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PSC: viaje de ida y vuelta

El PSC acaba de terminar un largo viaje de doce años que comenzó con el gobierno tripartito que formó Maragall en 2003, de la mano de Esquerra Republicana y de ICV. El entonces prestigioso líder socialista, con un currículum magnífico como alcalde Barcelona y promotor de los Juegos de 1992, inició un vuelo soberanista que le condujo a patrocinar una descabellada reforma estatutaria que no hubo modo de encajar en los márgenes constitucionales y que terminó desencadenando el giro autodeterminista del nacionalismo catalán. El PSC, desnortado, dio lugar al nacimiento de Ciudadanos, surgido de un movimiento de intelectuales disconformes con la deriva de Maragall. Y el socialismo catalán empezó a menguar mientras defendía también una consulta de autodeterminación que lo desnaturalizaba y lo confinaba en tierra de nadie.

Hoy, el PSC, reducido a su mínima expresión, vuelve al origen. En su programa para las autonómicas catalanas del 27S ya no figurará la consulta soberanista. El viejo partido regresa al federalismo, del que nunca debió salir. La duda estriba en si los viejos votantes regresarán a una formación que los traicionó de forma tan lamentable y cuando aquellos errores han engendrado ya un insondable monstruo irredentista que ahora nadie sabe cómo embridar.

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