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Juan Rigo

Desde Francia

Juan Rigo

Bonjour Tristesse

No sé si a Françoise Sagan le gustaba el fútbol —y ya puestos en suposiciones me aventuro a por un no—, pero en cualquier caso el título de su celebrada ópera prima, sacado de un poema de Paul Eluard, viene como anillo al dedo para definir el estado en el que despertó el lunes pasado la Francia post-Qatar. La tremenda desilusión que vivieron los aficionados franceses el domingo 18 de Diciembre tras un mes de expectativas, cuando, por juego, ya se daba casi por seguro la conquista de la tercera estrella, no se supera en unos días.

El batacazo fue monumental, a imagen de los primeros 80 minutos del encuentro. ¿Qué pasó con Griezmann, Rabiot, Giroud… con el juego al que nos tenía habituados esa potente selección, con una defensa impenetrable y los fulminantes contra ataques decisivos? Vaya usted a saber, cosas del fútbol, como las famosas pájaras de los ciclistas. Y no vale, contra la tremenda resaca, ni la consolación del subcampeonato, ni con las palabras de consuelo del presidente Macron tratando de animar a Mbappe tras el descalabro pese a haber marcado 4 goles (incluido el de la tanda de penaltis). Menos mal que en el momento de la entrega de copa y medallas no se repitió el triste espectáculo de la víspera, cuando al final de la pequeña final entre Croacia y Marruecos, el Jeque de turno —me confundo con esos nombres impronunciables— se negó a dar la mano a la brasileña Neuza Back, árbitro femenino a las comandas del VAR. Vaya sapo hubiera tenido que tragarse Macron de asistir a tal bochornoso momento. Pero eso es lo que tiene apuntarse a ciertos eventos y sobre todo sabiendo que la oposición, por no decir todos sus adversarios políticos, y buen número de medias, estaban al acecho y desde el primer momento criticaron su presencia en este Mundial de la vergüenza. Por no hablar de la impronta/emisiones de carbono en sus dos desplazamientos aéreos, ida y vuelta, para asistir a la semifinal contra Marruecos y a la triste final, los ecologistas han puesto el grito en el cielo ante tal agresión.

Total que no solo la selección ha perdido, Macron ha sido duramente criticado, y Mbappe sigue sin consuelo (a más de humillado en cruel caricatura por los hinchas argentinos), sino que además el conjunto de sus futbolistas ha sido duramente criticado en las redes desde ámbitos de la extrema derecha francesa, hasta el punto que la F.F.F. (Federación francesa de Futbol) y S.O.S. racismo ha decidido presentar una denuncia contra los insultos racistas vertidos contra sus jugadores. Ya sabemos que la familia Le Pen, y supongo que Zemmour y sus amigos, no acaban de digerir esa selección tan morena, tan Benetton, pero me gustaría saber qué hubieran dicho si al final la copa se hubiera quedado en Francia.

Muy triste todo y menos mal que parece que se arregla el tema de los cortes de suministro eléctrico, que llevamos aquí un mes en vilo siguiendo atentamente la evolución de la alerta Ecowatt. Un apéndice que viene a continuación de los boletines meteorológicos televisados en la que se nos advierte de la situación/consumo eléctrico en las distintas zonas del país para prevenir de los posibles apagones. Una situación ubuesca ya que Francia alardeaba hasta hace poco de su capacidad de producción, energía nuclear, y exportaba a todos sus vecinos (España incluida) y ahora se encuentra en un brete, en un extraño impasse (digamos que originado por diversos fallos en la programación, retraso en la construcción de nuevas centrales limpias conjuntamente con el cierre de otras antiguas que aun podrían permanecer activas, mas las circunstancias provocadas por la guerra de Putin). De momento parece que enero pinta mejor y los pronósticos meteo son buenos, poco frío y por tanto se aleja felizmente la amenaza de los apagones. Buenas noticias para la moral antes del paréntesis navideño, que a nadie le amarga un dulce. Y aquí aprovecho para felicitarles las fiestas y desearles lo mejor para ese 2023 que asoma por la esquina del calendario.

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