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Salvador Carrión, gerente de Uniformes Baplin: «Ya hay cadenas hoteleras que permiten a sus camareros trabajar en bermudas»

El calor está cambiando las reglas de la uniformidad en el sector

Tejidos más frescos y prendas informales reflejan una transformación que va más allá de la estética

Salvador Carrión, gerente de Uniformes Baplin.

Salvador Carrión, gerente de Uniformes Baplin. / .

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Alberto Fraile Oliver

Alberto Fraile Oliver

Palma

Salvador Carrión, gerente de Uniformes Baplin, analiza cómo el cambio climático, la rotación de las plantillas y las nuevas exigencias de comodidad están redefiniendo el vestuario profesional. Al frente de una empresa familiar cuyos orígenes se remontan a los años sesenta, conoce de primera mano las necesidades de las cadenas hoteleras y los retos de un sector en el que la rapidez del servicio es tan importante como la calidad y el precio de las prendas.

Los uniformes de los hoteles ante el cambio climático

¿Qué piden hoy los hoteles cuando eligen los uniformes de sus plantillas? ¿Han cambiado sus prioridades?

Los hoteles necesitan proveedores capaces de responder con rapidez. Hoy resulta difícil encontrar personal y, sobre todo, retenerlo, por el coste de la vivienda, la insularidad y la temporalidad. La rotación obliga a cubrir las necesidades con muy poca antelación. Por eso, en hostelería, la rapidez y la fiabilidad del suministro pueden pesar más que el precio, dentro de unos límites razonables.

El aumento de las temperaturas está obligando a adaptar los uniformes. ¿Qué cambios se están produciendo en los tejidos?

Cuando llegan mayo y junio, los trabajadores empiezan a quejarse del calor y las empresas nos piden tejidos más frescos. Pero ¿qué significa realmente un tejido fresco? El algodón resulta adecuado, pero tiene inconvenientes: marca el sudor, necesita planchado y puede deteriorarse antes con los lavados. El lino transpira bien, pero cuesta más y exige un mantenimiento delicado. También tenemos microfibras, tejidos sintéticos muy prácticos. Algunas incorporan iones de plata para reducir las bacterias causantes del mal olor. Apenas se arrugan, se secan rápidamente y pueden repeler determinados líquidos. Sin embargo, aunque transmiten frescor al tacto, algunos trabajadores sienten que les dan calor en julio y agosto. Unos las aceptan encantados por su fácil mantenimiento y otros no las soportan. Todavía no se ha inventado el tejido perfecto para todo el mundo.

Bermudas y ropa más informal en la hostelería de Mallorca

¿Estamos asistiendo también a una relajación de la etiqueta tradicional en los establecimientos turísticos?

Sí, y es una tendencia que viene de hace años. No sabría decir si responde al calor o a la moda, pero la uniformidad hotelera se ha acercado al estilo casual. Desaparecen las corbatas, los corbatines y otras prendas formales. Y este año hemos visto una novedad importante: algunas cadenas hoteleras han empezado a permitir que los camareros de bares y terrazas lleven bermudas. Hasta ahora ni siquiera se lo planteaban. No es una medida generalizada, pero supone un cambio significativo.

¿Cómo se consigue mantener la elegancia sin renunciar a la comodidad?

El establecimiento debe estar dispuesto a invertir un mínimo. Si solo busca la prenda más barata, difícilmente conseguirá comodidad y estética al mismo tiempo. Hoy existen tejidos como el seersucker, que por su textura no se adhieren tanto al cuerpo, y diseños más informales. Se utilizan pantalones chinos y colores arena, algo prácticamente impensable hace quince años en la hostelería de Mallorca. Antes, el camarero llevaba pantalón negro y camisa blanca. Ahora encontramos propuestas mucho más relajadas, pero que siguen siendo elegantes y representan perfectamente la imagen del establecimiento.

Cocina, sala, recepción y pisos tienen necesidades diferentes. ¿Dónde resulta más importante la capacidad de respuesta del proveedor?

