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¿Criptoburbuja monetaria?

Bitcoin, el tulipán digital

26.01.2018 | 02:45
Bitcoin, el tulipán digital

En 1637 estallaba la burbuja de los tulipanes en Holanda. Esta flor, que representaba el mayor símbolo de exotismo y riqueza en Europa, provoca una locura de demanda llegando a valer un bulbo casi diez veces más que el salario medio anual holandés, desencadenando la primera gran crisis financiera de la historia moderna.

Ante este precedente y la continuada subida del Bitcoin, es lógico preguntarse si nos encontramos ante otra burbuja, pero para ello describamos primero qué es el Bitcoin y por qué tiene tanto "éxito".

El Bitcoin es una criptomoneda cuyo valor ha llegado a alcanzar los 18.900 dólares la unidad día 16 de este mes, llegando a su máximo histórico, tras unas semanas de constantes subidas y bajadas aumentando un 300% su valor respecto al último mes. Esta criptomoneda implementa la tecnología blockchain, que últimamente genera gran interés y se está extendiendo a otros campos. El blockchain, como su nombre indica, se refiere a una cadena de bloques que tienen almacenados cada uno las transacciones realizadas, en los últimos diez minutos en el caso de Bitcoin, y que van enlazados al bloque anterior mediante un hash1. Al ser un sistema descentralizado, es decir, cada ordenador (denominado nodo) contiene información de esta cadena, en otras palabras, el blockchain es un libro que contiene todas las transacciones que se han realizado y, al ser numerosos estos nodos en la red que lo contienen, resulta imposible romper esta cadena de forma simultánea porque la cadena entera es compartida por todos los nodos y detectarían cualquier cambio descartando, por un sistema de mayorías, la cadena manipulada.

El uso de esta tecnología garantiza el anonimato de las dos identidades que realizan la transacción, al resultar imposible asociar el usuario que la realiza con la persona física. Este es uno de los motivos por el que es utilizado en el mundo cibercriminal para realizar pagos de dudosa legalidad o rescates ante ciberataques, donde el cibercrimen se ha convertido en una industria que en 2021, según un estudio de Cybersecurity Ventures, los daños ocasionados por ataques cibernéticos en todo el mundo tendrán un costo de 6 billones de dólares.

Al ser descentralizado y no ser esta divisa generada ni respaldada por ningún banco central ni gobierno, se puede decir que nos encontramos ante una nueva manera de entender la economía, en el sentido que no hay ningún control por parte de éstos y, se traslada la confianza que había en los grandes bancos a los mecanismos criptográficos y matemáticos, hecho que parece gustar bastante tras la desconfianza generada después de la crisis de 2008, cuyas consecuencias aún estamos padeciendo.

Además de Bitcoin han surgido nuevas criptomonedas, ya que el valor de la primera ha subido de forma continuada y exagerada, es lógico pensar, que otros intenten probar suerte en este campo. La aparición de estas nuevas criptomonedas ha conllevado una competición entre ellas para ver cuál se impone a las demás, cuyo valor sigue aumentando porque se quiere aprovechar esta oportunidad que se les ofrece, puesto que se espera ganar mucho dinero después de ver que se han generado nuevas grandes fortunas en poco tiempo por el hecho de poseer estas criptomonedas.

Originariamente, el sentido del Bitcoin era ser una divisa con la que se pudieran realizar los gastos de la vida cotidiana donde empezó a ganar, poco a poco, aceptación y, por tanto, valor. Ante la subida de su valor, se empezó a tener fe en esta nueva divisa donde algunos invirtieron apostando por élla ganando mucho dinero al cabo de unos años.

¿Es esto real o una burbuja? El Bitcoin está experimentando una clara revalorización, basta ver la evolución de su valor desde su inicio y se concluye, ipso facto, que el valor actual no es real. Pero, ¿por qué sigue creciendo? La respuesta es sencilla, por la especulación, porque se quiere ganar en poco tiempo y sin esfuerzo lo que no se ganará jamás.

Bitcoin cotiza en dólares americanos, pero no es una moneda tangible ni una divisa oficial, es decir, no es real, es una pseudomoneda, por tanto, cuando no genere confianza caerá a su valor real, si lo tiene, porque en economía la confianza lo es todo. Su rápida volatilidad ha conllevado a que deje de ser aceptado como método de pago en Steam2 tras anunciar que lo aceptaba hace año y medio.

Deutsche Bank sostiene que el Bitcoin podría valer cero de la noche a la mañana y, además, J.P. Morgan añade que Bitcoin es un fraude, pero éste último se equivoca porque aquí no hay engaño, tan solo codicia y estupidez, prueba de ello es que hay gente que hipoteca su casa para comprar Bitcoin.

El fin del Bitcoin vendrá cuando la razón y el sentido común se impongan a la codicia y a la estupidez y resulte imposible vender porque no hay demanda, provocando un descenso de su valor y, finalmente, tras la incertidumbre, el pánico, cayendo en picado hasta cero, lo mismo que ocurrió en Holanda y se ha ido repitiendo, el último caso el de 2008. Cuando todo esto suceda y la gente se pregunte dónde está su dinero, como ocurrió tras la caída de Lehman Brothers porque sabían que en algún lugar estaba, esta vez la respuesta no tendrá precedentes y será simple puesto que, el dinero no está ni nunca ha estado porque jamás ha existido.

Esta respuesta, que parece filosófica o metafísica, es la cruda realidad, como nunca ha habido, ni hay, ni parece que habrá, por lo menos en el futuro más inmediato, respuesta a la estupidez.
*Estudiante de ingeniería informática de la UIB

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