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Opinión | Vacunados contra el desprecio de Madrid; por Matías Vallés

Una enfermera prepara la segunda vacuna.

Una enfermera prepara la segunda vacuna. EFE

Son enternecedoras las excusas del Govern para justificar que Mallorca vaya a la cola de la vacunación en suministro y administración de dosis. Primero, las autoridades preservaban cuidadosamente la mitad de las vacunas para la segunda inyección, en flagrante contradicción con el criterio de los epidemiólogos (véanse José Martínez Olmos, Daniel López-Acuña y Alberto Infante Campos en «no guardar dosis en el congelador con justificaciones incomprensibles»). En una rueda de prensa delirante, Pilar Costa culpó a Bruselas de no enviarnos el maná. Ahora que se demuestra que comunidades socialistas con menos población como Asturias o Extremadura multiplican las cantidades repartidas en Balears, se despista que allí tienen más ancianos. Tres veces más ancianos.

Mallorca va a la cola de la inversión, de la vacunación y de la preocupación de Madrid en general. El Govern contribuye al menoscabo, porque Canarias recibe tres veces mas vacunas pero las inyecta todas, mientras aquí se remolonea. Cabe imaginar que si la ciudadanía se manifestara contra la carestía de dosis, la multante Aina Calvo les impondría las sanciones de la Ley Mordaza de Rajoy, como hace con los restauradores.

En la dialéctica de Armengol para culpar a la población de los contagios, habrá que coincidir en que su PSOE se desinteresa de la pérdida de vidas humanas en Balears, hasta diez ayer mismo. Y antes de que el Govern se quede sin excusas, conviene ofrecerles la más eficaz. La epidemióloga en jefe de California ha retirado 300 mil dosis de vacunas de Moderna por las reacciones alérgicas que provocan.

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