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Biocarbón a partir de residuos

La valenciana Ingelia ha desarrollado un proceso que produce este mineral en solo ocho horas a partir de restos alimentarios y vegetales

Marisa Hernández, CEO de Ingelia.

Marisa Hernández, CEO de Ingelia.

"Lo que la naturaleza hace en millones de años, nosotros lo conseguimos en ocho horas". El prodigio que anuncia Marisa Hernández, CEO de la empresa valenciana Ingelia, es biocarbón. La compañía ha desarrollado un proceso industrial "a partir de una tecnología muy simple, la carbonización hidrotermal, que imita el proceso de formación de este mineral en la naturaleza".

La materia orgánica que utiliza Ingelia para obrar el milagro son bioresiduos: desde los que genera la industria agroalimentaria, a los lodos de las depuradoras, los restos de poda de los jardines o incluso la paja del arroz.

El proceso funciona a 200 grados centígrados y 20 bar de presión y en ocho horas deshidrata la materia orgánica. Luego, "aplicamos un tratamiento para aumentar la calidad del carbón, que se convierte en biocarbón", explica Hernández, una ingeniera surgida de la Universitat Politécnica de València, al igual que los otros dos cofundadores de la compañía. La empresaria asegura que ese nuevo material no tiene asociadas emisiones de CO2, "sino que las evita, mientras que los residuos que utilizamos, si acaban en un vertedero, emiten metano".

Se trata además de un producto que la UE ha incluido entre los materiales fundamentales para la industria europea. Este biocarbón se puede quemar, pero su destino real son las diferentes industrias, como la del acero, el cemento o la química, que lo utilizan como un componente esencial para la elaboración de otro producto, por ejemplo el acero citado.

La empresa, que en sucesivas ampliaciones de capital ha elevado su número de socios hasta 15, incluida alguna mercantil, nació en 2007 y puso en marcha su primera planta en 2009, en Nàquera. En 2014 amplió instalaciones y en 2018 abrió la factoría del Reino Unido. Este año hará lo propio en Bélgica. En conjunto, la compañía da empleo a 20 trabajadores y su facturación el año pasado llegó a 1,3 millones. Las tres plantas tienen una capacidad para tratar 30.000 toneladas al año de residuos. En este ejercicio, ha sido seleccionada por Lanzadera con el "objetivo de introducir esta tecnología en el sector agroalimentario".

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