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Matías Vallés

Al Azar | Carmen Mola es una gran autora

En la infinidad de artículos contra Carmen Mola no predomina un conocimiento exhaustivo de los tres libros que componen su trayectoria. Al contrario, se analiza la saga policial compuesta por La novia gitana, La red púrpura y La nena, en orden creciente de publicación y decreciente de calidad literaria, por su pringoso rastro de babosa en las redes sociales. ¿Para qué vas a documentarte leyendo una novela, si tienes un tuit a mano? Por tanto, compete aclarar a quien concierna que la trilogía cruenta sobre la inspectora Elena Blanco se compone de espléndidos relatos deslenguados de los que no debería privarse ningún hombre, mujer ni robot, que pronto serán mayoría.

Carmen Mola es una gran autora, la castellanización de la Patricia Highsmith a quien no leo por su condición femenina, sino por el inmenso placer que me proporciona su inteligencia superlativa. Tampoco puedo declararme sorprendido por el levantamiento del velo, pues siempre sospeché que el nom de plume escondía a un hombre. Le pregunté incluso a Lorenzo Silva si era él, un interrogante que hoy sería un insulto de cariz criminal. La sorpresa radica en la tripleta de firmas, un franco abuso de la autoría.

Los escandalizados de guardia por Carmen Mola se han cebado con los tres autores en la sombra pero, si pertenecen al gremio, se han guardado cuidadosa y curiosamente de censurar a la editorial Planeta por premiarlos con un millón de euros. Todo escritor mediocre español aspira a ese galardón, y no es cosa de crearse enemigos poderosos. Tras incendiarse, los indignados se han concentrado en la novela número mil sobre la relación con sus padres, que por fortuna no es de lectura obligatoria para quienes aguardamos la cuarta salida de Elena Blanco. La polémica solo demuestra la abundancia de gente que necesita una excusa para dejar de leer, y garantiza que el próximo Planeta lo gane una mujer. De nuevo.

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