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Opinión

«Sin que pueda ser inferior a 400 millones al año» | Por Matías Vallés

La ministra de Hacienda y la presidenta del Govern se reúnen en Raixa

Cada uno de los 183 millones arrancados como muelas por Balears a Madrid debe colocarse en el zurrón de Francina Armengol. La «insistencia» que celebraba María Jesús Montero en su visita de pago a Mallorca fueron en realidad amenazas directas a Pedro Sánchez. La presidenta recibió el auxilio para sus reclamaciones del recurso al Constitucional ideado por Josep Melià, por incumplimiento presupuestario.

Una vez repartidos los méritos, cabe discutir las cantidades. El Régimen Especial de Balears presentado por el primer Govern Armengol y las sociedades civiles contenía un irrenunciable Fondo Insular, para «compensar los sobrecostes de la insularidad». En cuanto a «la dotación», se establecía «sin que pueda ser inferior a 400 millones de euros anuales». Firmado: La presidenta.

Comparando un mínimo de 400 millones anuales con los 92 obtenidos hoy para el mismo plazo, queda claro que el REB incontestable salió más jibarizado de Madrid que el Estatut de Cataluña. Se relativiza también el éxito de Armengol, y se entiende la euforia de Montero bis (Irene es la titular del apellido) en su plan de auxilio a domicilio. La ministra no ha obtenido una rebaja, ha comprado Balears a precio de ganga.

Un lector escéptico, y no debiera haberlos de otro talante, apuntará aquí que ningún Gobierno en su sano juicio dará 400 millones anuales a Balears por la insularidad, ni desde el mismo color político. Salvo que eso ya ha ocurrido. En septiembre de 2007, el ejecutivo de Zapatero envió precisamente 400 millones a Antich, en dos folios y sin la escenografía de Raixa, el regalo de bodas de Matas a Munar. El precedente obliga a retirar el «histórico» pronunciado ayer por Armengol. Si la presidenta es una heroína, Antich fue Hércules.

El lector escéptico recordará que los 183 millones comprometidos se suman a los 550 prometidos, pero en política solo hay algo peor que una mentira, y es una promesa. El acuerdo con Zapatero incluía «una inversión a ejecutar en Balears con un importe no inferior a 2.800 millones». Rajoy la anuló íntegramente a su llegada. Si 2.800 millones quedaron reducidos a cero, ¿a cuánto se comprimirán los 550? Acabaremos pagando.

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