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SANIDAD

Salud ha dejado de hacer controles de sordera a 25.000 niños de 6 años

Desde marzo de 2020 y en los dos cursos subsiguientes se han eliminado los cribajes auditivos en primero de Primaria

Una imagen de las audiometrías que se realizaban en primero de Primaria

Aunque este Govern siempre proclama que el ciudadano está en el centro de su acción política, no debe referirse a los ciudadanos más menudos, los grandes damnificados de esta pandemia. 

En lo que llevamos de crisis sanitaria, no menos de 25.000 alumnos de primero de Primaria han dejado de ser «controlados» para prevenir la aparición de episodios de sordera. Esta cifra comprendería los estudiantes a los que no se les hizo las audiometrías desde que se confinó a la población y se suspendió el curso escolar ya iniciado en marzo de 2020 así como a todos los niños matriculados en escuelas públicas, concertadas y privadas en ese primer curso de Primaria en los dos ejercicios posteriores, el del año académico 2020-21 y este de 2021-22.

Al inicio de estos dos últimos cursos la conselleria de Educación informó de un total de 67.536 alumnos matriculados en los seis años de Primaria el pasado curso y de 66.394 en este.  

Y han tenido que ser los colegios de Infantil y Primaria los que denunciaran la suspensión de un programa auspiciado por Salud Pública para detectar precozmente la sordera entre todos los niños baleares de seis años de edad que cursan primero de Primaria.

Directores de estos centros que se habrían puesto en contacto con la dirección general de Salud Pública para conocer los motivos de la suspensión del programa así como averiguar cuándo se iba a reanudar recibieron la respuesta de que a consecuencia de la pandemia de covid-19 no era adecuado continuar con el programa preventivo. 

Las citadas fuentes señalaron que recibieron esa respuesta al comienzo de las clases de este curso lectivo cuando la situación epidemiológica no era ni mucho menos tan complicada como en estos momentos, en la antesala de unas vacaciones navideñas que se vuelven a percibir complicadas. 

Una respuesta que a los colegios que denunciaron esta situación no les habría satisfecho toda vez que, contraponen, «a los centros sí pueden desplazarse sanitarios para realizar pruebas PCR durante los fines de semana pero casualmente no pueden hacerlo para hacer unas pruebas de audición que solo afectan a las clases del primer curso de Primaria».

Los colegios denunciantes confiaban en que el pasado mes de octubre, con el inicio de un nuevo curso escolar más normalizado por una situación epidemiológica más controlada en esos momentos, iban a recuperar los cribados auditivos preventivos. Pero no ha sido así. 

«Las enfermeras que se desplazaban a las escuelas para realizar las audiometrías se han tenido que dedicar a la covid-19», aseguran los docentes que fue el motivo esgrimido por la conselleria de Salud para justificar la suspensión del programa.

Posteriormente, los responsables del Programa de Detección Precoz de la Hipoacusia Infantil decidieron informar a los centros con sendas notificaciones oficiales, una por cada curso académico en el que se suspendió, que reproducimos en esta página.


Los efectos Unos 450 menores con pérdida de audición sin diagnosticar

Según estimaciones de los responsables del programa de detección precoz de sordera infantil que quedaron reflejadas en las comunicaciones oficiales remitidas a los centros escolares reproducidas en la página siguiente, no menos de 450 niños con pérdida auditiva de diferente consideración habrían quedado sin diagnosticar desde que se suspendió el programa a mediados del mes de marzo de 2020. Las cartas sostienen que se detectan 18 casos por cada mil alumnos cribados lo que trasladado a los 25.000 niños a los que no se han hecho audiometrías por la pandemia arrojaría la cifra mencionada.

Carta remitida a los centros educativos en el curso 2020/21

Carta remitida a los centros educativos en el curso 2020/21 Diario de Mallorca

Trasladan al profesorado y a los padres el problema

En las cartas remitidas a los colegios se insta al profesorado y a los padres a que estén vigilantes ante la aparición de síntomas de sordera en los menores.

La primera hace 35 años

En una información publicada por este diario durante el verano de 2018, una de las responsables de este programa se congratulaba de que Balears fue la primera comunidad autónoma del país en ponerlo en marcha en el curso 1986-87, hace 35 años.

Esta comunidad autónoma decidió por esas fechas implantar un por entonces novísimo programa que hoy en día reclaman tanto instancias internacionales como autonómicas y que serviría para detectar más precozmente, con tiempo para someter al niño a un tratamiento que le permitirá llevar una vida normal, hasta el 20% de la sordera infantil que aparece después del nacimiento y que, por tanto, no es detectada en los controles a los que son sometidos todos los neonatos en los hospitales antes de recibir el alta e irse a casa.

Estos cribados neonatales no se han visto afectados por la pandemia ya que su realización es de carácter obligatorio por ley.

Los impulsores de esta iniciativa confesaron entonces a este rotativo que la enorme anticipación en la puesta en marcha de este programa obedeció a que en esos momentos se carecía de una tecnología fiable para realizar los primeros cribados neonatales y que por ello se decidió organizar este «segundo filtro» en el primer curso de Primaria en todos los centros escolares del archipiélago ya fueran públicos, concertados o privados.

Resulta triste ver cómo esta iniciativa pionera para prevenir la sordera infantil en esta comunidad autónoma en la que alguien se empeñó hace ni más ni menos que 35 años se esté abandonando de esta manera. Y más aún cuando las sociedades científicas de Otorrinolaringología tanto nacionales como internacionales están reclamando que se implanten estos cribados. Una labor ingente que la covid-19 puede malograr en tan solo dos años con la connivencia de la Administración.

Genética e infecciones en el embarazo, causas más frecuentes

Alrededor del 75% de los casos de sordera infantil tienen un origen genético. Otorrinos consultados han explicado que alrededor de una de cada treinta personas es portadora del gen de la sordera. Pero ha de darse la coincidencia que la persona a la que elija como pareja también porte el gen y que ambos lo trasmitan a su hijo.

La otra causa más frecuente de la sordera infantil es que la madre haya contraído una infección durante el embarazo por el común citomegalovirus. Este patógeno puede pasar desapercibido en el bebé, que nacerá con su sentido auditivo aparentemente intacto y que sin embargo puede llegar a desarrollar con el paso del tiempo pérdida auditiva o de la visión o retrasos en el normal desarrollo. 

En estos casos los otorrinos deben realizar un férreo control al niño hasta que cumpla los dos años de edad para prevenir que no acabe desarrollando una sordera pese a que sortee sin problemas el cribado neonatal al que ha sido sometido en el hospital.

Especialistas consultados señalan que en los cribados escolares ahora suspendidos se controla que el tímpano y el conducto auditivo estén bien, que el oído no contenga moco y, finalmente, que el niño oiga bien. Lo más corriente en estos cribados es hallar casos de sordera provocados por otitis que afortunadamente son reversibles con medicación o intervención quirúrgica. 

Para hacerse una ida de la importancia del programa suspendido, basta reseñar que en uno de los últimos realizados se cribó a 10.300 niños de seis años entre los que se detectaron 17 casos de sordera permanente y 100 con hipoacusia por otitis.

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