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Gente en la sombra

Joaquín Serrano: "No entendería la vida sin la existencia del San Pedro"

"Llevo más de 40 años en el club y siempre he hecho de todo, desde delegado, utillero y presidente a lo que haga falta" - "Somos modestos y hay que hacer de todo para el buen funcionamiento de la entidad, no nos queda otra"

Joaquín Serrano posa en el campo del Seminario de Palma, en donde juegan sus partidos los equipos del San Pedro.

Joaquín Serrano posa en el campo del Seminario de Palma, en donde juegan sus partidos los equipos del San Pedro.

­­Hablar o mencionar la Asociación Deportiva Colegio San Pedro es citar irremediablemente a Joaquín Serrano (Jaén, 1947). Aunque es la modestia personificada, es el auténtico pilar de este modesto club de fútbol. Todos le conocen, los propios y los ajenos. Este andaluz ya jubilado lleva casi toda su vida vinculado al club palmesano, en el que se le quiere y respeta. Ha hecho de todo en esta entidad deportiva, desde presidirlo y ser directivo hasta limpiar y reparar los vestuarios, hinchar balones y adecuar la instalación municipal.

-Más de 40 años en el Asociación Deportiva Colegio San Pedro.

-Sí, la verdad es que son muchos años ya. Toda una vida aquí. Vine a Mallorca cuando tenía 17 años y ya me quedé. Hace unos cuarenta años que estoy vinculado al club de fútbol del Colegio San Pedro. He visto de todo y han pasado infinidad de personas, jugadores, directivos y padres. Llegué en la época en la que los curas tenían mucho protagonismo en este club. Estudiaban y paseaban por aquí.

-¿Hay alguna función o cometido que usted no haya hecho en todo este periodo?

-[Piensa y ríe veladamente]. He hecho de todo [se pone serio]. Pero cuando le digo de todo, es de todo. Hago de delegado, de utillero, de presidente y de lo que haga falta. Es que aquí hay que hacer de todo para el buen funcionamiento del club, no nos queda otra. Somos un club modesto y los que estamos aquí tenemos que trabajar para sacar el club adelante, ya que hay mucho trabajo y labores que no se ven pero que son fundamentales en el día a día de un club de fútbol. Los único que no hago son fichas.

-¿Cómo ha cambiado el fútbol desde que usted empezó?

-Ha cambiado mucho, pero mucho. Se ha evolucionado mucho. Antes había campos de tierra y tenías que trabajar más ya que había que marcarlo con la cal, regarlo con la manguera y luego allanarlo con el coche. Ahora todo eso casi ni se recuerda, ya que están los campos de césped artificial que apenas requieren mantenimiento y están los aspersores. En general, todo ha evolucionado como la sociedad misma.

-¿Y los jugadores?

-Antes había mucho más respeto que ahora en general. Vamos a ver, a mí todos siempre me han respetado y siempre se han portado muy bien conmigo. Lo bueno es que a mí desde que son muy chicos ya me conocen.

-¿Habrá vivido infinidad de vivencias?

-La verdad es que muchas y diría que la mayoría agradables. Es muy gratificante conocer tanta gente y que vayas por la calle y te saluden. He conocido a niños que ahora son padres y llevan a sus hijos a jugar al San Pedro. Esto es muy bonito.

-¿Imprescindible?

-[No sabe qué contestar] No lo sé. Yo estoy aquí para ayudar.

-Es conocido también por los rivales.

-Sí. La rivalidad existe pero todos me llaman por mi nombre y existe una gran relación con todos. Los árbitros también saben quién soy ya que al llegar me encargo de recibirlos y de estar con ellos para que no les falte de nada. Todos saben que si necesitan algo me llaman a mí, a nadie más.

-Y todo esto de manera altruista?

-[Se vuelve a reír]. Vaya. Nunca he cobrado nada desde que estoy aquí. Es más, me ha costado más dinero que otra cosa, aunque siempre lo he hecho con gusto. Me gusta coger a los niños y hacerles una paella o una torrada. Eso lo pago yo. Jamás le he pedido dinero ni a los padres ni al club para hacer este tipo de cosas. Me lo pagan con el cariño que recibo de los jugadores. Mi labor en el San Pedro no se hace por dinero, esto, se hace porque te gusta.

-¿Entendería la vida sin el San Pedro?

-Creo que no. Es mi vida. Cada día voy al campo. Por las mañanas acudo a colocar agua en la nevera para que por la tarde los chicos la tengan fría y miro que todo esté bien. Quito las colillas y limpio la instalación. Luego voy a comprar y a comer a casa y por la tarde ya vuelvo a estar en el campo. Y es que, repito, parece que no pero hay mucho trabajo. Somos muchos equipos y hay infinidad de tareas, y se tienen que hacer.

-¿Y su familia qué le dice?

-Estoy solo en casa. Tengo hermanos. El San Pedro es mi familia.

-¿Cuál ha sido su momento más feliz?

-Hace dos años, cuando los que ahora son jugadores infantiles despidieron su etapa alevín y al entrenador, que era una gran persona, que les había llevado hasta la fecha. Todos nos metimos en la caseta con los padres de los niños y todos lloramos mucho. Si ves a un niño llorar, tú te pones a llorar.

-¿Y el mejor presidente?

-El del año pasado, Gaspar Muntaner. Estuvo unos doce años en el cargo.

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