso. Todos nosotros nos hemos convertido en anunciantes de las marcas que nos visten. Y, además, gratis.

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