La familia de Ramón Santiago y Eva Cortés superó ayer un nuevo intento de desahucio, el decimotercero, por parte del banco que les alquila el piso en el que residen en sa Cabana, Marratxí. Agentes de la Guardia Civil y de la policía local del municipio se personaron por la mañana en el inmueble en compañía de un cerrajero y un secretario judicial para ejecutar la orden. Sin embargo, la férrea resistencia de la familia a abandonar el domicilio y las protestas de varios activistas concentrados en la entrada del edificio disuadieron a los funcionarios de seguir adelante con el lanzamiento.

«Eva y Ramón tienen una incapacidad laboral que les impide trabajar. Y conviven con cuatro hijos, dos de los cuales son madres solteras, y dos nietos», indicó ayer Joan Segura, portavoz de Stop Desnonaments. «No tienen alternativa habitacional y reclaman un alquiler social, pero que lo sea de verdad porque ahora con todos los gastos de comunidad no pueden cubrirlo», añadió. Al inmueble también acudieron activistas del Sindicat de Llogaters de Mallorca.

La familia sufre intentos de desahucio desde hace dos años. Actualmente pagan unos 380 euros de renta después de que Cajamar, propietario del inmueble, aceptara rebajar el alquiler. Sin embargo, los gastos de comunidad, otros 80 euros, impiden a la familia satisfacer las mensualidades, según argumentan.

Santiago y Cortés, a los que les respalda una resolución de la ONU en la que reclama la suspensión del lanzamiento, siguen decididos a no abandonar el piso hasta tener una alternativa. De momento no la han encontrado ni por medio del IBAVI ni por medio del Ayuntamiento de Marratxí

Ramón Santiago y Eva Cortés en una foto de archivo

Sin aviso previo

Agentes de la Guardia Civil se personaron en el inmueble poco antes de las 11:00 horas. Tanto la familia como los activistas por el derecho a la vivienda aseguraron que no fueron avisados del desahucio. Poco a poco fueron llegando activistas para tratar de detener el lanzamiento, pero no se llegaron a registrar momentos de tensión. Si nada lo remedia, la familia afronta ya su decimocuarto desahucio.