Por eso los hoteles valoran tanto el servicio. La rotación obliga a atender necesidades urgentes. Algunos trabajadores permanecen quince días y se marchan buscando mejores condiciones. Hay que sustituirlos inmediatamente. Nos llaman porque necesitan un uniforme para alguien que acaba de incorporarse, prácticamente de un día para otro. Ocurre especialmente en cocina, donde observamos mucha rotación. Además, el calzado de cocina debe cumplir los requisitos de protección laboral y el trabajador lo necesita desde el primer día. Debemos disponer de existencias para responder con rapidez. No basta con vender un uniforme, hay que garantizar que el hotel pueda seguir funcionando.

¿Cómo se decide el diseño de los uniformes? ¿Participan los trabajadores o es una decisión de la dirección?

Depende del tamaño del establecimiento. En un establecimiento pequeño suele opinar todo el mundo. En las grandes cadenas, en cambio, la participación de los trabajadores suele ser menor y las decisiones están más centralizadas. La empresa nos explica qué imagen busca y de qué presupuesto dispone. A partir de ahí, presentamos distintas propuestas y líneas de uniformidad. No necesita lo mismo un hotel formal que otro de estilo más informal. Ofrecemos soluciones que combinen imagen, funcionalidad y presupuesto.

Sostenibilidad y futuro de la uniformidad hotelera

La sostenibilidad empieza a tener más peso en las decisiones empresariales. ¿Qué puede aportar el sector de la uniformidad?

Se puede avanzar con fibras naturales, algodones orgánicos y lino. También se han puesto de moda las fibras obtenidas de materiales reciclados, por ejemplo, botellas de plástico. Tengo dudas sobre algunas soluciones: hay que valorar los recursos necesarios para fabricar una prenda. También importa qué hacemos con los uniformes al final de su vida útil. En Baplin ofrecemos a las cadenas hoteleras un servicio de recogida de las prendas que ya no pueden utilizarse. Las retiramos para gestionar su destrucción de manera ordenada y certificada. El reciclaje textil presenta dificultades cuando se mezclan fibras como el poliéster y el algodón, algo habitual en los uniformes. Mientras no existan soluciones eficaces para todos estos materiales, es importante garantizar una gestión adecuada de los residuos.

¿Hacia dónde evolucionará la uniformidad hotelera durante los próximos años?

Creo que el cambio climático acelerará la tendencia hacia prendas más ligeras e informales, especialmente en los meses centrales del verano. Veremos menos camisas tradicionales y más polos, camisetas y prendas sin cuello, como las llamadas camisetas panaderas, con botones en la parte superior. También mangas que puedan recogerse y tejidos que permitan trabajar con mayor comodidad. Los hoteles están aumentando, además, el número de prendas de recambio, porque en verano los trabajadores necesitan cambiarse con más frecuencia. Y las bermudas seguirán ganando terreno, aunque queda mucho camino. Las normas cambian lentamente. Como anécdota, a finales de agosto fui invitado al palco del Mallorca y no me dejaron entrar porque llevaba unas bermudas de vestir. Era pleno verano, pero el protocolo no lo permitía. Creo que en unos años esto será menos habitual.

¿Qué perfil de clientes tiene actualmente Baplin y cuáles son sus perspectivas de crecimiento?

Trabajamos principalmente con cadenas hoteleras medianas y grandes, aunque también atendemos a hoteles independientes y establecimientos pequeños. Tenemos clientes no solo en Baleares, sino también en la Península y Canarias. Las grandes multinacionales juegan en otra liga: requieren otro suministro y trabajar directamente con un fabricante. Nosotros hemos desarrollado nuestro espacio ofreciendo proximidad, conocimiento del sector y capacidad de respuesta. Estamos muy centrados en la hostelería, donde todavía podemos crecer, pero también vemos oportunidades en otros servicios. Lo importante es mantener lo que nuestros clientes valoran: un producto adecuado y, sobre todo, un servicio capaz de resolver sus necesidades.

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