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Análisis

Baleares es la única región donde empatan CaixaBank y Bankia

Con 152 y 145 oficinas, la comunidad concentra la mayor presencia estatal de los bancos fusionados

La absorción de Sa Nostra convirtió a Balears en la tercera comunidad española con mayor número de sucursales de Bankia.

La absorción de Sa Nostra convirtió a Balears en la tercera comunidad española con mayor número de sucursales de Bankia. DM

Balears aporta una singularidad al mapa español de la fusión de CaixaBank y Bankia, porque la huella mallorquina de ambas entidades no tiene parangón en ninguna otra comunidad. La disparidad regional que muestran ambos bancos, a raíz de su idiosincrasia y de sus orígenes en La Caixa y Caja Madrid, desaparece en un archipiélago donde se encuentran prácticamente empatadas en número de oficinas. Según los datos oficiales de las entidades que han aprobado la fusión, la institución de matriz catalana posee 152 oficinas en territorio balear, por 145 de Bankia que en casi un noventa por ciento son heredadas de Sa Nostra.

Bankia solo supera a CaixaBank en su sede operativa de Madrid, por 629 oficinas a 424, y en su sede social valenciana, por 400 a 346. El dominio del banco catalán es obvio en su comunidad originaria, por 1.037 a 136. Más sorprendente resulta que la institución, migrada de Barcelona a Valencia con motivo del procés, ostente un liderazgo aplastante en Castilla y León, Asturias o Andalucía. Solo Balears registra una igualdad casi absoluta, un reflejo sobre el terreno de la rivalidad histórica entre Sa Nostra y La Caixa. Incluso la tendencia a la reducción de sucursales, perceptible durante los últimos años sin más que recorrer el paisaje urbano, se ha producido de modo acompasado entre los rivales ahora hermanados. 

El nuevo gigante bancario dobla en Mallorca la proporción de oficinas en el conjunto del Estado

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El empate a oficinas se completa con un peso específico de CaixaBank y Bankia muy por encima de su impacto en el conjunto del Estado. Balears es la zona donde las entidades fusionadas bajo la denominación de la primera poseen una mayor presencia conjunta en número total de oficinas, y a menudo no solo introduciendo el factor de la población.

Por asombroso que parezca, Balears empata prácticamente con Cataluña en la proporción de oficinas de CaixaBank por habitante. Esta circunstancia se reproduce al observar que el archipiélago desborda ampliamente a la comunidad madrileña en la penetración de Bankia. Aunque la referencia se tome en números absolutos sin corrección demográfica, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri solo mejora su implantación balear en Madrid, Valencia y Andalucía. Este dato es un vestigio del tupido tejido social que llegó a vertebrar Sa Nostra.

Dos factores se aúnan para solfear el sobrepeso balear de las dos entidades que desde ayer configuran el mayor banco de España. De un lado, el elevado número de oficinas mide la preeminencia económica balear en la era previa a la covid, desde que en los noventa podía presumir de ser la única región española con una riqueza superior a la media europea.  

El segundo cimiento de la presencia acentuada de Balears se cifra en la hegemonía que llegaron a ostentar Sa Nostra y La Caixa en los contornos de la banca minorista. Sumadas controlaban la amplia mayoría de la pequeña clientela insular. Esta preponderancia regional enmarca a dos bancos consagrados al mercado español, sin la dimensión internacional que hasta ayer mismo concedía el liderato estatal en activos a Santander y BBVA. En Mallorca, los ahora fusionados ya superaban a Botín y a la entidad vasca desde tiempo inmemorial.

Tradición contra modernidad

De hecho, la igualdad casi matemática en oficinas refleja la enconada disputa por el liderazgo en Balears que enfrentó a Sa Nostra y a La Caixa, la tradición contra la modernidad. Los resultados regionales favorecían a la primera, pero el futuro pertenecía a la segunda. Tras sucesivas diluciones, la denominación de CaixaBank asumida por el gigante estatal supone un veredicto sobre el campeón de la liza reñida en suelo mallorquín.

En el tránsito a través del Banco Mare Nostrum y de Bankia, el espíritu de Sa Nostra ha quedado reducido a su mínima expresión. Por contra, Palma alberga la sede de la Fundación La Caixa, que constituye el embrión del banco levantado a su alrededor.

Bankia emplea en Balears a casi 800 personas, la primera comunidad respecto a la población atendida

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La sobrerrepresentación de CaixaBank y Bankia en Balears posee relevancia histórica, pero es paradójicamente una pésima noticia para los trabajadores de ambas entidades. El duopolio de facto que gobernó durante décadas la economía mallorquina, consolida ahora su poder. Aunque la bienvenida del Gobierno a la fusión allanará las dificultades, el archipiélago es una de las regiones que Competencia examinará cuidadosamente en previsión del peligro oligopolístico. Para convencer al regulador, la medida sangrienta puede consistir en el cierre estimado de medio centenar de sucursales de cada uno de los bancos fusionados, con la repercusión automática en el empleo.

La palabra más temible es redundancia. Para estimar la amenaza laboral que se cierne sobre el imperio de oficinas regionales de CaixaBank y Bankia, pueden tomarse como partida las 787 personas que el banco madrileño emplea en Balears según sus propios datos. Se trata de la sexta comunidad en números absolutos, pero asciende a la primera en proporción a su tamaño. En la adaptación al banco catalán, este dobla prácticamente en trabajadores a su antiguo rival.

El examen de las oficinas es fundamental para calibrar los posibles recortes, un temor expresado por las organizaciones sindicales. En un ajuste meramente poblacional, CaixaBank posee en la actualidad una sucursal por cada diez mil habitantes. Para equilibrar esa media, debería renunciar a una cincuentena de las 152 que administra en Balears.

En cuanto a Bankia, tiene una oficina por cada veinte mil españoles, una media equivalente a efectuar en Balears una reducción de una tercera parte de sus efectivos. En el nuevo mapa jugará un papel fundamental el reparto de poder en la estructura de la flamante CaixaBank, así como la temperatura de la economía mallorquina y el futuro digital.

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