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Diario de Mallorca

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Cuotas pesqueras

El Gobierno articula un apaño in extremis que evita cerrar la pesquería de merluza

La presión de las autonomías y las asociaciones pesqueras tuvo frutos en forma de autorización para pescar a cuenta del cupo del próximo año

Una pasada descarga de cajas de merluzas “del pincho” en el muelle pesquero de Avilés.

Alas autoridades pesqueras nacionales se les atragantó esta Navidad la merluza, cuya pesca en aguas del mar Cantábrico fue prohibida insólita y sorpresivamente el pasado martes por la tarde, pero afortunadamente para los mayores perjudicados –los pescadores asturianos– la “indigestión” remitió al caer la noche. Los mismos estamentos que provocaron un terremoto pesquero al decretar el cierre de la pesquería de merluza en los días del año cuya captura resulta más rentable repararon el desaguisado dando forma a una solución in extremis que soslaya la prohibición de pesca y da satisfacción a la flota, que pudo respirar aliviada al saber que, finalmente, podrá pescar la especie durante los próximos días.

No obstante, queda el resquemor de un sector que no entiende la “falta de sensibilidad” demostrada con los pescadores litorales.

El desaguisado pesquero comenzó a gestarse a las 15.00 horas del martes, cuando las diferentes asociaciones pesqueras del Cantábrico y las respectivas autoridades autonómicas recibieron copia de una resolución de la dirección general de Ordenación Pesquera y Acuicultura que comunicaba el cierre de la pesquería de merluza en aguas litorales a partir de las cero horas de ayer (miércoles) por agotamiento del cupo extraordinario de la especie concedido el pasado mes de octubre a partir del sobrante asignado utilizando el llamado “mecanismo de optimización anual de cuotas”.

En esas condiciones, solo los barcos que conservasen cuota individual sin gastar podrían capturar merluzas, lo que a efectos prácticos significaría condenar al grueso de la flota al amarre porque dado lo exiguo de los cupos pocos o ningún armador conserva posibilidades de pesca a estas alturas del año.

Indignación y cabreo

A la vista de la resolución de la dirección general de Ordenación Pesquera y Acuicultura comenzaron los telefonazos, primero de incredulidad y más tarde de indignación y cabreo. Las llamadas en tono “constructivo” fueron las que pusieron los pilares para resolver la crisis; entre otras las que realizaron a los estamentos estatales con competencias en materia de pesca el director general de Pesca Marítima del Principado, Francisco González, y el presidente de la federación de cofradías de pescadores de Asturias, Adolfo García Méndez.

También, lógicamente, responsables pesqueros del resto de autonomías con fachada al Cantábrico, cuyas flotas se vieron abocadas a la misma tesitura de desesperación que la asturiana.

La solución vino rodada con la utilización de la misma herramienta que otros años, y sin necesidad del alboroto montado esta Navidad, sirve para permitir a las flotas litorales dedicadas a la pesca de merluza acabar el año faenando en la mar. Esa herramienta es la que permite excederse hasta en un 10 por ciento en las capturas autorizadas de especies como la merluza a condición de descontar ese exceso del cupo general del año siguiente.

Así se acordó hacer, ya el martes por la tarde, aplacándose los ánimos de los pescadores. Para garantizar que la actividad de las embarcaciones dedicadas a la merluza no se vea alterada en estos días de gran importancia comercial, el apaño de última hora incluyó la comunicación del mismo a la inspección pesquera para que obre en consecuencia.

Al margen de la satisfacción generalizada que provocó en los puertos asturianos el anuncio, ya el miércoles por la mañana, de que se había hallado una forma de esquivar la orden de cierre de la pesquería, en ámbitos pesqueros asturianos aún coleaba ayer el malestar por el episodio vivido.

