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Baleares está entre las zonas con más multas por fraude en los ERTE

Las islas suman en un año 148 infracciones y sanciones por valor de 791.557 euros, con la prolongación ilegal de jornada como principal causa

Miles de trabajadoresde Balears se han vistoafectados por los ERTE.

Miles de trabajadoresde Balears se han vistoafectados por los ERTE. B. Ramon

Baleares aparece en el ‘top ten’ de las provincias españoles con más multas por fraude en la aplicación de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), al contabilizar durante el primer año de pandemia unas sanciones por valor de 791.557 euros. La infracción más común, según se denuncia desde UGT y CCOO, es obligar al trabajador a que prolongue de forma ilegal su jornada, en muchas ocasiones aprovechando que está teletrabajando desde su domicilio.

Los datos facilitados por el Gobierno central al Senado, a pregunta del socialista Miguel Ángel Heredia, señalan que durante aproximadamente el primer año de aplicación de los ERTE en las islas se habían completado 1.512 inspecciones por parte del ministerio de Trabajo, fruto de las cuales se han detectado 148 infracciones, lo que ha dado pie a propuestas de sanción por valor de 791.557 euros.

Para estimar la importancia de estos datos, hay que tener en cuenta que ese importe global es el décimo más alto de las provincias españolas. El primer lugar corresponde a Málaga, con multas por valor de 2.449.758 millones de euros (en esta zona destaca la gravedad de los fraudes detectados, al ser con diferencia la que presenta la cuantía media de sus sanciones más elevada), seguida de Madrid, con 2.238.640 euros; y Alicante, con 1.235.927. También se sitúan por delante de Baleares las provincias de Zaragoza, A Coruña, Las Palmas, Valencia, Barcelona y Murcia.

Si nos ceñimos al número de infracciones descubiertas por la Inspección de Trabajo, el archipiélago desciende un puesto, y ocupa el undécimo.

Como referencia, hay que señalar que en el conjunto de España en esos doce meses se han detectado 4.588 infracciones con un valor global de las multas propuestas de 21.965.703 euros. Este dato tiene importancia porque supone que la sanción media por cada expediente es en el conjunto del país de 4.787 euros, mientras que en Baleares ascienden a 5.348, reflejo de que la casuística del archipiélago es más grave que la media estatal.

Mucho sin denunciar

Hay un elemento que también se debe de tener en cuenta, según coinciden en señalar la secretaria de Empleo de CCOO en las islas, Yolanda Calvo, y la responsable de Acción Sindical de UGT-Balears, Ana Landero, y es que esos datos solo reflejan una parte de lo que ha sucedido en el archipiélago durante la aplicación de los ERTE, ya que la mayoría de los trabajadores tiene miedo a denunciar a su propia empresa por los fraudes a los que han sido sometidas las plantillas por miedo a perder su puesto de trabajo. En cualquier caso, se destaca la colaboración que ha existido entre los propios sindicatos y los servicios de inspección laboral a la hora de perseguir este tipo de comportamientos.

Otro aspecto que se recuerda es que las islas han estado, junto con Canarias, en cabeza de la aplicación de ERTE, debido a la paralización de la actividad turística.

Infracciones más habituales

Según destacan las dos responsables sindicales, la infracción más común en materia de ERTE ha sido aplicar una reducción de la jornada a los trabajadores (habitualmente del 50%), pero hacer trabajar a la plantilla por encima del tiempo fijado, en muchos casos aprovechando que el empleado estaba teletrabajando desde su domicilio y era más difícil detectar el fraude. En este sentido, se señala que esta práctica ilegal ha sido habitual en todo tipo de empresas, incluidos los grandes grupos turísticos. Pero también se han dado casos de personas que, estando en ERTE completo, se las ha hecho acudir a trabajar para reforzar puntualmente la plantilla, una situación que se apunta como especialmente habitual en la restauración.

Otras práctica detectada en las islas ha sido la de mantener en plantilla a empleados con contratos de formación mientras que los fijos eran incluidos en los ERTE, obligando a los primeros a desarrollar labores que no les correspondían. Y algo muy común, vinculado al teletrabajo, ha sido exigir a los empleados el estar disponibles durante las 24 horas y los siete días de la semana, en ocasiones en actividades vinculadas al comercio electrónico, según se subraya.

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