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La Unión Europea sale reforzada

Son 280.000 muertos y 2.850.000 contagiados en Europa por la Covid-19. Este es el dato al que se enfrentó la Unión Europea (UE) el pasado fin de semana. Pactó in extremis un fondo de recuperación para paliar el desastre económico y los presupuestos para 2021-2027. El acuerdo fue histórico.

Se trató de una reunión de 90 horas entre bloques enfrentados e irreconciliables. Pero la enorme trascendencia de la ocasión forzó la tregua. En la crisis de 2008-2011 fueron norte y sur. El norte, partidario de la austeridad, el sur, del déficit excesivo. Los que estaban a favor de la austeridad a ultranza ya no son los mismos porque la Covid-19 ha "humanizado" a Alemania, entre otros, y Merkel, está de retirada de la política. Los de la austeridad se han inventado un eufemismo cruel. Son un nuevo bloque de países: Holanda, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Austria, Bélgica, Luxemburgo, Malta, Chipre y Hungría principalmente, y se hacen llamar "frugales". Yo prefiero llamarlos paraísos fiscales, aunque no respondan al perfil definido. Pero como casi todo en esta vida es cuestión de matices.

Al frente de los frugales un tipo que aguanta en política desde los tiempos de Merkel. Protestante radical, licenciado en historia, da conciertos de piano, soltero, y no es europeísta. Si en la otra vida me lo presentaran como posible yerno, saldría corriendo. Se llama Mark Rutte y es el primer ministro de los Países Bajos (antes Holanda). Trató de desbaratar la propuesta de la Comisión Europea para paliar los efectos de la pandemia: los 750.000 millones. Tampoco estaba de acuerdo con la distribución: 500.000 en transferencias y 250.000 en préstamos, reclamaba la condicionalidad y la vuelta al, de momento postergado, pacto de estabilidad y crecimiento en materia de deuda y déficit.

El Financial Times siguió muy de cerca la reunión del pasado fin de semana por la cuenta que les pueda traer a medio plazo cuando se repiensen lo del Brexit. La reportera en Bruselas del diario inglés, Mehreen Khan, planteó cuestiones primordiales en su artículo del pasado 14 de julio, deslizando que la Comisión Europea estaba explorando activar el artículo 116 del Tratado de la UE para evitar las distorsiones fiscales en el mercado único y contra las grandes multinacionales -y los citados paraísos fiscales europeos que hacen dumping y dan cobertura a esas empresas-. La reportera lo definió como un "asalto legal sin precedentes", por cuanto el citado artículo prevé que dicha iniciativa solo requiere de una mayoría cualificada, en lugar de la unanimidad de los 27 países. En la práctica supondría aprobar con sólo una mayoría cualificada de los países de la UE, 15 votos, frente a la unanimidad requerida habitualmente, 27 votos, una directiva tributaria única y trasversal a todos los países, cuyo objetivo sería derribar los esquemas fiscales que permiten una tributación fraudulenta en el contexto europeo. La amenaza de la utilización del artículo 116 se pondría sobre la mesa para suavizar la posición de los "frugales". No ha trascendido a los medios si dicho recurso fue utilizado por Merkel, Macron o Sánchez.

Las Besloten Vennootschap (BV) son uno de los instrumentos holandeses preferidos por los delincuentes fiscales. En España la traducción equivaldría a sociedad limitada. Pero allá, en el país de Mark Rutte, son otra cosa. Pueden ser constituidas por una sola persona de cualquier nacionalidad, no tiene administrador, las acciones son nominativas y no se permite su libre transmisión. O sea, un chollo. Se las domicilia fiscalmente en Holanda, habitualmente en un apartado de correos y a partir de ahí se monta un holding. La empresa matriz (la BV) adquiere un cinco por ciento de las sociedades filiales domiciliadas fuera de Holanda y no paga ni un euro de impuestos por las ganancias y dividendos que les reporten sus participadas. En el caso de la venta de inmuebles es "mejor": si la BV y la filial participada tienen domicilio en Holanda y la filial enajena un bien inmueble, como supone también una transmisión parcial de acciones, los beneficios también están exentos de tributación.

También son habituales los casos de dividendos que salen de España hacia una BV holandesa, donde no tributan. Pagan un ridículo dos por ciento y a continuación envían el dinero "lavado" a un paraíso fiscal de las Antillas Holandesas. Holanda tiene la mayor red de convenios de doble imposición de la UE y es famosa por sus Advanced Tax Rulings, que permiten pagar impuestos a medida. Holanda reúne, según la sección holandesa de Oxfam, 17 de los 33 requisitos para ser un paraíso fiscal. Lo que les decía de los "matices", y "es líder en facilitar la evasión del impuesto de sociedades que debería pagarse en los estados de todo el mundo".

Irlanda, Malta, Bélgica o Luxemburgo son feudos con importantes ventajas fiscales para atraer multinacionales a tributar en sus territorios; Grecia prepara un proyecto de ley para atraer pensionistas extranjeros con una tarifa plana del siete por cien en IRPF. España, Italia, Alemania y Francia, por el contrario, son contribuyentes honestos y solidarios en materia fiscal con sus socios de la UE. Entiendo que esto debe haber pesado en la decisión final. Ahora es un buen momento para que la cohesión que invocó Merkel se traduzca en un esfuerzo por homogeneizar un esquema fiscal transversal a todos los países miembros. Es fundamental para distinguirnos de Estados Unidos y Rusia.

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