Fuentes consultadas por este diario achacan la insólita decisión tomada desde Madrid a la “manifiesta descoordinación” que mantienen las direcciones generales de Ordenación Pesquera y Acuicultura (la que dirige Juan Ignacio Gandarias Serrano) y la de Pesca Sostenible (a cuyo frente está la luanquina María Isabel Artime García). Ambos organismos dependen de la Secretaría General de Pesca, adscrita a su vez al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. “Deberían de hablar más entre ellos para evitar perjudicarnos a nosotros”, señaló uno de los interlocutores pesqueros asturianos con los que contactó ayer este diario.

"Como el 'Gordo' de la Lotería"

El presidente de la federación de cofradías asturianas, Adolfo García Méndez, lamentó la agitación vivida y el malestar creado en el sector, aunque prefirió destacar lo positivo y hablar de forma conciliadora: “ Nuestra mente ya está puesta en acabar de año de la mejor manera posible y planificar el siguiente; no vamos a dar más vueltas a lo ocurrido, sencillamente confiamos en que se saquen conclusiones para evitar que se repita en el futuro”.

Las cofradías de pescadores de las rasas costeras del Occidente y Oriente de Asturias recibieron de buen grado el adelanto del cupo de merluza de 2022 tras su insólita prohibición el pasado martes. Los barcos –y eso es lo que importa– podrán salir a faenar en lo que resta de año y ello supone un alivio para el sector, que temía un grave quebranto económico.

“Es lógico que se adelante cupo de 2022 porque el de 2021 estaba agotado; en realidad es algo que tenían que tener ya previsto porque a quién se le ocurre cerrar en plena campaña navideña, en los días más importantes. El problema ha sido el desconcierto generado y veremos a ver si en 2022 podemos recuperar ese porcentaje que se adelanta ahora”, manifestó Salvador Fernández, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Cudillero, uno de los principales puertos dedicados a la merluza en la región.

El adelanto de cuota se vivió como “El Gordo” de la Lotería de Navidad en Lastres, en Colunga, según reconoce el patrón mayor, Carlos Manso, aunque señala que “no deja de ser un parche porque cada año reducen más la cuota y para el año que viene estaremos en la misma situación”. Por ello considera que la Administración, que controla las cifras de capturas, podía haber previsto el fin del cupo y medidas correctoras. Y es que la prohibición les pilló por sorpresa e, incluso, con algunos barcos a millas de tierra en plena faena, “con los aparejos echados y a cuatro horas de aquí”. “Nunca pasó esto de que se cerrase de sopetón la pesquería”, precisó.

También en el puerto de Llanes celebraron el acuerdo que les permitirá seguir pescando hasta final de año. Si bien, su patrón mayor, Ángel Batalla, considera que han tenido “muy poca seriedad” con el sector pesquero, máxime cuando se podía haber previsto el fin del cupo. Pero lo que más le preocupa es saber si podrán recuperar el adelanto que reciben ahora en 2022 “porque desde Bruselas ya nos rebajan un 8 por ciento de la cuota el año que viene y ahora, con el adelanto, llegará al 10 por ciento y en estas fechas de 2022 estaremos peor aún que este año”, augura Batalla.

Los precios del pescado se mueven “como un tiovivo”

Las cotizaciones del pescado en la rula de Avilés, la más activa de Asturias, pasan de máximos a mínimos en cuestión de horas y desquician tanto a los compradores como a los pescadores, deseosos los primeros de un marco estable que les permita planificar sus actividades y ansiosos los segundos por sacar el máximo beneficio a las capturas realizadas en estos días navideños, proclives a un mayor consumo.

La inestabilidad de los precios –ayer se hundieron– es consecuencia de varios factores, entre los que destacan la incertidumbre causada por la nueva ola de contagios de covid: “La anulación de reservas de cenas y comidas por temor al virus lleva asociada, en muchos casos, la suspensión de previsiones de compras de pescado, y eso se traduce en depreciación de los productos”, señala el gerente de la rula, Ramón Álvarez.

La huelga de transporte, aunque suspendida, también ha hecho daño: en días pasados hubo acopio de producto “por si las moscas” y ahora la prioridad es darle salida antes que comprar más. “Los precios se mueven como si viajaran en un tiovivo”, resume un comprador veterano de la rula.

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