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Diseño

El mundo se diseña desde sus mesas

La empresa valenciana JMM elabora muebles para despachos de multinacionales y casas de familias reales

Tercera y cuarta generación familiar de JMM.

La historia de José Martínez-Medina (JMM) está ligada al poder. Durante los más de 125 años de historia que contemplan a esta compañía valenciana del sector del mueble, las cuatro generaciones que ya han pasado por ella han trabajado con ayuntamientos, entidades bancarias, clubes de fútbol, multinacionales energéticas e incluso familias reales como la saudí.

Alrededor de sus piezas, muchas hechas a medida, se reúnen las cúpulas de grandes corporaciones como Banco Santander, Iberdrola o Gazprom o directamente reyes, reinas y todo su séquito. Sobre sus diseños se diseña el mundo.

Su director general y nieto del fundador, José Martínez-Medina (València, 1955), esquiva la polémica al ser preguntado sobre qué se siente al trabajar a las órdenes de personajes como Mohamed Bin Salmán, el controvertido príncipe heredero de Arabia Saudí al que la inteligencia norteamericana considera responsable del secuestro, tortura y asesinato del periodista Jamal Khashoggi. "No entro en temas polémicos, yo soy un profesional", asegura en conversación con ‘activos’.

La empresa echó a andar en 1896. Se especializaron en el sector del mueble clásico y, según apunta el actual CEO, la firma de su abuelo no tardó en enfocarse hacia "clientes de alto nivel adquisitivo". Aprovecharon el estallido de la I Guerra Mundial para hacerse un hueco en el mercado nacional y, tras capear el conflicto armado y con la entrada al negocio de la segunda generación, se abrió una fase en la que "el diseño y la arquitectura ganaron peso", según relata José Martínez-Medina. Ese giro, continúa, les llevó a contratar a un arquitecto naval llamado Gustavo Pulitzer, con el que se embarcan en el sector del diseño de interiores de barcos.

De barcos a bancos

Sin abandonar su posicionamiento en el sector del lujo y ya superada la mitad de siglo XX se produce el despegue de la firma. "Pasamos de los barcos a los bancos", cuenta el nieto del fundador. Martínez-Medina explica que en esa época tuvo lugar el ‘boom’ bancario en España. "Todos los bancos empiezan a abrir muchas oficinas de alto nivel" para las que cuentan con JMM. Este impulso lleva a la firma a poner en marcha otras dos fábricas al margen de la de València y su plantilla supera los 300 empleados.

Una de las claves que aporta Martínez-Medina para explicar su facilidad para captar clientes en ese sector es la innovación, un aspecto al que asegura siempre han estado muy atentos gracias a su vinculación con fabricantes italianos, una industria puntera en el mueble. "Desde el principio hemos trabajado con maquinaria de última generación. En los años 70 ya teníamos un robot que inyectaba gomaespuma en los sofás y que había sido inventado por Pirelli. Algo muy poco habitual en esa época", relata.

La entrada de la tercera generación, la de José y sus hermanas Amparo, Marisa y María José Martínez-Medina, coincide con una fase de repliegue de la compañía. Se centran definitivamente en los clientes de lujo, lo que les permite reducir la plantilla a 40 empleados. Clausuraron dos centros de producción y mantuvieron la fábrica de Catarroja. "Siempre en la ‘terreta’", bromea el director general, que añade que "ese giro al lujo es lo que nos abrió las puertas a la exportación".

La realeza saudí, uno de sus grandes clientes, ha llegado a encargar mesas de 400.000 euros

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Ahora, el 70% de su volumen de negocio está fuera de España. En 2019 facturaron 4,5 millones de euros y tras un 2020 "nefasto", el CEO confía en alcanzar los 5,5 millones en 2021. Su mercado más prominente se sitúa en el Golfo Pérsico , aunque también trabajan en Rusia, Estados Unidos, China... Sus clientes son grandes corporaciones, muchas relacionadas con la energía como Gazprom, Repsol o Iberdrola, aunque sus mesas también están presentes en la sala de juntas del Atlético de Madrid o en lujosos concesionarios de Mercedes en Riad.

Para ellos elaboran mobiliario exclusivo, del que se ubica en las plantas nobles y en torno al cual se toman decisiones de calado. "Somos fabricantes de imagen", resume Martínez-Medina. Por eso, sus clientes no escatiman en gastos. "Podemos ofrecer productos estándar, pero los clientes se pueden permitir variaciones y mientras las paguen...". Como por ejemplo la de la familia real saudí, que les encargó dos mesas de reuniones con toda la tecnología punta incorporada. Abonaron 400.000 euros por pieza.

Otro de los pedidos que recuerda el CEO es el de un banco de Riad, que compró un centenar de mesas que cada una valía 6.000 euros. Aunque el CEO apostilla: "No es un precio tan extraño".

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